Airport Praxis: trabajo y esperanza para los jóvenes atenienses

Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2014

Cafébabel ha estado entre los bastidores del aeropuerto Eleftherios Venizelos de Atenas para descubrir "Airport Praxis". En el país con la tasa de desempleo juvenil más alta de Europa, nos hemos reunido con algunos jóvenes que participan en este proyecto para que nos cuenten su experiencia y lo que significa hoy ser joven en Grecia.

Oportunidad profesional y esperanza para los jóvenes en el trabajo son bienes cada vez más escasos. Así se podría resumir "Airport Praxis", un programa que ofrece a 70 jóvenes de entre 19 y 29 años la posibilidad de trabajar en el aeropuerto Eleftherios Venizelos de Atenas.

Según estadísticas recientes, el 57% de los jóvenes en Grecia de entre 18 y 30 años está en paro y la situación no parece que vaya a mejorar a corto plazo. Para muchos, la esperanza de encontrar trabajo es remota, y la dificultad y el desánimo han llevado a aquellos que se lo podían permitir a probar suerte en el extranjero. Sin embargo, existe una "isla feliz" —utopía, utilizando precisamente una palabra de origen griego (de "ευ", bueno, y "τοπος", lugar)— en el aeropuerto Eleftherios Venizelos.

Situado a 40 kilómetros de la ciudad, el aeropuerto lleva el nombre de uno de los políticos más importantes de la Grecia moderna y acoge a 16 millones de pasajeros al año, con un tráfico diario de alrededor de 65 vuelos. En los últimos años se está expandiendo rápidamente y apunta a alcanzar la cuota de los 50 millones. Pero el momento decisivo le llegó con las Olimpiadas de 2004, cuando, tras una ampliación, fue galardonado con el premio Skytrax al mejor aeropuerto del sur de Europa en 2005, 2006 y 2008. En este contexto de renovación, la AIA (Aeropuerto Internacional de Atenas), sociedad que gestiona el aeropuerto, ha decidido dar a 70 jóvenes la posibilidad de trabajar durante seis meses, "proporcionándoles la experiencia laboral necesaria y una formación a través de prácticas que les será útil para su futura carrera profesional", tal como se puede leer en su página web. En un mercado de trabajo en el que "solo se trabaja si ya se tiene experiencia", se crea un círculo vicioso del que un joven difícilmente puede huir y por el que a menudo no consigue encontrar una primera ocupación. A simple vista este podría parecer uno de tantos casos de trabajo temporal, pero el proyecto va más allá.

Solo 70 afortunados

Tardamos casi una hora en llegar al aeropuerto desde el centro. Nos acoge Ioakim, un empleado del departamento de prensa, que nos espera frente al punto de información y nos presenta a tres jóvenes que han aceptado hablar con nosotros para contarnos su experiencia. Irini, 21 años, vive en Pikermi, una ciudad a 20 kilómetros al norte del aeropuerto, y estudia periodismo en la Universidad de Atenas. Tiene el cabello negro y los ojos oscuros, un característico perfil helénico del que se percibe una gran voluntad de hacer cosas. La joven nos cuenta que nada más conocer esta oportunidad presentó rápidamente su solicitud. "En Grecia es muy difícil encontrar trabajo en este momento. Estoy matriculada en la universidad pero he querido aprovechar esta ocasión porque creo que me puede ser útil para el futuro". Mientras, una señora mayor le pregunta dónde está la zona de embarque e Irini le explica el recorrido que debe seguir. La joven trabaja, en efecto, en el punto de información. Cada día habla con muchas personas distintas, un aspecto de su trabajo que considera muy estimulante. "Me gustaría quedarme incluso después de estos seis meses", confiesa, pero cuando le preguntamos sobre el futuro la respuesta deja paso a una expresión de incertidumbre y de preocupación en sus ojos.

Nos desplazamos a otra oficina, siempre guiados por Ioakim, que nos hace un poco de Virgilio. Durante el trayecto le preguntamos cuántas solicitudes de contratación recibieron. "¡Unas 3.000!", responde con una sonrisa amarga. "Aceptar solo 70 no fue nada fácil, tanto desde el punto de vista estrictamente técnico (tener que elaborar una lista clasificatoria) como sobre todo desde el humano. Los criterios que seguimos, antes de redactar la lista final de los 70 afortunados, fueron principalmente la edad, la situación familiar, el periodo de desempleo, el conocimiento del inglés, el título de estudios y el área de residencia".

