Carapapa
Ilustración de Henning Studte
NINGUNO
Traducción: isabel aspe montoya
06/09/06
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Los italianos y alemanes no son conocidos precisamente por sus relaciones cordiales. A los alemanes les gusta llamar a los italianos “espaguetis” y los italianos llaman a los alemanes “patatas”.
Lo que está claro es que Alemania sin las patatas sería más o menos como Australia sin los canguros. Las patatas, propiamente, son originarias de los Andes, en Sudamérica. Allí, las patatl fueron cultivadas con gran estima por los incas, hasta que fueron descubiertas y trasladadas a su país por los conquistadores españoles, cambiando su nombre por el de patata. Aún hoy, se mantiene ese nombre en las lenguas europeas: los ingleses la llaman potato y los franceses de forma coloquial patates.
Los italianos, dudosos de con qué planta estaba relacionada, llamaron a las patatas simplemente tartufolo, o sea “trufita”. Y dado que la palabra tartufolo migró a través de los Alpes, pasó a llamarse en Alemania -al menos así se cree- Kartoffel.
¿Qué italiano podría permitirse ahora el lujo de insultar a un alemán llamándole “Kartoffel”?
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