¿Adónde vamos, presidente europeo Schüssel?

Artículo publicado el 6 de Enero de 2006
Artículo publicado el 6 de Enero de 2006

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El 1 de enero de 2006 Austria ha tomado posesión de la presidencia de la Unión Europea. La dirección en lo que se refiere a la ampliación parece estar fijada: más Balcanes y menos Turquía.

Austria está gobernada en este momento por una coalición de centro-derecha. Su canciller Wolfgang Schüssel ha asumido la presidencia de la Unión Europea el 1 de enero de 2006. Sólo pocos días antes, se solucionaba la difícil crisis presupuestaria de la Unión. No obstante, quedan aún tres importantes problemas: la política de ampliación, la constitución europea y la política agraria común. Muchos se preguntan qué puntos conflictivos con respecto a la política de ampliación tocará a Austria resolver en su segunda presidencia desde 1998, y qué rol jugarán los Balcanes en tal política.

Ampliación según qué cual

En unas declaraciones al periódico austriaco Die Presse Schüssel explicaba a mediados de 2005 sus perspectivas sobre la presidencia austriaca de la Unión Europea. Señalaba cinco ámbitos políticos sobre los que veía necesidad de actuación: la prioridad del crecimiento y la creación de empleo, igualdad para las zonas rurales, un justo reparto de las cargas fiscales, el debate sobre el futuro de Europa y la pregunta de “qué Europa queremos”.

Bajo esos títulos de consenso se esconde una bomba política, pues detrás de “qué Europa queremos” se agazapa la reivindicación de negociaciones transparentes con Turquía y la pregunta sobre las fronteras de Europa. En cuanto a la cuestión de su presidencia, Schüssel se manifestó en noviembre de 2005 en el diario Neue Zürcher Zeitung de la siguiente manera: “la ampliación de la Unión Europea es una prioridad absoluta para nosotros”. Por “ampliación” entiende, no obstante, Schüssel, sobre todo la ampliación hacia los Balcanes.

Esto da fe de un discurso que sostuvo Schüssel durante el foro europeo de junio de 2005 en Wachau. Aún más interesante que las ideas expuestas fueron en ese discurso los temas obviados: Schüssel dedicó su mirada a Eslovenia y Croacia. No se mencionó Turquía. En noviembre declaró que los Balcanes entraban en su visión de Europa, mientras que Turquía es un caso distinto. Una vez más, acentuó lo importante que eran las negociaciones sobre objetivos concretos y el buscar alternativas a la total adhesión. De todos modos, Austria validará reglamentaciones extraordinarias incluso en el caso de que Turquía pasara a ser miembro de pleno derecho. De las cuatro libertades de la Unión Europea –movilidad de trabajadores, de capital, de mercancías y de individuos- podría restringirse la libertad de movilidad de los ciudadanos turcos hacia Austria. Al contrario que en el Reino Unido, no habrá para los turcos en ningún momento libertad de establecimiento de residencia en Austria.

Hambre de Balcanes

Tampoco se cansa la ministra austriaca de Asuntos Exteriores, Úrsula Plassnik, de hacer hincapié en la importancia de los Balcanes para Europa. Así se manifestó Plassnik con respecto al caso de la posible entrada de Macedonia un día antes de la cumbre de la Unión Europea: “el título de la ampliación de la Unión Europea no es del todo adecuado”. Sostiene que el proceso debe ser más bien una especie de nueva unión.

Hay dos importantes motivos que explican el fuerte giro de Austria hacia los Balcanes. Una razón histórica y otra económica. La ministra de exteriores Plassnik se siente unida a los croatas “por muchas experiencias históricas y culturales”, a pesar de que no tienen frontera común ambos países. Esto también se aplica a Croacia, y aquí de nuevo alude la ministra de Exteriores a Turquía, “Croacia era y es una parte de nuestra Europa”. Y subraya el significado económico de la Unión Europea: ahora, de nuevo estamos situados en el centro, en el corazón de Europa; esto significa para Austria estabilidad, paz, libertad, y grandes ventajas económicas. De la importancia del comercio exterior con Europa del este dan muestra las estadísticas austriacas: las exportaciones con países del este europeo han crecido de 2002 a 2004 casi un 25% y suponen el 17% de las exportaciones totales. Además Austria es el mayor país inversor en Croacia.

De turcos nada, según los austriacos

La línea de Schüssel es clara: los países balcánicos pertenecen a la Unión Europea y Turquía no. Una razón para esa postura es también segura y es que sólo el 10% de los austriacos apoyan la entrada de Turquía en la Unión. Mediante el consenso sobre los presupuestos comunitarios puede Schüssel, como presidente, tener vía libre para procurar que la Unión Europea se abra más a los Balcanes. Habrá más discusiones hasta 2008 por la Política Agraria Común, tan fervientemente defendida por Schüssel. Un primer éxito le ha llovido ya: Macedonia se corrobora como candidato a la entrada en la Unión. Y cuanto más impulse Schüssel la ampliación de la Unión hacia los Balcanes, más se reducen las posibilidades de Turquía de una total pertenencia a la Unión.