“Si un Estado no posee comisario europeo se puede reducir la identificación del país con la UE”, justifica ahora el dirigente portugués. Lo que no dice es que si la Comisión sigue siendo un elefante de 27 patas impuestas por cada país, la democracia europea seguirá paralizada, pues la Comisión no podrá conformarse según la mayoría en el Parlamento europeo, ni habrá nunca elecciones en las que esté en juego el puesto de líder de la Comisión y comisarios. Sin esto, los ciudadanos nunca se sentirán identificados con la democracia europea. ¿Qué es peor? ¿Imaginan un gobierno con 30 ministros?