Alberto Melloni, vaticanista: "¿El Papa? Ya no es el intelectual Ratzinger"

Artículo publicado el 3 de Junio de 2005
Artículo publicado el 3 de Junio de 2005

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Alberto Melloni, entrevistado por café Babel, comparte sus dudas sobre la figura del nuevo Papa.

Profesor de Historia del cristianismo en la Universidad Roma 3, Alberto Melloni es uno de los más destacados vaticanistas europeos. Entre sus publicaciones destaca "El cónclave", un ensayo que ya se ha traducido al alemán, al español, al portugués y al francés.

En contra de las ideas recogidas en el Concilio Vaticano II, parece que Joseph Ratzinger quiera reducir el poder decisorio de los obispos. ¿Es así realmente?

Aún es pronto para decirlo, por el momento no se han llevado a cabo actos concretos en este sentido. En las ocasiones en que Benedicto XVI ha pronunciado discursos importantes sobre su programa de gobierno –muy especialmente el discurso a los cardenales del 20 de abril- se ha comprometido solemnemente a aplicar el Concilio vaticano II, cuyo aspecto central es la cuestión del colegialismo. Ahora veremos si el compromiso se acompaña de actos concretos. Sin embargo, es necesario señalar que el papel de los obispos no sólo dependerá del Papa, sino también de su propia capacidad de protagonismo.

Hace tiempo Joseph Ratzinger se manifestó en contra del ingreso de Turquía en la unión Europea. ¿Nos encontramos ante un Papa antieuropeísta?

La oposición al ingreso de Turquía en la UE fue una de las decisiones de más repercusión y una de las más anómalas que tomó Ratzinger mientras era cardenal. Era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y habló de un tema político, era un cardenal alemán y se pronunció en contra de la posición de su país, muy favorable a la ampliación hacia Ankara. Y lo hizo como medida de resistencia ante la entrada de muchos millones de musulmanes en la Unión cuando, en cambio, el Estado turco (el único con el que la Unión puede y debe dialogar) es un Estado laico y laicista. Es uno de los muchos temas sobre los que, en su condición de Papa, Benedicto XVI deberá replantearse su posición, que ha dejado de ser su propio punto de vista para ser el de la iglesia católica. A diferencia de Juan Pablo II (del que nadie sabía nada y que durante 27 años cultivó ampliamente el arte de las decisiones sorpresa), Benedicto XVI es demasiado conocido por todos: ha escrito todo lo que pensaba y ha desarrollado un papel extremadamente público. Por ello ahora se ve constreñido a mediar entre las que eran sus opiniones personales y la opinión de la Santa Sede.

Con el Papa Wojtyla la Iglesia católica se posicionó con firmeza contra la guerra, en particular en contra del conflicto de Irak. ¿Cómo va a evolucionar a partir de ahora la posición de la Iglesia sobre el tema del pacifismo?

Me sorprendería mucho que la Santa Sede cambiara su actitud respecto al tema de la guerra si la oposición del Vaticano a la política de Bush variase. Las razones que llevaron a la Santa Sede a declararse en contra del conflicto iraquí, así como en contra del tema de la guerra en general, no han cambiado.

Joseph Ratzinger es alemán. ¿Podría revelarse como un Papa ecologista, vinculado a los temas del medio ambiente y la economía sostenible?

Benedicto XVI es un profesor alemán, que es distinto; es decir, se trata de un hombre que desde siempre ha amado y buscado la discusión basada en un razonamiento intelectual. Éste, desde un cierto punto de vista, es un aspecto problemático para su gobierno, porque no es lo mismo gobernar que reflexionar. Desde otro punto de vista, sin embargo, no es una persona que pueda ser encasillada genéricamente en corrientes culturales determinadas: está acostumbrado a reflexionar y a explicar sus propias posiciones de un modo racional. El tema de la "defensa de la creación" es un ámbito en el que la Iglesia católica se ha comprometido en una relación estrecha con las otras Iglesias, sobre todo en las dos grandes asambleas de Basilea y Graz donde se dieron cita todas las confesiones europeas. Es un patrimonio que el nuevo Papa, con independencia de sus anteriores opiniones, deberá considerar de manera diferente para no atentar contra la credibilidad ecuménica del catolicismo, más que para complacer las corrientes ecológicas del país en el que vivía hace más de 20 años.