Adam Globus: Bielorrusia está destinada a evolucionar por sí misma

Artículo publicado el 9 de Julio de 2007
Revista publicada
Artículo publicado el 9 de Julio de 2007
Art is politics. Segunda entrega de nuestra serie de retratos de los artistas que tratan de resistir el Chernóbil cultural de una Bielorrusia asfixiada por el presidente Alexander Lukachenko.

Adam Globus tiene 47 años. Comenzó a escribir a los 21 y, desde entonces, este ensayistya, novelista y poeta no ha parado. En su obra encontramos novelas eróticas, haïki, una autobiografía, libros de viajes, panfletos... Si extrapolamos sus palabras, según las cuales “un hombre puede crear otro hombre”, así también podemos decir que sus libros producen el surgimiento de otros libros. Su padre escritor y su madre bibliotecaria ejercieron, como era de suponer, una gran influencia sobre él.

De 1982 a 1991 Globus formó parte de un cenáculo de filósofos, escritores y otros artistas de la contra-cultura dentro del sistema soviético. En 1991, pensó en dejar Bielorrusia y marcharse a Francia para estudiar arte y poder crear de una forma más libre. Sin embargo, acabó echándose atrás, ya que pensó que, de una manera u otra, en todos los países existían problemas entre los artistas y las autoridades, y nada ni nadie le impediría crear en su propio país.

No obstante, en 1995, un año después de la elección de Lukachenko, se topó con un primer revés, que vino a destrozar aquella decisión. Se prohibió una selección de sus poemas. Sus libros ya publicados se retiraron del mercado. A pesar de ello, a su familia nunca le faltaron recursos y montó con su hermano su propia editorial. Pudo, por lo tanto, publicar sus propias obras, aunque su comercialización siguiera siendo problemática. La única obra que siguió siendo prohibida fue una sátira que redactó contra el presidente Lukachenko.

En lo financiero, su estrecha colaboración con editoriales rusas, que iba desde la creación de enciclopedias hasta la comercialización de novelas, le proporcionó el refugio de sus necesidades.

Aunque sus libros se difundían cada vez peor, no quiso sentirse víctima y culpar al gobierno de sus dificultades. “El país es muy joven, es normal que con el peso de su pasado haya aún mucho conservadurismo social. Bielorrusia está destinada a evolucionar por sí misma”.

No hay, por tanto, necesidad de oponerse a las autoridades. Si es necesario, para continuar publicando, pasará por otros países: Rusia, Lituania, etc. Si un autor tiene problemas para ser leído en su país, deberá traducir sus obras para extenderse por otros países. La autobiografía de Globus aparecerá pronto en checheno y en francés y su blog www.litara.net se actualiza todos los días.