En Tirana, soy periodista especializado en información sobre delincuencia y paso los días entre escenarios de delitos y tribunales y escribiendo sobre drogas, prostitución y crímenes en toda la ciudad. En Bruselas, la delincuencia se ha adueñado de, al menos, tres grandes distritos. Después de todo, la capital no es sólo edificios altos, la Plaza de Luxemburgo y la Grand Place, sino también Schaarbeek, Anderlecht y Sint-Jans-Molenbeek. La población en estos tres barrios, situados al norte y oeste de la ciudad, es en su mayoría inmigrante: cerca de 80.000 personas son árabes y africanos, mientras que al menos tres de cada cinco delincuentes en Bélgica no han nacido en este país.

Distritos en Bruselas

Entro en Schaabeek a media tarde. No hay demasiada gente en esta zona del norte de Bruselas. La mezcolanza es sobre todo turca, marroquí y africana. Los residentes del barrio de Molenbeek, al oeste, han atacado coches patrulla con cóckteles molotov y piedras y durante las revueltas musulmanas en septiembre de 2009 llegaron a lanzarles bombonas de gas. Algunos vídeos en internet muestran los momentos en los que la policía avanzaba protegida hacia Molenbeek lanzando agua hacia la multitud.

Datos de la policía belga indican un incremento de los delitos menores durante el primer semestre de 2009

Anderlecht parece ser el barrio más peligroso de todos: a principios de febrero se dio a conocer que el Insitute Supérieur Industriel de Bruxelles (Instituto Superior Industrial de Bruselas) trasladaba su campus a otra zona por los atracos a los estudiantes en este distrito cada vez más numerosos. Los datos oficiales de la policía belga muestran un aumento de los delitos menores en el primer semestre de 2009 y la policía aconseja a los residentes no abandonar sus casas en caso de robos. “Me robaron la antena de la televisión cuando me fui de la ciudad unos días con mi familia”, dice un inmigrante albanés en un café en Schaarbeek. Lleva viviendo en ese barrio años, al igual que otros albaneses en Bélgica (entre 30.000 y 60.000) “En la mayoría de los casos, los ciudadanos no reciben demasiada información. Vivía en Molenbeek, donde vi con mis propios ojos a una persona asesinar a otras tres con un cuchillo. Los medios de comunicación no informaron sobre esto ni se denunció a la policía”. No hay explicaciones oficiales para la causa de este aumento de la delincuencia, aunque, después de varios años viviendo en Bélgica, este residente lo achaca a la crisis. “En 2009, muchos inmigrantes de origen albanés, árabe y turco sufrieron perjuicios laborales: son los primeros a quienes despiden o a quienes bajan el sueldo”

En la calle Aerschot (o Aarschotstraat), la industria del sexo también lucha por salir de la crisis económica. “Viene mucha gente a gastar dinero, pero pocas podemos ganarnos aquí la vida”, dice una prostituta búlgara de 19 años que se mudó a Bélgica hace un año. Otras chicas confirman que sus ingresos están bajando. Durante años, el barrio rojo había sido un refugio para la economía local, pero incluso este negocio está decayendo. Como trabajo con temas relacionados con la delincuencia, no espero escribir un final feliz para Albania (país que ha intentado ingresar en la Unión Europea), pero tampoco parece que haya muchos finales felices para la capital de la burocracia europea.

*por tráfico de armas de armas y posesión de explosivos C-4 y dinamita así como (qué paradoja) uniformes de policías albaneses, en una investigación de 2008.

Foto: ©Chuck Nhorus; Flickr