Adiós al ATCI

Artículo publicado el 2 de Abril de 2015
Artículo publicado el 2 de Abril de 2015

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En un comunicado publicado la mañana del 1 de abril, la Comisión Europea anunció la revocación con efecto inmediato del acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Este informe podría tener consecuencias graves, emitido a tan solo dos años del comienzo de las negociaciones.

La ATCI aspiraba a ser "el mayor acuerdo de libre comercio" al instaurar un mercado común de 820 millones de consumidores, es decir el 25% del PIB mundial y un tercio de los intercambios comerciales. La Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI), que había sido negociada oficialmente entre Estados Unidos y la Unión Europeo desde el verano de 2013, vio su fin inesperada y soprendentemente esta mañana, después de un comunicado  transmitido por el Partido Verde Europeo. Tras consultar a los 28 jefes de estado y de gobierno europeos, la Comisión Europea decidió anular las negociaciones con Estados Unidos. El acuerdo de libre comercio, bastante polémico, había provocado un antagonismo cada vez más agresivo por parte de las ONG quienes denunciaban las legislaciones sanitarias, sociales y medioambientales. Varios partidos políticos se posicionaron de la misma manera al poner en tela de juicio las consecuencias que tendría el acuerdo sobre la agricultura, la regulación de los mercados o la protección de datos.

Para el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, esta es una decisión de gran importancia para la democracia europea.

"Los ciudadanos han hablado y claramente rechazaron la ATCI, sin importar la forma de su implementación. Nuestra objetivo es ser una comisión que preste oído a sus ciudadanos. Como entenderán nuestros amigos americanos, que seguirán siendo  nuestros amigos, somos una comisión del pueblo, constituida por y para el pueblo. Queda claro que los europeos vieron nuestras intenciones y se dieron cuenta de las idioteces que intentamos hacerles creer, como la idea de que el acuerdo fuera algo positivo tanto para ellos como para la economía europea. Es un alivio poder admitir lo que el todo mundo piensa. El ATCI no hubiera hecho más que beneficiar a algunas multinacionales, además de aumentar la desigualdad y nivelar las normas sociales y medioambientales por lo bajo. Probablemente sea mejor de esta manera. En lo que nos concierne, a partir de ahora intentaremos participar en negocaciones aún más turbias con nuestros colegas del otro lado del charco e inventar un nombre todavía más extraño para los tratados con un acrónimo incomprensible”.

Esto significa un fin abrupto y decepcionante de un proyecto histórico que no verá jamás la luz del día.