Alto el fuego de ETA: una oportunidad histórica

Artículo publicado el 23 de Marzo de 2006
Artículo publicado el 23 de Marzo de 2006

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Es la primera vez que el grupo terrorista habla de “alto el fuego permanente”. A pesar de la cautela de la clase política y el fracaso de las treguas precedentes, el contexto actual parece esperanzador.

El grupo terrorista vasco ETA anunció el miércoles 22 de marzo un “alto el fuego permanente” e instó a los gobiernos español y francés a iniciar un diálogo de paz en el País Vasco. Después de 48 años y 850 muertos en nombre de la independencia, el difícil camino de la paz parece más cerca.

Entre la cautela y la esperanza

La clase política internacional se ha mostrado esperanzada, pero a la vez prudente, ya que la decena de treguas que ETA ha planteado hasta hoy han fracasado. La más relevante fue en 1998, cuando el grupo terrorista propuso una “tregua indefinida y sin condiciones”. Después de 14 meses sin violencia, ETA reapareció con una serie de sangrientos atentados, que demostraron que la tregua sólo había servido para rearmar a la banda.

De la “tregua indefinida” al “alto el fuego permanente”

Ahora el contexto es distinto. Desde 2003, la presión política y judicial ha debilitado mucho la estructura terrorista, que lleva 1.000 días sin cometer ningún asesinato. Aun así, los atentados de baja intensidad contra intereses turísticos y las extorsiones a empresarios no han cesado. ETA, por primera vez, ha asumido que no puede liderar una negociación y, aparentemente, parece haber delegado esta función en Batasuna, el brazo político del independentismo vasco, ilegalizado desde 2002.

El siguiente paso lo dio el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero: consiguió la autorización del Congreso de los Diputados para iniciar un proceso de diálogo con ETA, con la condición que la organización terrorista entregara las armas. Fue una resolución solemne adoptada por todos los partidos, con la excepción del Partido Popular. Los conservadores españoles no sólo dieron la espalda al diálogo entonces, sino que ahora son los más escépticos ente el anuncio de alto el fuego de ETA. La tregua no es una “renuncia”, ha afirmado el líder de la oposición, Mariano Rajoy (PP), que ha reiterado que no aceptará que se pague un precio político a la organización terrorista. Aunque hay que aceptar que el comunicado no habla en ningún momento de disolución de la banda, la expresión “alto el fuego permanente” es un avance significativo respecto a la “tregua indefinida” de 1998.

La moneda de cambio de Rodríguez Zapatero

La pelota está ahora en el terreno de Rodríguez Zapatero, que tendrá que mostrar su verdadero talante para iniciar un proceso de paz que él mismo ha definido como “largo y complicado” y muy arriesgado políticamente. Por un lado tendrá que enfrentarse a las demandas de la ixquierda abertzale, como el acercamiento de los presos a las cárceles del País Vasco, la legalización de Batasuna y la anulación del conjunto de sumarios abiertos a partir de 1998 contra las diversas estructuras legales del entorno de ETA. Sin contar el horizonte del derecho a la autodeterminación. Por otro lado, deberá enfrentarse a las resistencias de las influyentes asociaciones de víctimas del terrorismo y con la actitud hermética del PP. Un verdadero juego de equilibrismo sin red que si sale bien proveerá al presidente español de un prestigio como el que su homólogo británico Tony Blair obtuvo al liderar el fin del conflicto con los terroristas del IRA.

Pero el conflicto del País Vasco no es sólo un asunto español. La implicación de la UE “podría ser un factor muy importante en el desarrollo del proceso de paz”, ha afirmado Gorka Elejabarrieta, miembro del equipo internacional de Batasuna. El precedente de Irlanda del Norte, que tardó 12 años en consolidar la paz, muestra que el camino no es fácil. Aun así, el alto el fuego de ETA es una oportunidad histórica que se tiene que aprovechar.