Amnistía Internacional: la terrorífica realidad de los prisioneros políticos en Irán

Artículo publicado el 25 de Julio de 2016
Artículo publicado el 25 de Julio de 2016

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El último informe de Amnistía Internacional titulado Health taken hostage: Cruel denial of medical care in Iran’s prisons arroja luz sobre el sistema de salud en las prisiones del país. Gracias a él nos enteramos de que el aparato judicial iraní bloquea deliberadamente el acceso a la atención sanitaria, con el objetivo de intimidar, castigar o humillar a los prisioneros políticos, o directamente para obtener confesiones forzadas o declaraciones de arrepentimiento.

"En Irán, la salud de un prisionero es regularmente tomada rehén por las autoridades, que hacen caso omiso de las necesidades médicas de las personas encarceladas. Privar a los prisioneros de opinión de atención médica es cruel y absolutamente indefendible", ha declarado Philip Luther, director del programa Oriente-Medio y África del Norte de Amnistía Internacional.

Y añade: "La posibilidad para los prisioneros de obtener atención sanitaria es un derecho inscrito dentro del derecho internacional e iraní. Cuando privar a un prisionero de atención médica causa graves sufrimientos y está hecho de forma intencionada, con el objetivo de castigar, de amenazar o de conseguir 'confesiones', ello constituye un acto de tortura."

Amnistía Internacional revela 18 casos de prisioneros que han sido privados de atención médica de una forma u otra, y están en riesgo de ver su salud comprometida de manera permanente.

En su informe, Amnistía Internacional avasalla al ministerio público iraní encargado de tomar las decisiones concernientes a los permisos de salida por razones de salud y los traslados al hospital. El ministerio público rechaza muy a menudo las solicitudes de permiso por razones médicas y los traslados al hospital para los prisioneros enfermos, incluso si la atención que necesitan no puede ser cubierta en prisión.

Dentro de la perturbadora realidad del régimen de los mollahs, las autoridades carcelarias llegan a atentar regularmente contra el derecho a la salud de los detenidos: confiscación de medicamentos y recurso de manera injustificada a esposas y a trabas durante las escasas hospitalizaciones... He aquí el tratamiento de choque reservado a los prisioneros políticos.

Los médicos de las prisiones son a veces cómplices de estas violaciones minimizando o ignorando sistemáticamente los problemas de salud de los prisioneros, calificándolos de "productos de su imaginación" y tratándolos únicamente con analgésicos o con tranquilizantes.

Frente a estos tratos inhumanos, numerosos prisioneros han decidido comenzar huelgas de hambre para presionar a las autoridades a proporcionarles atención médica. Las huelgas de hambre generalmente suscitan indiferencia, pero en algunos casos las autoridades acaban por acordar un permiso de salida de corta duración a los huelguistas de hambre, y luego forzándolos a interrumpir su tratamiento y reenviándolos rápidamente a prisión, en contra de los dictámenes médicos.

Amnistía Internacional exige a las autoridades el cese inmediato de la privación de atención médica a los prisioneros que la necesitan, conforme a sus obligaciones en virtud del derecho internacional. Finalmente, la organización exige a las autoridades que investiguen al ministerio público y a otros representantes del Estado - incluyendo al personal médico - susceptibles de haber negado atención sanitaria a los detenidos de forma deliberada.