1989: Una mirada a la Revolución de Terciopelo

Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2014

Yo no recuerdo el año 1989 porque por entonces no tenía más que dos años y medio, durante la Revolución de Terciopelo. Pero me gusta escuchar historias reales ya que nos permiten aprender mucho más sobre la historia que los libros de texto. Por eso quiero compartir varios recuerdos de Praga en noviembre de 1989.

Mi familia y amigos me han contado muchas historias sobre la ocupación checoslovaca de agosto por los ejércitos del Pacto de Varsovia y la llamada era de la "normalización" (1969-1989). Nunca fueron el tipo de ciudadano tranquilo y callado que el gobierno quería, por lo que tuvieron problemas con el régimen comunista. Quizá por eso sus historias han sido siempre tan interesantes y reveladoras. A veces son greciosas, a veces me hacen reflexionar, y siempre terminan con la misma frase: "Por suerte, esa horrible época ya ha terminado. Deberías sentirte afortunado de vivir en un país libre que te permite viajar a donde quieras, cuando quieras".

Noviembre de 1989 fue una gran época para mi familia. Alivio, esperanza, fe en un futuro mejor. No he oído sus historias sobre la Revolución de Terciopelo porque no estuvieron en las movilizaciones, pero puedo sentir sus emociones al leer entre líneas.

El comunismo perdió el apoyo de los trabajadores

Un lector de mi universidad me contó una historia durante una clase sobre la transición en los régimenes dictatoriales: Cuando estaba estudiando en la univerdad, en Praga, fue a varias manifestaciones a partir de aquel 17 de noviembre en el que comenzó la revolución. Hubo muchas, pero una fue especialmente memorable y emotiva. Fue en la Plaza Wenceslao, en el centro de la ciudad, donde principalmente estudiantes y jóvenes estaban reunidos en pequeños grupos, ocupando solo la mitad del lugar. Parecía un evento como cualquier otro. Pero los trabajadores de las fábricas de Praga empezaron a llegar, haciendo sonar sus llaves, y se convirtió en una gran demostración de su deseo de libertad y desacuerdo con el régimen. En ese momento quedó claro que el Partido Comunista había perdido el apoyo de la clase trabajadora.

Los medios de comunicación solo daban información falsa y la mayoría de quienes vivían fuera de la capital o las grandes ciudades no sabía que la Revolución de Terciopelo había terminado, así que algunas personas se recorrieron Checoslovaquia con pósteres. Mi profesor de universidad y un compañero suyo fueron hasta Moravia y les arrestaron por pegar carteles contra el régimen. Solo pasaron un día en prisión porque el Partido Comunista ya estaba perdiendo poder.

El 17 de noviembre de 1989 no solo fue el comienzo de la Revolución de Terciopelo, también fue un acontecimiento histórico para Checoslovaquia. Los siguientes eventos abrieron el camino hacia la democratización y liberalización del país, pero también para su futura división. Nuestra generación solo tiene recuerdos borrosos de aquella época. Por eso es tan importante escuchar las historias y recuerdos de los demás.

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