Acoso sexual en el campus: la cruda realidad

Artículo publicado el 11 de Agosto de 2016
Artículo publicado el 11 de Agosto de 2016

Cerca de un 33,2% de mujeres afirma haber sufrido algún tipo de acoso sexual en las universidades españolas. ¿Cómo prevenir esta tendencia? ¿De qué manera debe intervenir el centro? ¿Cómo ayudar a las víctimas? Recogemos la historia de Amanda, una joven para quien la humillación se presentó dos veces: por parte del agresor y de mano de las instituciones, que no se molestaron en investigarlo. 

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Al principio me pareció un chico normal. Las tardes de otoño pasaban veloces entre apuntes y clases. Solíamos pasear por el campus, disfrutando del crujir de las hojas secas que se amontonaban bajo nuestros zapatos. Días más tarde, la pisoteada sería yo.

Cuando entendí lo que pasaba era demasiado tarde; no había querido verlo, no lo creí capaz. En cuestión de segundos el chico dulce con el que compartía trabajos y confidencias en la facultad, cambió su actitud completamente, dando paso al monstruo que todavía me atormenta en las noches de insomnio.

Lo recuerdo todo. Cuadro a cuadro. Como la peor de las películas de terror, una de la que no elegí ser protagonista. Cada sensación, cada sonido, cada una de las reacciones de mi cuerpo ante sus ataques: todo permanece aún en mi memoria para recordarme que los peligros más grandes acechan en los lugares menos esperados.

Ese chico con el que días atrás alternaba risas y caricias había desaparecido, dejando lugar a la persona que cobardemente oprimía mi rostro, apretando con fuerza mis labios para acallar su delito.

Ese día me violaron en la facultad. Violaron mi cuerpo y violentaron mi alma, que desde ese día perdió la paz.

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Esta es la historia de Amanda*, una joven francesa que se trasladó a España para estudiar en Madrid. La Universidad que eligió para su carrera se transformó en el escenario de su peor pesadilla cuando uno de sus compañeros la violó en el baño del campus. Las autoridades del centro no investigaron el hecho, e incluso, intentaron silenciar su historia.

Tal como refleja el informe "El acoso sexual en el ámbito universitario: elementos para mejorar la implementación de medidas prevención, detección e intervención", elaborado por el Grupo de Investigación de Estudios de Género de la Universidad de las Islas Baleares, el 33,2% de las estudiantes afirma haber sufrido algún tipo de violencia sexual en las universidades españolas. Denunciar no es una práctica común en estos casos, por lo que cuantificar con exactitud este tipo de delitos resulta una tarea compleja. Según un estudio de ONU Mujeres, actualizado en febrero de este año, sólo el 40% de las víctimas busca ayuda en familiares y amigos, y tan solo un 10% lleva su caso ante la justicia.

Amanda decidió no callar. "No lo podía creer. Al principio pensaron que era una broma, me preguntaron millones de cosas. Incluso que si estaba segura. ¡Claro que lo estaba! Me hicieron sentir culpable, casi como si lo hubiera provocado yo misma. Me sentí destrozada, humillada y ahora también abandonada", cuenta con tristeza e incredulidad en su voz.

El documental The Hunting Ground deja en evidencia la cruda realidad que viven las estudiantes al otro lado del océano, concretamente en Estados Unidos. En el filme, dos antiguas alumnas denuncian una violación ocurrida en el campus y cuentan cómo en repetidas ocasiones tuvieron que enfrentarse a la falta de atención de las autoridades del centro. 

https://www.youtube.com/watch?v=GBNHGi36nlM

"Más injusto es pensar que nadie se molestó en investigarlo"

Las consecuencias físicas de los abusos sexuales son quizá las más visibles, sin embargo, no hay que olvidar que los efectos psicológicos atormentan a las víctimas. El abandono institucional y personal al que habitualmente se enfrentan, sólo puede evitarse con información. Es por esto que la UE ha lanzado el proyecto Universities Supporting Victims of Sexual Violence (USVSV), liderado por la Universidad de Brunel, en Reino Unido, y financiado por la Comisión Europea, con la finalidad de apoyar a las víctimas de violencia sexual en las universidades.

Por su parte, distintas organizaciones civiles intentan abordar el tema desde diversos puntos de vista. Este es el caso de Universidad Sin Violencia, un espacio web creado por un grupo de investigadores madrileños que pretende consolidarse como referencia para que las víctimas de puedan alzar su voz contra el maltrato.

El apoyo de las autoridades para proporcionar la cobertura médica y psicológica que necesitan las víctimas resulta de vital importancia, al igual que la tan a menudo escasa "comprensión social". Académicos, profesionales y organizaciones civiles de todo el mundo insisten también en lo importante que es agilizar los trámites de denuncia, evitando que las víctimas se vean obligadas a declarar y por tanto, a recordar una y otra vez los hechos.

Víctimas silenciadas por políticas estrictas, denuncias que no se hacen por miedo, violadores que no reconocen su responsabilidad, información escasa, falta de conciencia... la situación se torna complicada.

"No quiero ser una mártir, tampoco un ejemplo. Lo único que quiero es compartir la carga que llevo desde hace años. A veces no puedo dormir pensando en lo que pasó, mientras él sigue por ahí, conquistando compañeras y forzándolas a hacer lo que no quieren. ¿Es justo lo que me pasó? Yo creo que no, pero aún más injusto es pensar que nadie se molestó por investigarlo", reflexiona Amanda con impotencia, pero al mismo tiempo serenidad.

*Amanda es un nombre ficticio, creado para proteger la identidad de la entrevistada.