Alemania - Turquía: presuntos cómplices comerciales

Artículo publicado el 13 de Abril de 2007
Artículo publicado el 13 de Abril de 2007
Turquía fue el país asociado oficial de 2007 en la feria tecnológica más famosa del mundo, que se celebró en Hannover a partir del 16 de Abril de 2007.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoan, se encontró con la canciller alemana, Ángela Merkel, en la Feria Internacional de Tecnología Industrial (CeBIT) de Hannover, que en 2007 se celebró entre el 16 y el 20 de abril. Su visita a Alemania tuvo lugar el mismo día que su islamista Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) dio a conocer los nombres de sus candidatos para las próximas elecciones turcas a celebrar en mayo (la candidatura del propio Erdoan no era todavía oficial).

Mr.Klein, el jefe de prensa de la feria de Hannover, describió la visita de Erdoan como “no tan casual”. Para empezar, la feria se celebra cada año en abril, mientras que las instituciones gubernamentales alemanas consideraron a Turquía como candidata a ser país asociado desde hace más de dos años. “Por supuesto, durante los últimos tres años, Turquía ha suscitado mucho debate político”, admite Klein. “Es uno de los países más importantes en y para Europa, y uno de los de más brillante futuro”.

Un país "europeo"

Con más de 6.000 expositores y 60 países participantes, se trata de la feria tecnológica más importante del mundo. Una feria que incluye sectores estratégicos como la automatización industrial, la microtecnología y la energía. Que Turquía, con un crecimiento anual del 8%, fuera el país asociado en la edición de 2007 da una idea de su importancia en el suministro de energía. No es casualidad que los países que la han precedido hayan sido India (2006) –una superpotencia actualmente competitiva a nivel mundial- y Rusia (2005), país clave en la exportación de petróleo a Europa.

También para los turcos “petróleo” es una palabra clave. El oleoducto que transporta cada día un millón de litros de oro negro desde el Cáucaso hasta el Mediterráneo convirtió a Turquía en un corredor energético que permitiría a Europa prescindir de Rusia e Irak. El primer ministro, Recep Tayyip Erdoan, quiere jugar esa carta. En un discurso pronunciado a finales de marzo de 2007 declaraba: “Si la energía es un problema, Turquía es la respuesta”. Europa importa un 60% de la energía que consume, según datos del Libro verde de la energía. A la UE todavía le tiemblan las piernas desde que, en enero de 2006, el monopolio estatal de gas ruso Gazprom cerró el grifo a Ucrania, dejando a Alemania sin luz.

Lo cierto es que las reformas impuestas a Turquía a raíz de las negociaciones para su adhesión a la UE han impulsado y agilizado la creación de empresas, las privatizaciones y el comercio con la UE. El embajador alemán en Ankara asegura que las inversiones directas de su país en Turquía han crecido un 20% en el último año. Alemania no es solo el principal país de importación para los turcos, sino también su mejor comprador (14% de las exportaciones), según datos para 2006 del Instituto de Comercio Exterior.

La excelencia económica es muy positiva, pero ¿qué hay de otras apremiantes cuestiones de un país que aspira a estar dentro de las fronteras europeas? “En la prensa alemana, nadie está hablando ya realmente de a entrada”, dice Aydan Oezeguz. Esta mujer de 39 años, medio turca medio alemana, portavoz del partido socialista (SPD) en Hamburgo, cofundó el ya difunto programa turco-alemán para la Fundación Koerber: una institución privada e independiente con sede en Hamburgo. Ella describe la actitud de Bruselas hacia Turquía como “teatral”, y constata el silencio sobre el tema durante la reciente presidencia alemana de la Unión.

Trabajando el vínculo cultural

“El diálogo, tal como se produce en la actualidad, no es honesto”, remarca Oezeguz. “Si quisiéramos que Turquía se acercara a la UE, ya habría sucedido. Parece que estamos buscando razones –como el Islam- para distanciarnos de una real pertenencia a la UE. Otros nuevos países miembro también tienen diferencias culturales y nunca se rechazan”.

En el aspecto cultural, critica que los europeos estén “poco informados”. Otro programa bilateral organizado por su fundación es el Premio Tulipán Hamburgo, que reconoce las iniciativas entre las dos comunidades en Alemania. Provoca reacciones de toda clase la necesidad de tener que ganar un premio para que ese tipo de relaciones sea reconocida, pero el programa ha dado sus frutos. En su primera edición, hace ya algunos años, un grupo de empresarios turco-alemanes se dieron a conocer encontrando empleos para jóvenes alemanes en Hamburgo.

Mientras tanto, la feria de Hannover del año pasado describía a nuestro vecino más meridional como un “país que ofrece destacadas oportunidades y potencial de crecimiento”. Turquía y Alemania disfrutan de una sólida relación económica de más de 20 años, florecientes programas de sensibilización cultural y los beneficios de su situación estratégica.