Amara Lakhous, un lío con el choque de civilizaciones

Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2006
Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2006
Choque de civilizaciones por un ascensor en Piazza Vittorio le ha consagrado como el fenómeno literario del año en Italia. El escritor de 36 años, de origen argelino pero de estilo muy italiano, se nos confiesa.

El pasado mes de mayo, en la clasificación publicada por el diario Corriere della Sera, entre los diez libros “más vendidos” también estaba el suyo. En la sección “italianos”. Sin embargo, se llama Amara Lakhous y viene de Argelia. Ha sido la revelación literaria del año. Con Choque de civilizaciones por un ascensor en Piazza Vittorio nos habla con ironía y mordacidad de un homicidio que, en el barrio más multiétnico de Roma, termina por revelar el carácter y el genio de personajes que vienen hasta allá de todo el mundo. “He vivido seis años en Piazza Vittorio –me cuenta Lakhous en la prestigiosa sede de la Asociación de la Prensa Extranjera de Roma – y las cosas que he visto hace diez años las he vuelto a encontrar en otros lugares algunos años después: es una especie de ‘taller del futuro’, un prototipo de la convivencia intercultural”.

”En Roma uno se siente en casa, extranjero entre los extranjeros”

Así que un gran amor por este barrio, pero en general también por Roma, ciudad en la que vive desde hace más de diez años: “En Roma uno se siente en casa, extranjero entre los extranjeros. Creo que la hospitalidad forma parte de la Historia de esta ciudad”. A Lakhous, Italia le ha regalado desde el principio un sentimiento de “libertad” que, como ha explicado a la revista Left, no habría podido tener nunca en Francia, donde Argelia está estigmatizada por su condición de ex-colonia. Justo a principios de noviembre, ha vuelto “a casa”, como huésped de la Feria del Libro de Argel. Aunque está tan integrado en Italia que a Argel ha ido como enviado del Instituto Italiano de Cultura. Donde, por otra parte, también el libro que va a presentar –Choque de civilizaciones- plasma las influencias de sus grandes pasiones, típicamente italianas: el género cinematográfico de “la comedia a la italiana” y la obra maestra de Gadda: Quer pasticciaccio brutto de via Merulana.

Distancia y contaminación lingüística

A su italianidad, Lahhous añade dos ingredientes típicos de la literatura hija de la inmigración: “El primero es la mirada fresca y la distancia al contar la realidad: el escritor inmigrante recoge cosas que normalmente obvian aquellos que las conocen de toda la vida. La segunda ventaja es la experimentación lingüística: el escritor inmigrante adapta a la lengua del país de acogida las imágenes, los refranes y las expresiones de su lengua de origen, enriqueciendo así la del país de acogida”. En cambio, lo que Lakhous no aprecia de la llamada “literatura inmigrante” es “la tendencia a la autobiografía: de los inmigrantes se esperaba sólo que contasen sus vidas, sus experiencias de integración, las tribulaciones y las denuncias”.

Un recado al “Occidente” de Berlusconi

Esto no quiere decir que el escritor se olvide de sus orígenes de inmigrante. Al contrario, cuando nos encontramos acaba de volver de la presentación del Informe estadístico sobre la inmigración de Cáritas, la Biblia para los que se ocupan de inmigración en Italia. Está trabajando como redactor para un programa de televisión sobre la inmigración que se emitirá la próxima primavera. Escribe una tesis doctoral en Antropología en la Universidad de Roma con el título: Vivir el Islam en condición de minoría. El caso de la primera generación de inmigrantes musulmanes árabes en Italia. Aparte de eso, es periodista y ha trabajado tres años para la agencia AdnKronos Internacional.

Su biografía nos revela que, no sólo de estudios se alimenta: la inmigración la ha vivido en su propia carne. Junto con las discriminaciones de la sociedad de acogida: “Los italianos tienen todavía un serio problema para afrontar la cuestión de la inmigración”, es su lúcido análisis. “Esto, en mi opinión, depende del hecho de que no han conseguido todavía asimilar por completo los dos momentos de inmigración que han caracterizado su Historia: la emigración a América y la inmigración interna desde el sur al norte. Luego, Italia ha tenido la misma dificultad para la asimilación de la cultura musulmana presente en la ‘sicilianidad’, tanto a nivel histórico como cultural.” No escatima críticas al Gobierno anterior: “Durante la pasada legislatura, el tema del ‘choque con el Islam’ se había institucionalizado. La declaración de Berlusconi sobre la superioridad de la civilización occidental, el Manifiesto por Occidente, de Pera (ex presidente del Senado) o la camiseta mostrada en televisión por el ex Ministro Calderoli (con una caricatura de Mahoma ndr) son la prueba de un poder político que hace suya la teoría del choque”.

Escéptico sobre una inmigración gestionada por Europa

Sobre Europa es escéptico: “Aunque muchos afirmen que la inmigración es un problema europeo, en realidad se trata de un tema que va ligado a la política nacional, a las campañas electorales: sirve para dirigir el descontento de los ciudadanos hacia ‘el diferente’, para focalizar la atención mediática que deja pasar a un segundo plano otros temas candentes pero más incómodos. En fin, es un tema demasiado importante y cargado de significados a nivel nacional como para que los Gobiernos nacionales deleguen la gestión en Bruselas.”

Lakhous ha usado la pluma como arma para ironizar sobre los clamores mediáticos del “choque de civilizaciones”: la primera parte del título de su libro, de hecho, alude a las muy notables tesis de Samuel Huntington. Pero el “choque” oculta en realidad otra cosa... “El choque es más virtual que real”, explica. “Hablar de ‘choque de civilizaciones’ es ya un argumento tópico, como hablar del tiempo o criticar al Gobierno. Algunos hablan del choque de civilizaciones para no hablar de otros problemas serios relacionados con la integración de los inmigrantes musulmanes, que requerirían en realidad de reflexiones mucho más profundas.”

Más que el choque, en realidad, Amara Lakhous prefiere “el malentendido constructivo del que nace el diálogo. Lo peor que puede suceder entre dos culturas es la indiferencia. Es como las autopistas, que son aburridas porque tienen un único sentido. Los caminos con encrucijadas, en cambio, traen sorpresas y nuevos caminos que recorrer. Así se labra el conocimiento.”