Me pone enfermo
Ilustración de Henning Studte
NINGUNO
Traducción: lorenza olivares brémond
19/07/07
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Imaginemos a un francés perdido en Manchester: sin duda no tendría ningún problema en adivinar que la tienda que lleva el letrero “pharmacy” es un despacho farmacéutico, de igual manera que no tendría dificultades en buscar una “farmacia” en Sevilla o en Nápoles. Si vamos hacia el Norte, tampoco un alemán tendría ningún problema en encontrar una “Apotheke” en los Países Bajos (“apotheek“) o en Cracovia (“apteka“). Hasta en idioma sardo -influenciado por el catalán- se sigue diciendo “potecarìa”. Estas palabras provienen del griego y significan “uso de remedios” (“pharmakeia“) y “lugar de depósito” (“apothêke“). Por contra, un norteamericano de gira por Europa puede que no tuviera tanta suerte. Si se pusiera enfermo en Marsella, lo más probable es que no encontrara en nuestros “drugstores” (droguerías) el mismo tipo de productos que estos establecimientos venden en su país. Si decide cruzar el Canal de La Mancha en busca de sus medicinas, le explicarán que las puede encontrar en una “chemistry” (tienda de químicos): ¡Y ahora sí que de verdad podría caer enfermo!
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