Alta Silesia: dividida entre Alemania, Polonia y soñando con la independencia

Artículo publicado el 22 de Diciembre de 2014
Artículo publicado el 22 de Diciembre de 2014

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¿Qué se siente al ser diferente en un país donde el 95% de la población es blanca, católica y de la misma etnia? Antes de la Segunda Guerra Mundial, un tercio de Polonia estaba compuesto de minorías étnicas. Hoy en día la minoría más grande vive en Alta Silesia, una región fuertemente influenciada por las culturas polaca y alemana.

Comenzó con las mujeres. En el siglo XVIII Silesia sufrió unos grandes cambios al pasar de ser parte de la monarquía austríaca a ser anexionada por Prusia. Fue entonces cuando, tras dos generaciones, los hombres de Alta Silesia perdieron su poder como amos del hogar. Muchos hombres dejaron las granjas y se fueron a las minas que hoy en día predominan en el paisaje silesio, y esto provocó que las mujeres adquirieran un rol dominante en la comunidad. En Alta Silesia los hijos solo eran útiles para trabajar, mientras que las hijas ocupaban una posición privilegiada dentro de la familia, y la fortuna del hogar se gastaba en su educación y su dote. Para la mayoría de los hombres silesios de la época el único entretenimiento era el alcoholismo, lo cual, curiosamente, no creaba más casos de violencia doméstica.

¿La oveja negra de Polonia?

Al terminar la Segunda Guerra Mundial y establecerse el comunismo en Polonia, los silesios fueron liberados del matriarcado. Pero al mismo tiempo, Silesia sufrió inmigraciones masivas desde otras regiones del país y de las fronteras del Este. Los hombres comenzaron a culpar a las mujeres por las tradiciones y esto creó una explosión de violencia doméstica en las familias silesias. Por eso en los años 60 70 muchas de las tradiciones se perdieron. No me malinterpretéis, me alegro de que la situación de los hombres haya mejorado, pero de vez en cuando oigo a alguien hablar de "familias tradicionales" en la televisión polaca y me pregunto a qué se estarán refiriendo. Porque las tradiciones polacas no son las de todo el país. En mi casa mi padre hacía la cena y me preparaba el desayuno antes de ir a la escuela porque era autónomo y trabajaba en casa. Era mi madre la que trabajaba a jornada completa.

Los polacos no suelen ser muy comprensivos en este aspecto. El ex Primer Ministro Jarosław Kaczyński pronunció un discurso en el que llamó a los silesios una "opción alemana oculta", jugando así con los prejuicios anti-alemanes que existen en Polonia. Sin embargo, es interesante ver que esto ha tenido un inesperado efecto positivo: en el censo oficial de 2011, más de 800.000 ciudadanos polacos marcaron su nacionalidad como "silesia" (aún no reconocida en Polonia). Últimamente el sueño de independizarse ha resurgido en la región.

La silenciosa historia de Silesia y Pomerania

Otro aspecto que separa a Silesia del resto de Polonia es su historia durante la primera mitad del siglo XX. Durante la Segunda Guerra Mundial Silesia formó parte del Tercer Reich y muchos hombres silesios fueron destinados al Wehrmacht, las fuerzas armadas nazis. Los jóvenes polacos que eran llamados a filas se convertían en carne de cañón. Pero el resto de los polacos no lo ven de esta manera, así que aún celebran el mito de la Armia Krajowa (la resistencia polaca) o el Alzamiento de Varsovia de 1944. Durante la campaña presidencial de 2005, los oponentes políticos del Primer Ministro Donald Tusk (2007-2014) filtraron información sobre su familia, entre ella que su abuelo había servido en la Wehrmacht nazi. Pero esto no es ninguna sorpresa, ya que Tusk proveniene de Pomerania, otro región que formó parte del Tercer Reich. Sin embargo, la difícil historia de Silesia Pomerania sigue siendo tabú en muchos hogares. Cuando tenía 18 años comencé a investigar mi genealogía y descubrí que mi familia tenía una historia muy similar: entre otras cosas, descubrí que dos hermanos de mi abuela estuvieron en la Wehrmacht. Uno volvió a casa vistiendo el uniforme polaco, pero el otro murió en Francia. Cuando el Ejército Rojo de la Unión Soviética llegó a Polonia, mis bisabuelos quemaron todos los documentos sobre el servicio militar de sus dos hijos por miedo a las consecuencias.

Silesia está de moda

Hasta hace poco ser de origen silesio o hablar este dialecto era considerado cutre o sinónimo de pertenecer a una baja clase social. En el instituto dos de mis amigas tenían un fuerte acento silesio, así que toda la clase, yo incluida, se sentía superior a ellas. Ahora, años más tarde, casi las envidio, pero cuando le pregunté a mi madre por qué no hablamos silesio en casa me dijo que durante el comunismo estaba prohibido hacerlo. Aun así, cuando mi abuela nos visita, el acento de mi madre cambia completamente. Es el único momento en el que no habla en un perfecto polaco estándar.

Hoy en día a muchos polacos el dialecto silesio les sigue sonando raro, pero sigue siendo único. Y nadie intenta ser único tanto como los ricos y cultos jóvenes que viven en la ciudad. Gracias a los hipster, el antiguamente ridiculizado dialecto silesio se ha puesto de moda. En gryfnie.com (gryfnie significa "con gusto") puedes comprar camisetas, bolsos, o incluso ropa de bebé con frases y diseños silesios. Sin embargo, aunque el dialecto está viviendo este resurgimiento, otras tradiciones silesias, como los lazos familiares, la arquitectura original (familoki, urbanizaciones de trabajadores), la tradición minera o el singular sentido del humor silesio están desapareciendo. La dominación de la cultura polaca, los movimientos migratorios y el comunismo hicieron que Silesia perdiera su identidad propia y se convirtiese en una región homogénea de Polonia.

En silesio las palabras krojcok basztard denominan a mestizos, medio silesios medio polacos. Tienen una connotación muy negativa, como ocurre con muchas otras identidades transfronterizas. Su significado es simple: no eres de ninguna parte. Muchas veces me pongo a utilizar el dialecto silesio sin pensarlo, y no me doy cuenta de ello hasta que veo las caras extrañadas de mis amigos. Cambiar de una lengua a otra puede sonar raro a algunas personas, pero para mí solo significa una cosa: no soy ni completamente silesia ni completamente polaca.

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