Alfredo Meschi, tatuajes por la liberación animal

Artículo publicado el 18 de Enero de 2017
Artículo publicado el 18 de Enero de 2017

Para Alfredo Meschi, los derechos de los animales son lo primero. Convencido de la falta de conciencia social que existe, ha dicho adiós a su vida anterior y ha tatuado por completo su cuerpo. Nada menos que 40.000 cruces veganas le recorren de pies a cabeza. No es ficción. Es realidad. 

"¿Por qué llevar 40.000 tatuajes veganos encima? Porque ése es el número de personas no humanas que son masacradas cada segundo en todo el mundo, solo para satisfacer nuestro paladar". Con estas palabras, Alfredo Meschi explica su postura. Simple, cristalino, directo.

Hace aproximadamente treinta años, este oriundo de Livorno (en la Toscana) nacido en 1968, trabajaba en el ámbito de las tecnologías de la información, en el sector de las grandes impresoras láser, en colaboración con grandes marcas como IBM y Siemens. Un día, sin embargo, todo cambió y sus actividades profesionales pasaron a tener una vocación social. Actualmente, además de ser profesor de teatro y escritor de libros sobre temáticas relacionadas con el anti-especismo, Meschi es artista. Pero el núcleo de su compromiso consiste en ser un activista vegano, sensible con la lucha por la liberación animal. Una causa a la que eligió dedicarle la totalidad de su cuerpo y su persona con un gesto definitivo, artístico y extremadamente intenso: 40.000 cruces negras le tatúan todo su cuerpo. Primero se acercó al mundo del vegetarianismo, y en 2014 al del veganismo, de donde nace su pasión por los animales, unida a la naturaleza propia de un ambiente totalmente opuesto a la de su credo: el de la caza. Cuando Meschi era niño, su padre, que era cazador, solía llevarlo con él durante sus viajes y sus travesías en África. De ahí viene su adhesión a la teoría del anti-especismo (que sostiene que el hombre no tiene más derechos que ningún otro animal), y al rechazo a cualquier tipo de violencia hacia los animales.

"Vivimos en una sociedad que nos provoca un sinfín de momentos de amnesia. Es como si la corriente que alimenta nuestra conciencia de la injusticia, la compasión y la empatía, fuese una corriente alterna. Buscaba una manera de resistir estas amnesias que te induce la sociedad. Una forma que me recordara, a cada segundo del día, lo necesaria que es esta lucha. Cada segundo al menos 40 mil personas no humanas [término para definir algunas especies de animales que demuestran poseer elevadas capacidades cognitivas, ndlr] son asesinadas para satisfacer nuestro paladar. Quise retener para siempre en mi piel, este segundo, este número, esta toma de conciencia. Elegí la X porque es una 'marca' neutral y anónima, un símbolo que usamos cuando terminamos de hacer una cosa, de contar una cosa, o de matar una 'cosa' ".

Dejarse la piel, en su sentido literal

Su elección se ha convertido en un proyecto y compromiso diario. Ya hace un tiempo que Alfredo decidió pasar gran parte de su vida viajando por el mundo, para que su "Proyecto X" se hiciera visible por todos los rincones. Una manera también útil para conocer a cuantas más personas mejor, y así conseguir sensibilizarlas sobre su causa. Pero cuidado, sensibilizar no significa persuadir a alguien a que siga sus actos, algo que de lo que Meschi es muy consciente. El diseño del proyecto se basa en una exposición titulada "Misoteria", en la que se pueden ver algunas fotografías donde el artista y activista se muestra desnudo o semidesnudo en lugares diferentes. Sus tatuajes, las 40.000 X, se llevaron a cabo con tintas veganas para evitar el uso de sustancias probadas en animales. La sostenibilidad del proyecto X se basa por completo en la "economía del don".