Entre los bastidores del aeropuerto

Llegamos así a una oficina en cuyo interior hay un escritorio con dos monitores y muchos otros dispositivos alrededor. Aquí nos encontramos con Nikos Megagianis, 28 años, que se presenta con una gran sonrisa y una extrema disponibilidad. A pesar de estar muy ocupado, responde a nuestras preguntas. Vive en Keratea, a 26 kilómetros al sur del aeropuerto. Cada día coge el coche para ir a trabajar, pero está contento de tener que hacerlo porque sabe que muchos de sus coetáneos no tienen la suerte que tiene él. "Me gusta mucho mi trabajo. Me ocupo de coordinar y organizar el servicio de asistencia a las personas con discapacidad o movilidad reducida para que puedan realizar los procedimientos de facturación, embarque y desembarque de la mejor forma posible". Mientras nos muestra su oficina, donde pasa la mayor parte del tiempo, le preguntamos por qué ha escogido participar en este proyecto. "Era una oportunidad de formación profesional que no se presenta cada día, por lo que decidí probar. Si volviera atrás lo volvería a hacer sin duda alguna". Su trabajo es, desde luego, menos movido que el de Irini, pero no por ello menos exigente o complicado.

Ioakim nos abre camino a través de varias salas. Subimos dos pisos con el ascensor para encontrarnos en unos pasillos muy estrechos donde están la mayor parte de las oficinas. Esta área, desconocida para la mayoría de los pasajeros, es en realidad una parte neurálgica para el funcionamiento del aeropuerto, una especie de backstage invisible.

El trabajo no es una utopía

Lina Mantzari, 25 años, trabaja en el departamento de prensa. La mayoría de su trabajo se desarrolla frente a un ordenador. "Me ocupo de la parte comunicativa en todas sus formas. Respondo a los correos electrónicos, trabajo en la página web y a menudo gestiono las páginas de Facebook y de Twitter", afirma mientras se detiene un poco sobre la difícil situación griega, sobre todo desde el punto de vista de la gente joven. E inevitablemente nos recuerda lo alta que está la tasa de desempleo, especialmente entre los jóvenes, y cómo de extremadamente difícil es encontrar trabajo independientemente del talento y de la formación de cada uno. En concreto, resulta muy problemático conseguir una primera experiencia laboral, y este es uno de los motivos principales por los que Lina envió inmediatamente su candidatura para entrar a formar parte de "Airport Praxis". "Había buscado ya otros trabajos en el pasado, presentando muchas solicitudes", nos dice, "pero nunca había encontrado nada. Creo que una experiencia como esta es muy útil y muy constructiva para mi carrera porque me permite adquirir competencias sobre el terreno empezando desde abajo". De vez en cuando se interrumpe un instante para trabajar, pero nos quedamos con ella hasta que acaba su turno. Y si le preguntamos con qué medio de transporte llega cada día hasta el aeropuerto, teniendo en cuenta el intenso tráfico que hay en hora punta, nos lleva hasta el aparcamiento donde tiene el coche. "Pero ¿no es más cómodo el metro?". A lo que nos muestra una tarjeta emitida expresamente por la AIA que le permite no pagar autopista.

En efecto, todos los jóvenes de Praxis disfrutan de los mismos derechos que los trabajadores del aeropuerto, incluido el reembolso de los gastos de transporte. Y, ante todo, reciben un salario más que digno, contrariamente a lo que contaron muchos medios de comunicación, que sostenían que el salario consistía solo en el reembolso de los gastos de transporte. En un periodo tan difícil como el actual, eso es muy poco habitual. Y si la situación en Grecia sigue tan complicada, "Airport Praxis", a pesar de durar solo seis meses, puede dar esperanza a una generación y convertirse en un modelo que habría que volver a proponer. 

Este artículo forma parte de una edición especial dedicada a Atenas y llevada a cabo en el marco del proyecto "EU in Motion", iniciativa de Cafebabel, con la colaboración del Parlamento Europeo y de la Fundación Hippocrène. Todos los artículos estarán pronto disponibles en la primera página de la revista.