Alison Smale: "Los periódicos continentales exhiben su tendencia política"

Artículo publicado el 11 de Junio de 2009
Artículo publicado el 11 de Junio de 2009
Entrevista con la directora de la redacción del International Herald Tribune en su oficina central de París. Considerada por muchos la más poderosa periodista inglesa no residente en Londres, Alison Smale nos revela sus opiniones acerca de la prensa europea y de la entrada de los países del este en la UE

La fama del International Herald Tribune está indisolublemente asociada a la legendaria escena de la película de Jean-Luc Godard A bout de souffle (Sin aliento, 1960), en la que Jean Seberg, la bella actriz de fascinación andrógina, gritaba en los Campos Elíseos: "¡New York Herald Tribune!» (el viejo título del actual IHT, como a menudo se le llama) mientras intentaba vender el periódico. Antes la redacción del más francés de los diarios anglófonos estaba en la rue de Berri, en París, pero ahora la sede del IHT se ha trasladado a Neuilly, la elegante periferia de la capital francesa.

En el centro de la información

Estas grandes instituciones −en efecto, porque el Tribune, fundado en el lejano 1887, es uno de los tres únicos periódicos en lengua inglesa verdaderamente internacionales− siempre me intimidan un poco. En la fachada del edificio descuella el nombre del International Herald Tribune en grandes caracteres, de una tipografía tan reconocible que prácticamente se ha convertido en su sello de fábrica. En el vestíbulo, donde me siento a esperar a Alison Smale, directora de la redacción, se cierne sobre mí la imponente estatua de una lechuza, el símbolo del periódico y del que deriva, según dicen, la expresión francesa 'c’est chouette' ('qué lechuza', también 'que guay'). La asistente de la señora Smale viene a buscarme para llevarme a la planta donde se encuentra la oficina de la gran jefa. No es una habitación demasiado grande, a decir verdad, y esta impresión se acentúa por las pilas de periódicos y fascículos que rodean el escritorio de Alison Smale. El delicioso acento británico con el que me acoge Alison Smale modera el temor que puede infundir semejante estatura profesional. Pero no hay que llevarse a engaño: Alison es una mujer dinámica y pragmática, de las que saben lo que quieren y que lo dan todo por conseguirlo. La que desde hace pocos meses, a los 55 años, es la directora del prestigioso International Herald Tribune supo desde muy joven cómo hay que moverse en la vida: "comprendí muy pronto que aprendiendo idiomas podría huir de la aburrida vida de mi infancia en Inglaterra", confiesa entre risas. Y en efecto ahora habla también ruso, francés y alemán "tan bien como el inglés", le gusta precisar.

Ser los ojos y las orejas de todo el mundo

A mi pregunta, casi ingenua, sobre cómo consiguió convertirse en periodista, su primera respuesta franca y directa es "así lo decidí y así lo hice". Y lo que ha querido hacer lo ha hecho bien. Su trayectoria profesional es larguísima y eminentemente internacional: "mi primer trabajo fue en Alemania. A continuación me enviaron a Londres, en 1979, ¡y además fue la última vez que viví allí! Luego mi profesión me llevó de nuevo a Alemania, a Moscú, a Viena, a Nueva York y ahora heme aquí en París, desde hace ya 5 años", enumera con entusiasmo. "He tenido desde pequeña facilidad para el aprendizaje de los idiomas y talento para conocer bien los países extranjeros, para ser los ojos y las orejas de todo el mundo, como hacen los periodistas". Su concepción del periodismo contrasta, en ciertos aspectos, con las prácticas continentales (de la Europa continental, es decir, excluyendo las islas británicas), como afirma ella misma. Está orgullosa de capitanear un periódico como el IHT precisamente porque privilegia un tipo de información llena de sentido común y pragmatismo, mientras que el resto de la prensa europea peca de ser demasiado parcial. "Los diarios continentales exhiben su tendencia política y se complacen en su papel de intelectuales, mientras que los artículos británicos van directamente al grano".

“La Unión Europea como sinónimo de libertad”

Muchos de los recuerdos profesionales de Smale están vinculados a los países del este. Como jefa de la sección de Europa oriental en la Associated Press de Viena cubrió acontecimientos históricos como la desaparición de la antigua Unión Soviética o la llegada al poder en Serbia de Slobodan Milošević. Alison quedó marcada por la catástrofe de Chernóbil y atravesó el famoso punto de control Charlie junto con los primeros habitantes de la zona este tras la caída del muro de Berlín. Su mirada sobre Europa es por lo tanto aguda y apasionada: "Es necesario haber vivido en países en los que no existe la libertad para comprender lo que significa verdaderamente vivir en libertad", explica a propósito de los países ex comunistas de Europa. Smale lamenta que el primero de mayo de 2004 se celebrase solo la fiesta de los trabajadores y no también el hecho de que Europa se decidiese a acoger a los países del este. En su opinión, los problemas hallados residen más bien en las estructuras "diseñadas para 15 países y, por consiguiente, inadecuadas para organizar 27", pero también en el comportamiento de la élite francesa que, a pesar de ser filoeuropea, no se toma el tiempo necesario para explicar los motivos de la ampliación "y así se llega a la caricatura del fontanero polaco y al no en el referéndum de 2005 sobre la Constitución Europea".

Pero estas constataciones no la desaniman. Aunque por motivos prácticos no votará en las elecciones europeas, Alison sigue convencida de que la idea europea ha dado grandes pasos adelante y que es esta la auténtica victoria. Algo emocionada añade: "es un gran éxito, impensable hace 15 años, que de Copenhague a Malta, desde Oporto hasta Talín, se participe en unas elecciones para una legislatura común elegida en libertad".