Una vez tuve que hacer un servicio para la Cruz Roja como conductor, con otra chica catalana y un voluntario italiano, muy buena persona. En eso que los padres del chico italiano le llaman por teléfono y se ponen a hablar, evidentemente en italiano. Yo, que he estudiado para ser traductor, iba entendiendo lo que decían hasta un punto en que dijo: Sì, sono in ambulanza con Montse e Gerard, l’autista.

“¿¿Cómo?? ¡¿El autista?! ¿Por qué me llama así?, pensé yo. “¿Qué le he hecho? Y Alessandro, si parece tan buen chico…”

Cuando colgó, yo, que me considero muy sociable, le pregunté por qué me había llamado autista. Y él se queda pensativo un momento, luego sonríe, y dice: “Claro, es que en italiano autista significa “conductor”, ¡hahaha! ¡En italiano, “autista” se diría autistico!

Así que ya lo veis, ni aquí tenemos conductores autistas ni Alessandro es un maleducado. Y es que una confusión así creo que también podría darse en francés o inglés, pues en Francia existe el autiste -distinto del chauffeur- y en Gran Bretaña el autist -nada que ver con driver-.