Abolición de la prostitución en Francia: ¿La mejor noticia del año?

Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2016
Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2016

[OPINIÓN] Se ha hablado mucho este año de la prostitución. ¿Una nueva red desmantelada? ¿Se ha encontrado otro cuerpo de mujer? No, la noticia está en que, a partir de ahora, a los clientes se les va a multar. A más de un carca le va a pesar no tener ya su "puta". ¿Abolir la prostitución en Francia es una de las mejores noticias del año 2016? Sí. Explicamos por qué.

El pasado 14 de abril se publicaba en el Diario Oficial de Francia [el equivalente al BOE español] la ley n° 2016-444 de 13 de abril del 2016 "dirigida a reforzar la lucha contra el sistema de prostitución y a proteger a las prostitutas". Esta ley reafirma la elección de Francia del sistema abolicionista en materia de prostitución. Al igual que ha hecho ya SueciaNoruega e IslandiaFrancia ha optado por penalizar a los clientes y no a las prostitutas, a las que se propone a partir de ahora diferentes medidas de ayuda para salir de la prostitución si así lo solicitan. 

¿Por qué la abolición es la única solución?

Porque, después de haber experimentado el sistema reglamentarista y el sistema prohibicionista, se ha comprobado claramente que, en el caso de Francia, el sistema abolicionista esbozado en 1946 y adoptado oficialmente en 1960, pero realmente puesto en marcha este año, era sin lugar a dudas el más sensato. Es el único que se pone del lado de las verdaderas víctimas: las prostitutas.

En el sistema prohibicionista, todos los actores de la prostitución son censurables. Es un modelo que no evita la prostitución sino que la condena a la clandestinidad. Además, a las primeras que criminaliza es a las prostitutas. Es el modelo elegido por la mayoría de los estados norteamericanos y por China.

Los países que han elegido el sistema reglementarista o que han "legalizado la prostitución", como Alemania o los Países Bajos, han partido a menudo de un concepto fatalista del tipo "la prostitucion siempre ha existido" y de una voluntad de proponer a las mujeres una forma de empoderamiento. En este sistema son unas trabajadoras más y pueden cotizar a la seguridad social. Es un sistema que se basa en la idea de que las mujeres eligen este oficio como podrían haber elegido otro. Ahora bien, "hay que cerrar los ojos ante la realidad para fingir ignorar que hoy en día la prostitución se impone a más del 90%  de las mujeres y hombres de origen extranjero víctimas de una de las prácticas más despreciables que pueda existir: la trata de seres humanos", escribe Guy Geoffroy, ponente de la misión parlamentaria francesa de 2011 sobre prostitución. Los estudios llevados a cabo regularmente por el Mouvement du Nid [una asociación francesa que lucha contra las causas y las consecuencias de la prostitución, ndlr] ponen como ejemplo a las mujeres nigerianas que, por regla general, llegan a territorio francés con una deuda de 60 a 80.000 que deben pagar a quienes las traen. ¿Cómo es posible pensar entonces que la prostitución es un trabajo elegido en lugar de cualquier otro cuando sabemos que en Alemania solo hay 44 mujeres registradas como prostitutas en los servicios administrativos alemanes?

El sistema abolicionista implica el reconocimiento de la prostitución como una forma de violencia. Se basa también en la idea de considerar la prostitución como un trabajo del que esas mujeres tienen muy pocas posibilidades de salir. Atención al vocabulario, abolir no es prohibir, abolir tampoco es erradicar (la esclavitud, ya abolida, existe en Francia y la denominamos con una palabra más "moderna", ndlr). Abolir es poner a la sociedad del lado de las víctimas, abolir es ofrecerles una salida.

"Alejarse de la visión romántica y novelesca de la prostitución"

Esta ley, promulgada en abril del 2016, despenaliza a las prostitutas, pero es más que eso: asegura la "puesta en marcha de un protocolo de salida de la prostitución" poniendo a su disposición un "permiso de residencia provisional de seis meses para las personas extranjeras inscritas en un programa de salida de la prostitución", incluso si no denuncian a la red a la que han estado sometidas. Esas personas pueden solicitar también una renta mínima que duraría el tiempo del periodo de transición.

Durante su intervención en el campamento de verano organizado por la asociación Osez le Féminisme [atrévete con el feiminismo] (OLF) en agosto pasado, Marie Allibert, portavoz de la asociación, se alegra de alejar por fin esta "visión romántica y novelesca de la prostitución que tanto les gusta contarnos a los políticos y a los medios". Pues no, la prostitución es un mundo de violencia, de extrema violencia, que comienza mucho antes de las primeras relaciones sexuales a cambio de dinero y continúan mucho tiempo después. El estudio llevado a cabo por Melissa Farley, especialista estadounidense en psicología clínica, en nueve países entre los que se encuentran Canadá, Estados Unidos y Alemania, muestra por ejemplo que el 48% de las prostitutas alemanas a las que se preguntó declaran haber sido golpeadas o violadas durante la infancia. Según el estudio, "todas las prostitutas a las que se ha preguntado declaran haber recibido insultos y amenazas. Los robos de dinero o de bienes personales por parte de los clientes también son habituales", así como los "golpes, intentos de estrangulamiento y violencia con armas". En Canadá el 76% de las mujeres ha sufrido violación, en Estados Unidos el 73% y en Alemania el 63%, donde una de cada dos dice haber sufrido más de 5 violaciones.

La prostitución, en sí misma, es una forma de violencia puesto que no es más que un acto sexual no deseado, o más bien una repetición de actos sexuales no deseados. Un hombre abusa de su poder económico para obtener lo que no obtendría sin él: una relación sexual con una mujer que no desea esa relación sexual, dado que no la aceptaría sin una remuneración a cambio. La abolición de la prostitución es el único medio de combatirla y conseguir la igualdad entre hombres y mujeres puesto que, recordemos, del 80 al 90% de las personas que se prostituyen son mujeres y, como explica Grégoire Théry - secretaria general del Mouvement du Nid - "todos los clientes de las personas prostitutas con las que nos encontramos, independientemente de que sean mujeres, hombres o trans, son hombres".

Una ley fácil de aplicar

"Si se penalizara a los clientes de las prostitutas, esta medida sería practicamente inaplicable". Hemos podido leer muchos artículos que describen la dificultad más que probable para aplicar esta ley y esta "penalización a los clientes". En Suecia, sin embargo, donde la prostitución se abolió hace 15 años, el inspector jefe de la brigada antiprostitución de Estocolmo, Simon Häggström, cuenta que 8 de cada 10 clientes admiten el delito grave en el lugar mismo de la detención, incluso sin que hayamos tenido que trasladarles a la comisaría. Durante su intervención en el campamento de verano del OLF, Grégoire Théry explicaba que desde que se promulgó la ley en Francia y, aunque no se ha publicado todavía ningún decreto para aplicarla, ya han sido detenidas 140 personas por este hecho. La policía puede intervenir inmediatamente en caso de que los clientes sean pillados in fraganti o solicitando un servicio. En ese caso, el cliente puede reconocer de inmediato los hechos y pagar su multa en el propio lugar o, en caso de no reconocerlos, recibirá una citación para acudir a declarar ante un tribunal. Curiosamente, pocos son los clientes que eligen la segunda opción. Quizá el hecho de tener que explicar por qué necesita cogerse de repente un día libre le disuadiría.