4 presidentes que nunca salen en las portadas 

Artículo publicado el 6 de Noviembre de 2017
Artículo publicado el 6 de Noviembre de 2017

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Eslovenia vive actualmente en un suspenso insostenible. Su presidente, Borut Pahor, se juega su puesto en una segunda vuelta de las elecciones presidenciales: en la primera obtuvo el 47% de los votos . ¿A que nunca habíais oído este nombre? Nosotros tampoco. Por eso vamos a hacer una lista de presidentes olvidados.

Borut Pahor, el "Barbie" esloveno

La trayectoria de este político esloveno es (prácticamente) intachable. Militante de la Liga Comunista durante su etapa de estudiante, se mete en política unos años más tarde, una vez ya licenciado en Relaciones Internacionales.

Diputado, presidente de la Asamblea Nacional, diputado europeo y finalmente jefe del gobierno, Pahor accede a la presidencia eslovena en 2012 con más del 67% de los votos en segunda vuelta. Solo aquí, en Eslovenia, la función de presidente es un poco como una obra de Jeff Koons: ostentosa pero a la vez muy decorativa. Un papel que no le va nada mal a quien los eslovenos llaman «Barbie».

Este apodo le persigue desde su época de estudiante, en la que alternaba su faceta de militante con la de modelo fotográfico.

Con un papel principalmente protocolario, el presidente esloveno no parece haber marcado las mentes europeas. Por el contrario, no ha dejado indiferente a uno de sus predecesores, Milan Kucan, en el cargo hasta 1991. Este último lo acusa de haber desnaturalizado y banalizado la función de presidente. La causa, las cuentas de Instagram y Twitter «que Borut Pahor utiliza para atraer a la juventud del país». En estas redes se pueden encontrar fotos de su torso desnudo y posando de forma muy sugerente.

Sergio Mattarella, ¿el jugador de fútbol?

Sergio Mattarella... ese nombre debería recordaros algo. Pues sí, ya sabéis, Mattarella, el presidente de Italia desde febrero del 2015. Si no lo sabíais, tampoco es que os vayamos a echar la bronca. Incluso en Italia, la participante de un juego de televisión lo confundía recientemente con el jefe del gobierno. Presidente o primer ministro, a fin de cuentas es fácil confundirse.

En el caso de este presidente, cuyas funciones son puramente simbólicas y protocolarias, el acceso al poder ha sido por lo menos consensuado. En 2015, son los "grandes votantes" quienes le designan con el 66% de los votos, con voto secreto. Diputado, ministro de Educación, de Defensa, vicepresidente del Consejo de Ministros, juez de la Corte Constitucional... Después de una carrera como esta y haber pertenecido a cuatro partidos políticos diferentes, bien se merece algunos honores.

La guinda del tiramisú: la vivienda oficial. Con una superficie 40 veces la de la Casa Blanca, el Palacio del Quirinal da envidia a cualquiera. Antes de Matarella, treinta papas, cuatro reyes de Italia y hasta el propio Napoleón Bonaparte vivieron en él desde su apertura en 1583. Una "casa" plagada de historia.

Kersti Kljulaid, la palpitante estonia

Si alguien os dice Kersti Kaljulaid, ¿no pensaríais en el nombre de una montaña africana, una pequeña aldea perdida en la India o incluso en una marca de soda turca? Pues no, Kersti Kaljulaid no es otra que la primera mujer en acceder a la presidencia de Estonia. ¿A que tampoco habíais oído hablar de ella?

Empleada de la banca privada hasta finales de los años 90, Kersti Kaljulaid se convirtió en asesora financiera del primer ministro y cuando Estonia ingresó en la Unión Europea en 2004 pasó a ser miembro del Tribunal de Cuentas europeo.

En 2016, tras cinco vueltas de escrutinios infructuosos, su nombre es finalmente elegido por los parlamentarios y se convierte en presidenta con 46 años. Pero en Estonia también se repite la situación: es el primer ministro quien ostenta todos los «verdaderos» poderes. El título de presidente es más honorífico que otra cosa, como en la mayoría de las democracias parlamentarias.

¿Entonces por qué tantas dudas a la hora de elegirla? Simplemente porque nadie la conocía. Tuvo que comprometerse ante los medios y ante los parlamentarios a impulsar su notoriedad para así ser al final investida.

Frank-Walter Steinmeier, la sombra de Mutti

Si alguien ha tenido conocimiento del cambio de presidente en Alemania que nos lo haga saber.  

Frank-Walter Steinmeier no es ningún novato en política. Doctorado en Derecho y funcionario de carrera, encadena desde 1999 puestos relevantes: jefe de gabinete de la Cancillería Federal de Alemania con Schröder, ministro de Asuntos Exteriores, vicecanciller, miembro del Bundestag por Bradenburgo y, en la actualidad, presidente de la República Federal de Alemania desde el pasado febrero. Una carrera intachable la de este sexagenario.

Hay que decir que no hay que tener prisa por convertirse en presidente en el país de los teutones: está prohibido presentarse al cargo antes de los 40 años, y la verdad es que los candidatos sobrepasan a menudo con mucho esta edad. Joackim Gauck, el presidente saliente, tenía 72 cuando ocupó el cargo.

El actual presidente alemán ha obtenido menos unanimidad que su predecesor. Steinmeier arrastra algunas vergüenzas: negativa a reconocer el genocidio armenio, apoyo a la guerra de Irak, negativa a tener un encuentro con el Dalai Lama… ¿Ya va siendo hora de conocerle, no?