Ahora te esperas un poquito, Turquía

Artículo publicado el 12 de Septiembre de 2005
Artículo publicado el 12 de Septiembre de 2005

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Mientras las elecciones alemanas están al rojo vivo, Turquía tirita: si Ángela Merkel gana, los turcos tendrán que conformarse con una "asociación privilegiada" en vez de con una integración plena. ¿Se acabará aquí el sueño europeo de Turquía?

"Inéditamente discriminatorio" y "muy ultrajante". Así define Hakki Keskin, profesor de ciencias políticas de Hamburgo y Presidente de la Comunidad Turca de Alemania, el concepto de “Asociación privilegiada” entre la UE y Turquía. Habla en nombre de la mayoría de los 2,3 millones de turcos residentes en Alemania.

Angela Merkel, candidata de la Unión Demócrata-cristiana (CDU), no se ha granjeado la simpatía de los cerca de 600.000 germano-turcos que, a diferencia de los que no se han nacionalizado y sus familias, tienen derecho de voto el próximo día 18. Lo que es seguro es que los inmigrantes simpatizan más con el Partido Socialdemócrata (SPD) y que hay mucho que ganar pescando en los miedos de los votantes conservadores hacia lo turco. ¿Pero qué es eso de la “Asociación privilegiada? La CDU desea ampliar la actual unión con Turquía convirtiéndola en una zona de libre comercio, como primer paso hacia una gran zona euromediterránea de librecambio, y luego integrar a los turcos en la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) y en la Política Europea de Defensa (PESD). De este modo, la CDU planea conectar Turquía con la UE, pero sin llegar a la plena integración.

¿Junto con Francia y Austria contra Turquía?

A pesar de una acogida escéptica, la idea de una “Asociación privilegiada” encuentra cada vez más eco en la escena comunitaria. El Ministro francés del interior, Nicolás Sarkozy, que aspira sin complejos a la Presidencia de la República, se ha pronunciado abiertamente contra la adhesión de Turquía. Austria, por su parte, insiste para que la “Asociación privilegiada” sea la única opción al término de las negociaciones de adhesión. A finales de agosto, Ángela Merkel se dirigió a los Jefes de Gobierno conservadores de Europa para invitarles a debatir la cuestión de la “Asociación” de cara a la adhesión. Según un sondeo de Die Welt, el 60% de la población estaría contra la integración de Ankara en la Unión. Roland Koch, el ministro y Presidente del Land de Hesse ha llegado incluso a incitar a los líderes de la CDU/CSU a “calentar” la campaña legislativa abordando temas como el de la adhesión.

Miedo a lo desconocido

El miedo: tal es el motivo esencial del rechazo a la integración turca. Miedo a un país cuya población ocuparía el segundo lugar en la clasificación demográfica de la Comunidad. Hay miedo a una influencia demasiado grande de Turquía en el Parlamento europeo y en el Consejo europeo, y miedo a lo desconocido, a que las instituciones no reformadas de la Unión no se encuentren preparadas. Miedo a las reacciones de los ciudadanos de los actuales Estados miembro. Por último –y no menos importante-: miedo al Islam.

El proceso de acercamiento entre la UE y Turquía empezó ya hace 40 años. Es importante entenderlo como un proceso complejo de estabilización. Este principio para una “Asociación privilegiada” sería un compromiso intermedio entre la ruptura total del proyecto y una adhesión como es debido que por hoy exige demasiado de la UE. Tal y como lo creen los conservadores más allá del Rin, esta la adhesión sería una solución a muy largo plazo. “Una asociación privilegiada podría ser puesta en marcha con rapidez. Es incluso más ventajosa para Turquía que la promesa ilusoria de una adhesión, rechazada por mucha gente”, explica Eberhard Sinner, ministro de Asuntos Europeos del Land de Baviera.

Turquía lo ve de otro modo. Alí Babacan, el negociador turco para la adhesión ha vuelto a rechazar toda solución que no pase por la plena integración. El Ministro de Asuntos Exteriores Abdulá Gül califica la propuesta de asociación de “ilegítima e inmoral”. Por su parte, el comisario turco para la ampliación, Olli Rehn, considera incomprensible esta opción. "Necesitaría escuchar una argumentación convincente sobre la significación de la asociación privilegiada." Quizás, Ángela Merkel sea capaz de dársela a partir del 19 de septiembre. Y es que el 3 de octubre se acerca a pasos acelerados. Una fecha simbólica: es la fiesta nacional alemana y el pistoletazo de salida para las negociaciones de adhesión de Turquía.