Abstención récord en las Europeas: nadie (o casi) ha sabido ‘europeizar’

Artículo publicado el 8 de Junio de 2009
Artículo publicado el 8 de Junio de 2009
43,5% de participación: una cifra que refleja una novena campaña europea centrada en temas nacionales. Los grandes medios de comunicación convierten a la política europea en deprimente. En el otro lado, la web y sus debates apasionados y saludables

Lo mismo de siempre. La participación en las elecciones europeas continúa bajando. Un mediocre 43,5%: es el peor resultado desde que los europeos comenzaran a elegir de forma directa a sus representantes, allá por 1979, mientras que, paradójicamente, el Parlamento Europeo nunca ha tenido tanto poder. ¿Cómo explicarlo? “Europa no interesa a las masas”. Falso. En 2005, el referéndum sobre la Constitución Europea, sobre todo en Francia, fue un éxito popular en cuanto a participación y Europa era precisamente el centro de las polémicas. A pesar de ello, en las democracias modernas, la receta para alcanzar un nivel de participación alto no es un secreto: un asunto claro que discutir, agregar algunos buenos enfrentamientos entre líderes políticos y un poco de sabor gracias a unos medios de comunicación críticos y dinámicos.

Barroso fuera de campaña

Ilustración de presse-papierPor desgracia, por la novena vez en Europa, nada de esto se ha producido. Para empezar, porque entre el 4 y el 7 de junio no hemos tenido unas elecciones europeas, sino 27 elecciones nacionales. ¿Y cuál era el reto europeo? Con seguirdad, la crisis económica, con la excepción de una Italia concentrada en el ‘caso Noemi’ de Berlusconi, ha dominado la escena mediática. Pero nunca una perspectiva europea o global. A continuación, aún esperamos el enfrentamiento entre las cabezas de lista europeas. ¿Qué tiene que la campaña europea con Sarkozy, Aubry, Zapatero, Rajoy, Berlusconi o Franceschini? Nos hubiera gustado ver al conservador Barroso, presidente saliente de la Comisión Europea, recorrer las carreteras de Europa para defender su mandato. O a Rasmussen, candidato ‘abortado’, nunca oficializado, de los socialistas europeos del PSE, contraatacar con un proyecto alternativo. Solo los verdes de Daniel Cohn-Bendit han adoptado una verdadera plataforma de programa paneuropeo y lanzan una campaña transnacional, aunque tímida.

Para terminar, los medios nacionales, nacionalizados por no decir nacionalistas, no han hecho el más mínimo esfuerzo por europeizar la campaña, condenada a ser deprimente. Solo los nuevos medios han supuesto una excepción. Esos a los que se acusa de no tener suficiente seriedad, fiabilidad, de ser demasiado participativos o de estar fuera de las normas. Las revistas en línea, los blogs, Facebook o Twitter encarnan un nuevo paso saludable en esta democracia europea en proceso de construcción. Internet ha visto florecer iniciativas como Bloggingportal.eu, Parlorama, Think about it y también ‘nuestro’ EUdebate2009.eu, con su test de afinidad política europea VoteMatch Europe (iniciativas recogidas en el NetVibes de EUdebate2009.eu).

Foto, Parlorama.euPero estos sitios son poca cosa al lado de los bulldozers de las opiniones públicas nacionales, en televisión y en sitios web de masas que han, una vez más, monopolizado el debate, llevándolo al terreno nacional y empobreciéndolo. La receta para cocinar unas elecciones europeas salpimentadas de participación se conoce. Puede que sea culpa de los cocineros que se les peguen las lentejas…