(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)

Diciembre, un jueves al mediodía. Viento, 2 grados bajo zero, en breve empezará a lloviznar. El transporte parisino es un tumulto, todo el mundo está en movimiento.

(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)

En algunos lugares hay hasta calles especiales para sillas de ruedas (como en la Gare de l’Est) y cada vez más bicicletas…

(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)

(zdj.: Louisa Reichstetter)(zdj.: Louisa Reichstetter)

…para los temerarios ciclistas que no le temen ni al frío.

El Vélib ha tenido una gran acogida; es un servicio de alquiler de bicicletas introducido en julio de 2007 en el que la primera media hora es gratuita. 

(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)Ese hombre, por ejemplo, tras una noche de juerga, espera a que vuelvan a activar el Vèlib de la estación.

(zdj.: Louisa Reichstetter)(zdj.: Louisa Reichstetter)

(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)

Muchos viandantes se mueven con las bicicletas de pedales manuales para entrar más rápidamente en calor.

(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)

(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)Y hasta los perros prefieren que los lleven.


(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)

¿Es que todos están en movimiento? Los sin techo, no. Ellos se sientan en los huecos de las estaciones de metro, incluso con estas bajas temperaturas…

(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)

… y también cerca de las salidas de aire caliente. Se frotan las manos congeladas y contemplan a los que pasan con tanta prisa.

(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)

En París, solo en transporte público se mueven cada día 4,5 millones de personas.

(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)

Las puertas del metro se abren, centenares de personas se apean y se dispersan, centenares más suben al metro. Se cierran las puertas. Y entonces llega la calma, una calma que dura unos 3 minutos…

(Louisa Reichstetter)(Louisa Reichstetter)

…hasta que el siguiente metro surge de la oscuridad de los túneles.