Ana Pizarro: "Aún queda mucho para que una gorda en una portada no sea noticia"

Artículo publicado el 29 de Marzo de 2016
Artículo publicado el 29 de Marzo de 2016

Es fotógrafa y activista plus-size. A través de su blog The Duchess trabaja para normalizar el concepto de la "talla grande" y acabar, como ella misma explica, con la "gordofobia".

Ana Pizarro empezó a bloguear hace seis años, pero fue hace cuatro, con su espacio personal The Duchess, cuando se dio a conocer al gran público. Lo que la impulsó a comenzar este proyecto fue la motivación de "dar una visión de la moda que por entonces no predominaba en Internet". "Se trataba de incitar a otras mujeres a vestir como les apetezca, dejando de lado los típicos clichés que nos limitan a la hora de poder llevar la ropa que nos gusta, como vestir de negro o no llevar estampados". "Lo que me da pena es que haya páginas que promuevan este tipo de limitaciones y luego aleguen que están a favor de la liberación de la mujer, es contraproducente", señala.

Hace poco, además, se embarcó en un nuevo proyecto: The Big Duchess, un blog dentro del espacio SMODA de El País, donde sigue con la línea de su blog personal. Y es que esta bloguera comenzó a estudiar diseño de moda y patronaje, pero no le gustó la dinámica, así que lo dejó y estudió fotografía. Pizarro quiere aportar una visión diferente de la moda que, desde su punto de vista, "no debería ser excluyente, sino integradora". "Aún nos queda mucho para llegar al punto en el que una 'gorda' en una portada no sea noticia, ni se siga permitiendo la cosificación de la mujer en los medios", remarca. Para ello utiliza un enfoque feminista: "Creo que hay un miedo generalizado a autodefinirse como feminista porque lamentablemente se cae en la etiqueta de 'feminazi', cuando lo que pedimos es igualdad de género".

Pizarro también protagonizó el anuncio "I wish I could wear" ("ojalá pudiera llevar" en español, ed.) para la campaña de Amazon Fashion UE el pasado mes de noviembre, en el que representó al colectivo "curvy" y puso su granito de arena para romper con los estereotipos y el canon de belleza impuesto. "No hay que tener reparos en aceptarse: Yo estoy gorda y punto, no necesito definirme con términos que resultan aceptables al resto, más que nada porque la que se tiene que aceptar soy yo misma", sostiene de manera contundente.

También reconoce no estar "muy de acuerdo con la visión que se tiene del movimiento 'curvy' en España". En este sentido, señala que aunque en un principio términos como "gordibuena" o "fofisana" no le desagradaban, cree que se debería acabar con este tipo de etiquetas, ya que el hecho de "ensalzar estas acepciones sólo incita a la creación de un nuevo estereotipo". "Es una dinámica en la que prefiero no entrar porque resulta excluyente y no ayuda para nada a la normalización", sostiene.

Asimismo, explica que la expresión "tallas grandes" ha ayudado en parte a la visibilización, pero a la larga no ayuda a la normalización: "Significa dividir a las mujeres por tallas y dar a entender que las gordas somos de otro planeta; somos mujeres igual que el resto y todas somos reales, lo que no es real es el estereotipo que supuestamente nos representa". Se trata de "fomentar la variedad de cuerpos y de tallas" para contribuir a que la sociedad avance sobre este tema. "Orientar la belleza fomentando la delgadez es aterrador, me da mucho miedo la magnitud de la influencia que esto pueda tener en la gente joven y la que no lo es tanto", añade.

Cuando estaba en el instituto, comenta que era juzgada constantemente por su físico, pero asegura que no le gusta victimizarse a sí misma: "Me siento una mujer hecha y derecha y no necesito que nadie me salve del fango; el amor a uno mismo es lo más importante que tenemos y ahí es cuando empieza la verdadera aceptación". Defiende para ello la importancia de la educación tanto desde casa como desde el centro escolar, para "fomentar la aceptación personal" y luchar contra el bullying.