Ampliación: rumbo al sureste

Artículo publicado el 14 de Octubre de 2004
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Artículo publicado el 14 de Octubre de 2004

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El proceso de estabilización y asociación en curso en los Balcanes occidentales muestra la implicación de la UE en una región en la que se mostraba impotente hace diez años. Objetivo: la integración.

Dayton 1995: es en Estados Unidos donde se firman los acuerdos que ponen fin a la última guerra europea, el conflicto yugoslavo. Es también el inicio de una nueva era para la Unión Europea, para quien los Balcanes occidentales son desgraciadamente objeto de una preocupación creciente. Incapaz de gestionar la crisis yugoslava durante los años 1992 a 1995, la UE se fija a partir de 1996 unos objetivos claros en la región. Un acercamiento regional prevé antes que nada: integrar a Albania y a cuatro Estados resultantes de la descomposición yugoslava: Bosnia Herzegovina, Croacia, Serbia-y-Montenegro, y la antigua República Yugoslava de Macedonia (FYROM).

26 de mayo de 1999: paso a una velocidad superior. A través de un comunicado, el Parlamento y la Comisión lanzan un proceso de estabilización y asociacionismo para esos 5 países. Objetivo: a plazo, la adhesión. Las relaciones con la UE, anteriormente integradas en la política de acercamiento de esta última, están gobernadas por aquellas referentes a la ampliación.

Al igual que para los países centroeuropeos y de Europa Oriental, la Comisión ha puesto en marcha un proceso de preparación a la integración basado por una parte en la elaboración de una hoja de ruta conteniendo las reformas a llevar a cabo, y por otra parte sobre una importante ayuda financiera.

Objetivo: la integración

A partir de 2002 se ha llevado a cabo una serie de acuerdos de estabilización y de asociacionismo que deben permitir a estos Estados desarrollar las relaciones económicas y comerciales intra-regionales así como con la Unión, a través de acuerdos comerciales preferenciales, y sobre todo deben dar a lugar a las reformas necesarias para satisfacer los criterios de Copenhague.

Cada año, la Comisión publica un informe sobre el grado de avance de las reformas, que marca la situación política, económica y normativa de los estados balcánicos a la previsión de las exigencias que han sido fijadas de acuerdo con la Comisión.

Por otra parte, la ayuda económica comunitaria ha sido unificada y simplificada en el año 2000, en el marco del programa CARDS (Communautary Assistance for Reconstruction, Development and Stabilisation) que toma el relevo de los anteriores programas (PHARE y OBNOVA), y financia las reformas. Esta asistencia financiera está evidentemente condicionada al respeto de los principios democráticos, del Estado de Derecho, de las libertades fundamentales y de los Derechos del Hombre y de las minorías. Los fondos CARDS ascienden para el periodo 2002 a 2006 a 4,65 miles de millones de euros y financia, bajo el método de créditos no reembolsables, las operaciones de reconstrucción, la ayuda al regreso de los refugiados y desplazados, el mantenimiento de la democracia, el Estado de Derecho, el desarrollo de una economía de mercado, la lucha contra la pobreza, la formación, la cooperación internacional…

Si en el momento actual, son los Balcanes orientales (Bulgaria y Rumanía cuya adhesión está prevista para 2007) y Turquía quienes siguen la ruta de la adhesión, la Comisión reafirma en unComunicado del 21 de mayo de 2003 que la integración de los Balcanes occidentales se ha convertido en una prioridad de la política europea. Aunque se haga poco ruido y los medios se hagan poco eco de la situación, la ampliación de la Unión hacia el sureste está a la orden del día.

Disparidades regionales

Desde hace ya tres años, la Comisión sigue paso a paso las evoluciones institucionales y económicas de estos candidatos potenciales. Incluso ha aceptado la candidatura de Croacia, cuyos progresos tras la era Tudjman, han sido verdaderamente impresionantes. Otros países le podrían seguir. Existe también disparidad entre los países de la región. Los Balcanes occidentales no están en su mayoría sino a la puerta de la Unión: Eslovenia ya es miembro de la UE; Bosnia Herzegovina, muy debilitada por la guerra, tiene un largo camino de reconstrucción económica por recorrer; Serbia y Montenegro deben resolver el problema de las minorías y el asunto de la cooperación con el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY); Albania debe agudizar su lucha contra la corrupción; y en lo que a Kosovo respecta, hoy en día bajo la administración de la ONU, se desconoce aún su estatus definitivo. A pesar de no estar todavía listos, la integración de estos países dentro de la Unión Europea no parece suscitar debate alguno. Será para ellos una solución pacífica a las diferencias territoriales que revestirían sus ancestrales relaciones. Descentralización, cooperación transfronteriza, constitución de “euro-regiones”, y la integración en la UE: tales podrían ser las claves de la pacificación de los Balcanes.