8 consejos para hombres feministas

Artículo publicado el 30 de Agosto de 2016
Artículo publicado el 30 de Agosto de 2016

¿Pueden los hombres ser feministas? Sí, pero deben tener en cuenta ciertas cosas.

El club cada vez es mayor: los actores Daniel Radcliffe y Tom Hiddleston forman parte de él y, si todavía viviesen, también lo harían los economistas John Stuart-Mill y Jeremy Benthan, así como los filósofos Denis Diderot y Charles Louis de Montesquieu. Todos ellos son (o fueron) feministas. O, al menos, simpatizan con las ideas feministas, ya que la pregunta es: ¿pueden y deben los hombres ser feministas? Al fin y al cabo el feminismo es un movimiento de mujeres para mujeres (y para otras minorías que sufren discriminación). ¿Deberían participar también los hombres?

En el movimiento feminista no existe unanimidad de opiniones al respecto. Lo cierto es que los estereotipos y las expectativas que se tienen de los papeles de ambos géneros afectan tanto a hombres como a mujeres. Es complicado construir un mundo donde reine la igualdad de género sin que la mitad de la humanidad colabore o sin que esta llegue a luchar en su contra. Muchas feministas prefieren el concepto "ally" (aliado), en vez de "feminista". Aun así, independientemente de cómo uno quiera denominarse, los hombres que deseen actuar en defensa del feminismo deben tener en cuanta ciertas cosas.

1. Reconoce tus privilegios 

Eres hombre (quizás también blanco y heterosexual) y únicamente por este motivo tienes más ventaja en tu día a día. Casi nadie se preguntará si vas muy escotado sólo para lograr un ascenso. O si realmente estás cualificado para dar tu opinión sobre determinados temas. Sé consciente de tus privilegios como hombre y somételos a examen.

2. Lucha contra el sexismo

El sexismo implica discriminar a una persona por su sexo y despreciarla, y normalmente afecta a mujeres. Utiliza tu privilegio como hombre para sacar a la luz comentarios y actos sexistas. Dile a tu compañero o a tu amigo que consideras sexista su comentario y empieza a actuar allá donde te encuentres: en la universidad, en el trabajo, en tu círculo de amigos.

3. Pon a prueba los estereotipos y el comportamiento masculinos

Es de gran ayuda no calificar a otro tipo de "gay "a la primera de cambio, sólo porque le gusta la película Dirty Dancing. O porque no es deportista. O porque se ha pedido la baja por paternidad. No hay nada típicamente femenino o masculino, por lo que no deberías juzgar a otros a raíz de supuestas características ligadas al sexo.

4. Escucha y aprende

Sobre todo al principio es importante cerrar el pico. Los hombres siempre tienen voz en nuestra sociedad, la cual se considera más importante que la de las mujeres. Así que acepta que el feminismo también consiste en darles voz a aquellas personas a las que nunca escuchamos. Si no estás seguro de lo que debes hacer: ¡pregunta! En especial a las feministas de tu alrededor. Quizás te pidan que defiendas en público alguno de los intereses feministas. O quizás también prefieran que te mantengas al margen. Acepta lo que ellas deseen.

5. Amplía tu conocimiento

Sí, el feminismo es complicado y heterogéneo. Pero esto no debería impedirte indagar acerca de los conceptos y los temas feministas. ¿No tienes ni idea de lo que significa white feminist? ¿Ni cis-gender? ¿Interseccionalidad? Una pequeña búsqueda en Google puede ayudarte. Infórmate acerca del tema y construye tu propia opinión. Busca los puntos en común relacionados con tu propia vida.

6. Sé consciente de los distintos tipos de discriminación

Que a las mujeres se las discrimina como grupo, es algo que ya sabes. Pero este grupo de mujeres es de todo menos homogéneo. Una mujer lesbiana, por ejemplo, sufre un tipo de discriminación distinto al de una heterosexual. Distintos tipos de discriminación pueden afectar a una única persona. Piensa en las mujeres musulmanas con velo, en las mujeres negras o en las transexuales. A todas ellas no sólo se les discrimina por su sexo, sino también a causa de otros factores. Sé consciente de este hecho y no des por sentado que todas las mujeres sufren de la misma manera.

7. No uses la etiqueta de "feminista" como medalla

En teoría, cualquiera puede apropiarse de la etiqueta de "feminista". No cuesta nada. ¡Aunque debería! El feminismo significa querer cambiar la situación actual. ¿Quieres ser feminista o, por lo menos, un aliado feminista? ¡Pues haz algo! Porque no importa cómo te califiques, lo que cuenta es cómo actúas. ¿En un debate sólo han invitado a hombres? ¡Quéjate! ¿Tu compañera de trabajo con el mismo puesto gana menos que tú? ¡Menciónalo! Hay muchas formas de actuar.

8. Hazte a la idea de que surgirán situaciones incómodas

Ser un feminista o un aliado feminista conlleva trabajo. No es agradable enfrentarte a tus propios privilegios y a tu forma de actuar. El feminismo requiere un esfuerzo y, si te comprometes, te darás cuenta de que debes cambiar de forma radical algunas cosas en tu vida. Pero es lo que toca.