Agop J. Hacikyan: "No traduzco mi cultura al inglés, escribo sobre lo que soy"

Artículo publicado el 15 de Marzo de 2010
Artículo publicado el 15 de Marzo de 2010
El alegre autor armenio-canadiense habla de su última novela, da consejos para escribir y cabalgar por los continentes y comenta sus opiniones sobre la adhesión de Turquía a la UE

Es difícil pasar por alto la nueva novela Lamppost Diary. El cuento de toda una vida, que se desarrolla en Estambul entre el genocidio armenio de 1915 y la Segunda Guerra Mundial, manifiesta la impecable fluidez de un autor que controla cada elemento de su obra, sin sacrificar la imaginativa participación del lector. "Cuando narras ficción, eres libre, puedes exagerar, mejorar los hechos y eso me hizo sentir muy, muy libre", explica Agop J. Hacikyan, con un alarmante destello en sus ojos azules. "No importa lo que escribas, siempre hay un toque autobiográfico. En todo”.

Turquía no es la cuestión

Su último libro es una historia de amor entre Tomas y Anya, durante la década de 1940 en TurquíaMe encontré con Hacikyan unas semanas antes de navidad, en una cafetaría frente a su editorial en Westbourne Grove, Londres. El tintineo de las tazas de té y su sonrisa me dan una calurosa bienvenida. Un agradable consuelo, desde la calle, que está vibrando con la histeria festiva. Hacikyan revela que la novela comenzó como una breve historia: en el primer capítulo, Agop, con apenas siete años de edad, se entera de la muerte repentina de su hermana a través de un sacerdote de su colegio inglés y americano. Aunque ella había fallecido un mes antes, sus padres no habían querido darle la noticia. Su sonrisa siempre presente se apagó por un momento. "Algunas veces, cuando algo es triste, la tristeza puede convertirse en alegría para el arte". El lector acompaña al protagonista en todo: Tomas creciendo en Estambul con sus padres armenios, Tomas y un roce adolescente con el terrorismo; los comienzos de Tomas en el periodismo y Tomas abandonando Turquía para emigrar a Canadá. No se diferencia mucho del mismo Hacikyan que, después de terminar con éxito el primer año en ingeniería, también abandonó Turquía para perseguir sus sueños literarios, y que volvió a instalarse en Montreal, después de varios periodos en Nueva York y de realizar un doctorado en Londres.

La editorial independiente Telegram Books, con oficinas en Londres, San Francisco y Beirut, siempre ha defendido las obras de los escritores orientales. Hacikyan se mantiene firme ante mi intento de clasificarlo en una identidad específica. Él escribe en inglés, aunque en el pasado también lo hizo en francés. Entonces, ¿cómo se siente cuando discute sobre temas específicamente turcos destinados a un público anglosajón? "Como cualquier escritor de habla inglesa que haya escrito sobre temas de muchas otras culturas. Cabe mencionar que entiendo la cultura de la que estoy hablando, la conozco muy bien y no tengo ninguna dificultad para hablar de ella. No me da la sensación de estar traduciendo mi cultura al inglés, estoy escribiendo sobre algo que es lo que soy y lo que sé y lo que veo y eso es todo". Así es como responde a una pregunta sobre su identidad turca. “Cada uno tiene su cultura, pero está influenciada por muchos factores. Yo me casé con una francesa, mis hijos son medio franceses y medio canadienses y mi hija se ha casado con un colombiano. Así que. ¡ya me dirás lo que soy ahora!”

Europa llamando a las puertas de Turquía

Hacikyan tiene a sus espaldas la publicación de 40 libros. Su anterior novela, Un verano sin alba (2000), fue traducida a siete idiomas. Mantiene un humor pícaro y frescura en su actitud hacia la su oficio: un escritor debe tener cierta ideología y cierta filosofía, pero también debe saber entretener. “Tu ideología nunca será tan fuerte como cuando la transmites en forma de narración, como relato interesante. Luego, la gente lee sin esa impresión de que les estén dando una charla. De lo contrario, podrían leer un periódico “. Hacikyan lee mucho en inglés, francés, turco y armenio, y considera a Paul Auster, Philip Roth, Milan Kundera y William Saroyan (este último, un poeta estadounidense, también de origen armenio) como la fuente de sus más obvias inspiraciones.

"Cuando escribo sobre Turquía, hay una influencia del lugar donde nací y de su mentalidad"

A lo largo de la novela se percibe cómo Europa llama a las puertas de Turquía y cómo este país se resiste al encuentro y trata de mantener su neutralidad, mientras que, al mismo tiempo, ahoga a las minorías étnicas turcas. El silencio está constantemente presente en la novela, desde las antiguas generaciones de armenios que temían discutir sobre genocidio con sus hijos, hasta la libertad de expresión. Cuando es un joven estudiante universitario, Tomas, el protagonista, edita una revista literaria de relatos armenios que luego le traerá problemas. Hoy en día, hay 70.000 turcos armenios, la minoría no musulmana más numerosa. Hacikyan es bastante breve al responder si las futuras generaciones deben confrontar este silencio para llegar a ser parte de la UE. "Ese será un proceso muy, muy largo", dice, con una expresión casi nostálgica. "Cuando escribo sobre Turquía, hay una influencia del lugar donde nací y de su mentalidad. Hay una referencia inconsciente en la escritura y es terriblemente inconsciente y terriblemente bueno para nosotros".

Para él, es imposible que uno pueda romper con su pasado y con sus raíces, pero el escritor siente que tiene que escribir algo nuevo. “Pero es absolutamente imposible, ¡todo el mundo tiene sus vivencias personales! Tú, tus padres, tu entorno, tu educación y eso siempre está presente". La perseverancia es el consejo que quiere transmitir a otros escritores más jóvenes. "También me gustaría insistir en que un buen agente puede hacer milagros. Incluso cuando ya eres reconocido". La cafetería está cerrando y nos rodea un olorcillo de lejía. Los ojos de Hacikyan brillan de nuevo mientras nos levantamos para salir. "Me siento muy afortunado de poder hacer lo que siempre quise".

Telegram Books, 2009