AMAP: Agricultura campesina y universidad en la misma cesta

Artículo publicado el 26 de Abril de 2011
Artículo publicado el 26 de Abril de 2011
Las Asociaciones para la Conservación de la Agricultura Campesina (AMAP, en sus siglas en francés) funcionan desde hace más de veinte años en Europa. Promueven una relación más directa entre consumidor y productor y un modelo de agricultura sostenible. Ahora, el modelo llega también a los campus universitarios. De Nantes a Palermo, un viaje entre zanahorias y semillas.

El sistema se adapta a su bolsillo y a su agendaLas Asociaciones para la Conservación de la Agricultura Campesina permiten a los consumidores proveerse de alimentos de alta calidad, muchas veces producidos con certificación ecológica, y reducir su gasto en la cesta de la compra. Todo ello al tiempo que apoyan la producción agroalimentaria local, que se ve beneficiada al asegurar la venta de su producción a un precio justo. Además, son una eficaz herramienta de lucha contra el cambio climático, al favorecer un canal directo entre productor y consumidor y retomar el diálogo perdido entre el campo y la ciudad.

En cada país, cambian los nombres, pero no la filosofía: Reciproco en Portugal, GASAP en Bélgica, Landwirtschaftsgemeinschaftshof en Alemania, ACP en Suiza, GAS en Italia, ASC en España, Pergola-associaties en los Países Bajos, Landbrugs Lauget en Dinamarca o CAS para los países anglófonos.

AMAP en la facultad: modo de empleo

En Francia, un estudiante dedica de media el 37% de su presupuesto a alimentación, un promedio de 190 € mensuales. Hartos de sacrificar la calidad de lo que consumen, algunos ya han puesto en marcha AMAP adaptadas a su realidad universitaria. Matilde, de la AMAP estudiantil Fac Verte (Facultad verde) en Tours y Joaquín, miembro de Les paniers de Gaston (Las cestas de Gastón) en Marsella, explican cómo funciona una AMAP en el campus.

Ambas asociaciones han optado por un sistema de cestas semanales de productos ecológicos, basado en seis puntos fundamentales: 1) Precio ajustado: cada cesta cuesta 5 euros; 2) Variedad: apio, nabos, puerros, zanahorias, manzanas y perejil se incluyen cada semana en las 60 cestas distribuidas en Tours y Marsella; 3) Flexibilidad: la diversidad de horarios de los estudiantes requiere organizar la distribución a lo largo de varias horas, preferentemente por la tarde; 4) Recetas de cocina: necesarias para esos primeros contactos, a veces difíciles, con algunas verduras; 5) Comunicación: un correo electrónico de la Universidad al conjunto de los estudiantes puede ser un valioso apoyo; 6) Vacaciones de verano: una cuestión que todos los estudiantes europeos que quieran lanzarse a esta aventura deben plantearse es cómo garantizar que el productor pueda mantener su actividad en verano cuando los 'empedernidos currantes' dejan temporalmente vacías las aulas.

«Un verdadero aliento para combatir la idea del suicidio»

Laurent Jouve, horticultor de Oudon, en el departamento de Loira Atlántico, es proveedor de cuatro AMAP en la región de Nantes, dos de ellas estudiantiles: Bulliver y Fac Verte. Hasta 2007, perdía dinero con la cooperativa a través de la cual vendía sus verduras. Apostó por reestructurar su producción para abastecer a las AMAP y hoy vive exclusivamente de su trabajo. El sistema tiene dos grandes ventajas: permite tener una tesorería saneada gracias al pago por adelantado del consumidor y la eliminación de intermediarios, así como la optimización de la producción, ya que al hacerlo por encargo, se evitan las tradicionales pérdidas de la venta en el mercado. Claro que tampoco se libra del incoveniente principal, la necesidad de ofrecer una variedad suficiente de fruta y verdura, que impide el ahorro de costes que supondría comercializar un solo producto a gran escala.

Para él, las AMAP han supuesto mejoras en el terreno económico... y en el humano.Si Laurent Jouve ha decidido funcionar así es porque este modelo le proporciona también satisfacción y reconocimiento. Incluso le ha permitido contratar a un trabajador. El contacto directo con el consumidor es un verdadero aliento para el productor que ya no tiene la sensación “de trabajar para nada” y un buen remedio para combatir el aumento de la tasa de suicidio entre los agricultores franceses, una tragedia cada vez más mediatizada y que llevó incluso al Gobierno a presentar el pasado 1 de abril un Plan de Lucha contra el Suicidio Agrario.

AMAP solidarias y huertos colectivos

En Aix-en-Provence, se debate actualmente sobre la posible colaboración con la asociación sin ánimo de lucro Emmaüs para la creación de cestas solidarias destinadas a aquellos estudiantes con menos recursos. A escala nacional, el sindicato Fac Verte trabaja también en la constitución de un fondo financiero que permita sufragar la creación de huertos colectivos y nuevas AMAP. Otra agricultura es posible y parece que hay muchos jóvenes dispuestos a demostrarlo.

Otras AMAP en campus franceses e italianos: Papill’on en Montpellier, Zest en Toulouse, les paniers de l’ETU en Poitiers, Fac Verte en Aix en Provence o Energie citoyenne en Perpignan. En Italia también existen otros proyectos ya en funcionamiento o que intentan ver la luz en Palermo, Turín, Padova o Roma Tre en Roma.

Foto Portada (cc)istolethetv/flickr; foto texto: ©Fanny Hélène