Alimentación: ¿qué tienes en el plato?

Artículo publicado el 19 de Octubre de 2016
Artículo publicado el 19 de Octubre de 2016

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La comida, el motor que impulsa nuestra vida diaria, actualmente es uno de los platos fuertes en las agendas de los líderes de la Unión Europea. Dependemos de este bien básico y lo damos casi por sentado, pero es bien sabido —y así está acordado— que debemos proteger y garantizar nuestras necesidades básicas.

En la era de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG, por sus siglas en inglés), la seguridad alimentaria es una prioridad y la Unión Europea, como actor global, está desempeñando un papel clave al llevar a cabo una investigación marco basada en un conjunto de prioridades de seguridad alimentaria. El Comisario de Investigación, Ciencia e Innovación de la UE, Carlos Moedas, ha puesto en marcha un ambicioso programa de política alimentaria y cuestiones medioambientales. Esta iniciativa tiene por objeto contribuir al establecimiento de una serie de indicaciones tanto para la UE como a nivel mundial para prevenir el desperdicio de alimentos.

«El Día Mundial de la Alimentación 2016 (el domingo 16 de octubre), la Comisión Europea pondrá en marcha un programa de investigación e innovación para aumentar la seguridad alimentaria y nutricional. Esto llevará a la creación en 2020 del Área de Investigación sobre Alimentación, impulsada por la UE y sus socios mundiales en seguridad alimentaria y nutricional», anunció Moedas en enero de 2016.

El Comisario de Salud y Seguridad Alimentaria de la UE, Vytenis Andriukaitis, intervino en junio de 2016 en el debate plenario del Comité de las Regiones para hablar sobre la comida que se desperdicia, donde defendió la necesidad urgente de proteger los alimentos y evitar su desperdicio, a la vez que se contribuye a un desarrollo sostenible.

«Es caro, inmoral e insostenible. Para combatir con éxito el desperdicio de alimentos, tenemos que recapacitar profundamente sobre cómo producimos, promocionamos y consumimos alimentos en cada una de las etapas de la cadena alimentaria», dijo Andriukaitis. «La Comisión también elaborará, en cooperación con los Estados miembros y las partes interesadas, directrices para facilitar la donación de alimentos en la UE», añadió.

De la escasez de alimentos…

Después del caos de la Segunda Guerra Mundial, algunos países europeos se enfrentaron a una severa escasez de alimentos y tuvieron que imponer prácticas de racionamiento. La Política Agrícola Común (PAC) se gestó durante los años 50 y no fue hasta 1962 que los seis Estados miembros fundadores de la UE adoptaron mecanismos concretos. Unidad de mercado, preferencia por los productos comunitarios (locales) y solidaridad financiera fueron los tres principales principios que sostienen la PAC.

Sin embargo, la política común nunca se ha llegado a aceptar del todo por parte de la comunidad y ha sido objeto de varias reformas hasta el día de hoy. En 1968, el Comisario Europeo de Agricultura, Sicco Mansholt, exhortó al Consejo de Ministros a que llevara a cabo una reforma, reclamando una reducción de la cantidad de tierra destinada al cultivo y declarando que las condiciones de vida de los agricultores no había mejorado, a pesar del brusco aumento de la producción, desde la aplicación de la PAC.

…Al desperdicio de alimentos

Hoy en la Unión Europea viven más de 500 millones de personas. Y se prevé que la población mundial supere los 10.000 millones a finales de siglo. Este crecimiento supondrá una enorme presión sobre el suministro mundial de alimentos. Al aumentar la población que pasa hambre, crece la demanda de alimentos, pero también lo hacen la sobreproducción y, en última instancia, las vastas cantidades de comida desperdiciada.

Se estima que hasta un 30% de todos los alimentos que se producen en el mundo se estropean o se desperdician. Según la Comisión Europea, en la UE cada año se desperdicia la asombrosa cifra de 88 toneladas de alimentos hasta alcanzar pérdidas valoradas en 143 millones de euros. Sin embargo, otro motivo de preocupación es el impacto medioambiental que causan los residuos.

Impacto medioambiental

Un informe publicado en 2013 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) revela los perversos efectos que desperdiciar alimentos tiene sobre el clima, el agua, la tierra y la biodiversidad.

«Todos nosotros —agricultores y pescadores, procesadores de alimentos y supermercados, gobiernos locales y nacionales, consumidores individuales— debemos realizar cambios en cada eslabón de la cadena alimentaria para en primer lugar evitar el desperdicio de alimentos y, cuando eso no sea posible, reutilizar o reciclar», señala el director general de la FAO, José Graziano da Silva.

Soluciones

Según la FAO, la combinación del comportamiento del consumidor con la falta de comunicación en la cadena de suministro conduce a mayores niveles de pérdida de alimentos en las sociedades ricas. El asunto de la comida es especialmente complejo, por lo que es vital que se produzca un cambio hacia una conciencia colectiva con un enfoque holístico.

Desde el punto de vista de la salud pública, es esencial un buen valor nutricional y también lo es el etiquetado de los alimentos para que el consumidor pueda tomar decisiones informadas y sostenibles. Es sabido que los hábitos dietéticos y el consumo de alimentos pueden suponer una importante contribución a los desafíos medioambientales actuales.

Además, es fundamental la aplicación de medidas de protección ecológica a toda la cadena de suministro, como reajustar la economía para consumir menos recursos naturales o hacer que el sistema agroalimentario sea más resistente a posibles escaseces de suministro.

Por último, aunque no menos importante, reducir abruptamente el desperdicio de alimentos y sus derivados es crucial para armonizar la cadena de suministro de alimentos en todo el mundo y tener en cuenta el impacto sobre el medio ambiente y el cambio climático. Es hora de utilizar los recursos dentro de nuestras posibilidades con técnicas innovadoras para mejorar la circularidad de los productos reciclados y la gestión de los residuos.