23-F + Revoluciones árabes: Un cuento para hablar de política

Artículo publicado el 23 de Febrero de 2011
Artículo publicado el 23 de Febrero de 2011
En medio de las revueltas populares que tumban dictaduras por el mundo árabe, se cumplen treinta años del 23-F: una intentona golpista estéticamente perfecta, con sus militares toscos y bigotudos y sus disparos al aire. Siendo retorcidos, es como si la actualidad y la historia se tocasen de resfilón para invitar a filosofar: ¿Cuál es la diferencia entre una revolución y un golpe de Estado?
¿Son conceptos contrarios o es sólo cuestión de grados? ¿Y sus motivaciones?

Una vez, un profesor de propaganda política nos contó una historia con moraleja (algo peligroso: las historias con moraleja pueden ser insultantes por tratar a la audiencia como a un niño pequeño, o directamente ser cursis y hacerte vomitar) para explicarnos el concepto de Estado y sus posibles movimientos de poder. Fue más o menos así:

"Érase una vez un poblado cuya economía se basaba en la agricultura: 80 campesinos trabajaban la tierra para la familia propietaria, rica y poderosa. Pero el dueño de la hacienda no era capaz de dormir tranquilo; no podía evitar imaginarse a esos 80 esclavos entrando en su casa por la noche para degollar a su familia y conquistar la riqueza. Entonces un día se le ocurrió algo: de esos 80 campesinos eligió a los 8 más fuertes, y les dio armas y doble ración de comida para mantenerlos sanos y contentos. A cambio, estos deberían vigilar que los 72 trabajadores restantes permaneciesen a los suyo. Pero el dueño seguía inquieto. ¿Y si los 8 soldados se unen contra él?”. El orador guarda silencio y pasea su mirada por el público.

“Tras reflexionar y reflexionar, un día el jefe convoca a todo el mundo a esperar el amanecer en una colina. Todas las familias del poblado están allí, esperando el nuevo día, expectantes. Entre ellos y el amanecer hay una enorme piedra que se parece a una cara humana. La piedra está hueca, y en su interior se han colocado en secreto planchas de bronce. Los primeros rayos de sol dilatan las planchas y la piedra comienza a reverberar y a reverberar hasta emitir un eco temible. Los habitantes del poblado se asustan: nunca han visto nada igual. En medio del pánico aparece el jefe del poblado vestido con joyas y plumas de ave. Danza alrededor de la cara y se pone a decir cosas extrañas, a contar historias entrelazadas con mitos populares. Desde ahora, interpretará para todos el sagrado mensaje del tótem parlante".

Los alumnos nos quedamos en silencio. ¿Impresionados por el cuento? ¿Molestos por su obviedad? El profesor parecía satisfecho con su esquema, su pequeña chuleta para entender las grandes movidas. ¿Son los rebeldes árabes como los 80 campesinos? ¿Y los golpistas franquistas simples soldados descontentos? ¿Hasta qué punto sirve la religión para consolidar jerarquías? Ahí queda, para un debate de cafetería.

Foto: (cc) Amio Cajander/flickr; vídeo: Youtube.com