¡A que te meto un puro!

Artículo publicado el 31 de Enero de 2007
Artículo publicado el 31 de Enero de 2007

Como complemento estereotípico del ricachón, el puro simboliza elegancia, atractivo y fortuna. Si usted le dice a alguien en francés “tu vas faire un tabac” , le estará confiriendo a esa persona la seguridad de su próximo éxito y popularidad.

Sin embargo, en las diferentes lenguas europeas, el término “puro” pierde de forma gradual esa característica de gran “fortuna”. En inglés, este sentido se ve menguado por la expresión “close, but no cigar”, que describe una situación en la que no se alcanza del todo un objetivo, sino que se pierde precisamente dicho éxito... Es decir, no conseguir nada pese al esfuerzo realizado. Esta expresión tiene su origen en las antiguas ferias y juegos, en los que unas veces se ganaba y otras se perdía. El contexto en el que surgió era de diversión y placer. A finales del siglo XIX, los ganadores de los clásicos juegos de habilidad y fuerza recibían puros como premio.

¿Y qué decir sobre ofrecer un puro a alguien, como la expresión alemana “jemandem eine Zigarre verpassen” describe? Una vez más, ésta gira en torno a la alta sociedad. Guillermo II, el último kaiser alemán, ofrecía a sus oficiales y generales un puro de su caja..., ¡mas se trataba de una mala señal!: significaba que estaba enfadado y a punto de reprenderles por algo. Esta expresión aún se utiliza en la actualidad, cuando un jefe enfadado “prueba” a su empleado.

Ahora bien, cuidado con el prisma con el que los españoles ven el puro. Son aún más duros que Guillermo II. Utilizan los puros como amenaza. “Meterle un puro en el culo” a alguien. Su rima en español le da aún más carácter a la amenaza de castigo que sobreentiende la expresión.