50cent, generadores de emergencia y tabaco de contrabando

Artículo publicado el 2 de Enero de 2008
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Artículo publicado el 2 de Enero de 2008
Con más de 40% de paro, una economía informal dominante y una indefinición política como lastre, el mercado kosovar busca su apertura al mundo y el despegue definitivo de su crecimiento.

Cuando acaba la oración del mediodía en la histórica Mezquita Carshi, el hormigueo de personas a la entrada del bazar del centro de Pristina es constante. Coches, peatones y porteadores de mercancías abarrotan un asfalto lleno de charcos muy castigado por el paso del tiempo. A izquierda y derecha los tenderos venden los productos más variados a toda prisa: verduras, salsa de pimiento especiado, queso feta, y todo tipo de productos con “marca” Albania: banderas, bolígrafos, etc. Los comerciantes afirman tener los mejores precios de la ciudad: un kilo y medio de plátanos a 1 Euro, un kilo de naranjas a 80 céntimos, o hasta una camiseta con el emblema nacional albanés, el águila bicéfala, a 3 euros. Pero lo que salta a la vista es la venta de tabaco de contrabando procedente de Europa occidental ante la indiferencia de la policía local.

Para Bedri Ahmei, vendedor de zapatos con una amplia experiencia en el mercado, la economía sumergida es una tendencia a la baja: “Justo después de la guerra, tuvimos una época de grandes beneficios porque podíamos importar lo que queríamos de Turquía, pues no había ningún tipo de ley ni control. Ahora, con la implantación del IVA (impuesto sobre el valor añadido), la necesidad de conseguir permisos de importación y el control creciente de los poderes públicos, el negocio ya no nos sale a cuenta.” Con una cierta ironía Ahmeti concluye que era más fácil llegar a sobornar la policía serbia que a la actual.

“Hace falta educar la gente en el pago de impuestos”

Fuera del bazar la sensación es justo la contraria. Decenas de tiendas improvisadas se sitúan estratégicamente cerca de la sede de la Misión de la ONU (MINUK). Para el consejero económico de la Comisión en Prihtina, Freek Janmaat, “la importancia de la economía informal en Kosovo es enorme. Sólo hace falta observar la cifra sobreestimada entre el 45% y el 60% de población activa en paro para entender el tamaño de la economía informal”. Muchos ciudadanos prefieren no regularizar su situación para mantener los ingresos del subsidio. Por esta razón, el diplomático holandés subraya la necesidad de implementar “reformas en el sistema fiscal y legal” para fortalecer el cumplimiento de la ley y, en consecuencia, el crecimiento económico.

Akan Ismaili es el joven fundador de Ipkonet, el primer servidor de Internet de Kosovo. Y comparte la teoría de Janmaat: “Durante más de 10 años, los kosovares se han acostumbrado a no pagar impuestos. Hay que cambiar la mentalidad de la gente educándola a pagar impuestos y a respetar las normas”, afirma desde la atalaya de su moderno despacho en la Torre de Radio Televisión de Kosovo. Las palabras de Ismaili toman importancia saliendo de la boca de quién lleva las riendas del primer servidor de Internet y de la que en breve será la segunda red de telefonía móvil en Kosovo con el apoyo de la inversión extranjera de Slovenije Telecom. Con un optimismo exultante, el dirigente de Ipkonet recalca que aunque los riesgos pueden ser elevados los inversores extranjeros valoran el retorno de inversión y las grandes oportunidades que ofrece el país”. Para Ismaili, “después de perder las revoluciones y vivir en uno de los países más aislados durante la década de los noventa, los kosovares quieren comerse el mundo”. El empresario da como prueba de esta apertura mental el nivel de penetración de Internet en las casas kosovares.

Las luces intermitentes de la economía

Paseando por las calles que rodean el edificio de la MINUK, la profusión de antenas parabólicas, el creciente número de tiendas de ropa con firmas occidentales, galerías de arte y bares de diseño dignos de cualquier gran capital europea parecen certificar cierto crecimiento del país en parte gracias a los ingresos de la comunidad internacional de Pristina. Pero no sólo gracias a ella. Según el último informe de la Comisión Europea, por primera vez después de la guerra el crecimiento económico se ha basado “en el consumo interno y no en la ayuda externa o las remesas de la diáspora”, como destaca Freek Janmaat. La economía kosovar habría crecido a lo largo del año 2006 un 3%, mientras el peso de la asistencia extranjera habría caído, quedando en un 20,5% del PIB, tal como recoge el informe de perspectivas económicas del año 2007 de la MINUK.

No obstante, la presencia en las mismas calles de generadores para tener garantías ante los periódicos episodios de cortes en la red eléctrica, los problemas de la red de agua, la precariedad de las infraestructuras y los servicios públicos, y el elevado paro hacen volver a la realidad del día a día kosovar ocho años después de que la ONU empezara a administrar el territorio.

Jóvenes y mujeres padecen las consecuencias de la debilidad del mercado laboral kosovar. Según Freek Janmaat hará falta “ver si los entre 35.000 y 40.000 jóvenes que se incorporan cada año al mercado de trabajo pueden ser absorbidos por la economía kosovar en los próximos cinco o seis años”. Este dato es en especial preocupante si tenemos en cuenta que los jóvenes representan un 50% de la pirámide de edades kosovar. La baja tasa de ocupación es para Luljeta Vuniqi, directora ejecutiva del Centro de estudios del género kosovar (KSGK), otro de los factores de la economía kosovar más alarmantes, ya que según la activista feminista un “80% de las personas en paro serían mujeres”. Tanto Janmaat como Vuniqi, coinciden en la necesidad de robustecer el sector educativo y, en especial, los estudios de grado medio y superior como vía de ofrecer oportunidades de futuros a los jóvenes chicos y chicas kosovares.

Sea como sea, buena parte del futuro de Kosovo pasa por esclarecer de una vez definitiva el estatuto definitivo y fomentar el buen gobierno del país. No será hasta entonces que los inversores extranjeros tendrán la confianza necesaria para invertir de forma masiva en Kosovo. Mientras, los habitantes de Pristina deberán vivir de la ilusión de un futuro mejor mediante iniciativas como el reciente concierto del rapero norteamericano 50Cent en el estadio de fútbol de Pristina financiado por Ipkonet.

Pristina disfrutando del concierto de 50 cent en el Estadio i Qytetit de la capital kosovar (Foto: ©Alban Bujari)

Fotos: Mercado de Pristina (©Andrea Decovich/ photocast.org), Ciudad satélite (©Nabeelah Shabbir), 50 centy sus fans en Pristina (©Alban Bujari/ lightstalkers.org/alban_bujari)

Agradecimientos a Paulina Sypniewska