"Cada persona humana que encuentro, y que mira mis lágrimas en forma de X tatuadas por mi cuello y mis manos, si estamos en invierno, o que mira la totalidad de mi piel en el verano, se convierte en una oportunidad. Es una oportunidad para entablar contacto, para iniciar una conversación, para transmitir la urgencia de esta causa. La risa o las burlas pueden ser algo natural, pero son cosas muy pequeñas en comparación con el interés y la atención genuina que despiertan mis 40.000 tatuajes", explica Meschi.

"Hace muchos años que exploro el poder del lenguaje no verbal, principalmente a través del Teatro Immagine. En cuanto a la cuestión de los animales, sentí la necesidad de utilizar la primera forma de comunicación no verbal y de intercambio con los demás que existe: la piel. El tatuaje me pareció la forma ideal de transmitir mi mensaje, desde un punto de vista artístico y comunicativo ".

La gran cantidad de salones, marcas y artistas que existen en el mundo del tatuaje han hecho que lo que era un arte y práctica histórica, se haya convertido en una simple moda para todos los que se benefician como clientes, o en un negocio fácil para quienes han hecho de ella un trabajo. Cubrir completamente el cuerpo de estos trazos de tinta es sin duda una opción que puede parecer algo extraño, pero por otro lado es innegable el compromiso que implica dicha elección, junto con el respeto que inspira esta historia en quien mira.  Lo que es aún más sorprendente es la singularidad del símbolo repetido, lo que crea una imagen firme y estridente, una imagen única y genuina para quienquiera que mire. Todas esas X que ahora cubren la piel de Alfredo Meschi dan vida a un lenguaje al servicio de una causa por la cual dice querer luchar con todas sus fuerzas.

La trivialización del significado

"Los artículos sobre tatuadores desesperados por la trivialización de su oficio encuentran mucha difusión en la web", explica Meschi. "Es un ‘problema’ relacionado con el crecimiento exponencial de las personas tatuadas a lo largo de los años. Pero cada vez son más las personas, galerías, museos, y críticos de arte que consideran el tatuaje como uno de los movimientos principales del arte contemporáneo. Personalmente, creo que además del aspecto artístico también debe estar vinculado a la posibilidad de transmitir mensajes de relevancia social y política. Estoy seguro de que este aspecto va a surgir con fuerza en los próximos años", continúa. Su elección artística, por otra parte, encaja perfectamente con su postura interior. Una razón moral, un acto de conciencia inmerso en un deseo de sensibilizar a la población que no lo comprende. Una confirmación del hecho de que el vegetarianismo y el veganismo no nacen como simples dietas alimentarias, por lo que luchar con la propia vida por una causa tan importante a nivel mundial parece ser sin duda el resultado de una elección deliberada y muy racional. Por otra parte, no es difícil de ver la tendencia adoptada por el mercado, más inclinado hacia la comercialización del fenómeno que hacia su significado original.

"Además de observar cómo se trivializa el mensaje del veganismo debido a la elección ética que aparece tras su auge, por motivos comerciales, y como consecuencia del "lavado vegano" de empresas y multinacionales, presenciamos la aparición de la dimensión política de la liberación animal. Al verme a mí o a mis fotografías, la gente reacciona de dos formas: o con gran entusiasmo o de forma muy crítica. Pero la reacción más interesante es, simplemente, la atención. El acercarse en busca de información o contacto a través de las redes sociales. Todos y cada uno de los gestos, en mi opinión son oportunidades valiosas para marcar el camino hacia la sensibilización. Soy un activista anti-especista, y pongo todas mis fuerzas las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para que este aspecto se vuelva más y más fuerte".

Eso no significa necesariamente compartir una idea, sino saber que existe y que es fuerte, intensa, e importante. Ver para creer.

_

"Voglio Vivere Così" es una colección de ocho historias sobre estilos de vida alternativos. Una mirada a un mundo que parece quedarnos muy lejos pero que, en realidad, está a tan sólo un paso. Ocho historias, elegidas por el equipo de cafébabel, que compartiremos a lo largo de las próximas ocho semanas.