Alquilar piso en París: ¿Ganga o estafa?

Artículo publicado el 28 de Mayo de 2015
Artículo publicado el 28 de Mayo de 2015

Muchos jóvenes europeos han visto cumplido su sueño al tener la oportunidad de vivir en París. Pero este sueño puede acabar convirtiéndose en una pesadilla si, llegado el momento de buscar un piso de alquiler, se topan con una estafa.

Es la situación que han tenido que afrontar muchos jóvenes que encaraban la difícil tarea de encotrar alojamiento en la capital de Francia. Los afectados recurrieron, como hacen la mayoría de estudiantes, a páginas web especializadas en alquiler de pisos, ya que suele ser la opción más práctica y menos costosa (no muchos estudiantes pueden permitirse viajar para buscar casa).  

En estas páginas, algunos se encontraron varios anuncios de apartamentos bonitos y a precios razonables, con diferentes fotografías, pero siempre con la misma estructura. Sin embargo, la realidad es otra y, o bien los pisos no se corresponden con la realidad, o bien ni siquiera existen. Lo que hay detrás de estos falsos anuncios son varias redes de estafadores que funcionan, casi siempre, de la misma forma: Tras el primer contacto por correo electrónico (no suelen proporcionar un teléfono de contacto y, si lo hacen, nunca responden), el supuesto arrendador asegura que se encuentra fuera de la ciudad, normalmente por la enfermedad de un familiar o por motivos de trabajo. 

A pesar de ello, ofrece ala persona interesada la posibilidad de ver ella misma el piso. Para poder hacerlo, le piden una cantidad de dinero a cambio de la cual le ofrecen enviar a alguien para que le enseñe elapartamento; enviar las llaves y el contrato a través de una empresa de mensajería o, la más sonada, dejar las llaves bajo un felpudo o en una maceta.

Un timo que se repite

El patrón es siempre el mismo y, de hecho, los emails que recibieron muchos de los afectados son totalmente idénticos. Después de esto, los afectados dejaron de tener noticias de la persona que iba a alquilarles el piso. Muchos sólo perdieron tiempo en la búsqueda, pero otros llegaron a pagar mensualidades por apartamentos ficticios o, peor aún, se encontraron en una ciudad que no conocían sin lugar para vivir, obligados a pagar un hotel o un hostal y a empezar de nuevo la búsqueda desde cero.

Un poco más de suerte tuvo Ainhoa Muguerza, que sospechó del timo antes de llegar a pagar. Ainhoa empezó a buscar un piso de alquiler para su estancia Erasmus en París mientras estaba todavía en España, y también utilizó estas páginas web en las que encontró varias ofertas interesantes. Su sorpresa llegó al toparse hasta en siete ocasiones con la misma respuesta tras haber fijado una fecha para visitar el piso con el arrendador. Y aunque no llegó a ser estafada, destaca lo"frustrante" que resultó todo el tiempo perdido, "cuando el hecho en sí de buscar un piso en París ya es complicadísimo".

Eso lo sabe bien Ángela Frasquet. Ella había oído hablar de las estafas en alquileres a través de Internet y también contaba con que los contactos a través de la web podían retrasarse mucho. Por eso optó por recurrir a una agencia, aunque tampoco fue fácil. Ángela explica que todas las agencias en París le pidieron "un salario tres veces superior al alquiler mensual", lo que para un estudiante en prácticas es prácticamente imposible. La otra opción que ofrecen estas agencias (y no todas lo hacen) es firmar el contrato con un avalista, que tiene que ser necesariamente francés, lo que de nuevo es un problema evidente para los estudiantes o trabajadores extranjeros. Por suerte, Angela pudo recurrir a un avalista y alquilar un estudio en las afueras.

La primera astucia es desconfiar

Por desgracia, este tipo de estafas a través de internet se están convirtiendo en habituales no sólo en París, sino en muchas otras ciudades europeas. Ya se han destapado varios casos en Europa y existen cientos de foros en la red en los que se trata este tema. Por ello, para evitar ser una víctima más, hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones.

Lo primero es desconfiar de anuncios en los que los precios son demasiado bajos, porque si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente no lo sea. Pero si aún así llega a producirse el contacto por email, hay que fijarse en los datos personales del arrendador, que tiene que estar bien identificado. También hay que prestar atención a los correos sospechosos, en los que se ofrezca demasiada información personal, lo que no es muy habitual, estén mal traducidos o sean demasiado insistentes para cerrar el trato rápido.

Por supuesto, lo más importante es evitar enviar ninguna cantidad de dinero antes de haber visto el piso (mucho menos el total) y, si no hay otra opción, asegurarse de pedir primero una copia del documento de identidad del arrendador y algún otro documento que pruebe que es el propietario del apartamento. También conviene evitar las agencias de envío de dinero, ya que los bancos ofrecen muchas más garantías en caso de estafa. Pero, si a pesar de todo, los estafadores se han salido con la suya, no hay que dudar en denunciar. Y no permitir que esa mala experiencia provoque desánimo a la hora de seguir puscando piso en París, o en cualquier otra ciudad.