Anders Behring Breivik: Entre prácticas actuales e influencias del pasado

Artículo publicado el 27 de Julio de 2011
Artículo publicado el 27 de Julio de 2011

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

El propósito de defender una ideología conservadora y xenófoba conocida a través de la masacre masiva en solitario: ahí lo tenemos, en caliente. Eso es lo que parece haber conseguido Anders Behring Breivik el pasado viernes.
Si examinamos la nueva escisión en el seno de la extrema derecha frente a este hecho dramático, algo es seguro: el nuevo terrorista ha dado prueba de un sentido de la comunicación muy actual y muy inquietante...

Leer el testimonio ilustrativo de una superviviente de la matanza de Oslo en cafebabel.com

En Noruega nada será igual a la víspera de este 23 de julio de 2011. Para los espectadores del mundo globalizado, pegados a los medios de comunicación, tampoco. La nueva cara del terrorismo, encarnada en Anders Behring Breivik, se ha dado a conocer rápidamente en los medios de comunicación del mundo entero. Se identifica, sin ningún tipo de duda, con un fundamentalista de extrema derecha, opuesto al multiculturalismo que, según él, invade Europa y, especialmente, anti-musulmán. El hombre se ha entregado sin resistencia a la policía que fue a detenerlo después de la doble masacre cometida en Oslo y Utoya. Estaba preparado para el interrogatorio, listo para confirmar la información que los servicios policiales habían reunido al respecto. Hay que decir que fue el mismo Breivik quien había desperdigado hábilmente información sobre su persona en las redes sociales: Facebook, Twitter, Youtube, incluso World of Warcraft (WoW) (afortunadamente, ¡no todos los usuarios de WoW son terroristas en potencia!) y en Internet, de forma progresiva antes de pasar a la acción. De este modo, se creó un retrato-robot de persona aislada, desconectada del sentido de la realidad y de extremista político y religioso. En resumen, un oscuro “héroe” apocalíptico dispuesto a “salvar” Europa. Para justificar su acto en el vídeo que colgó en Youtube, no hizo otra cosa que reunir ideas, logos e imágenes difundidas en la red, llegando incluso a copiar en su manifiesto textos de otro asesino americano, “Unabomber”.

El peligro de un “terrorismo de marketing”

¿Se convertirá el terrorismo en un producto del marketing? ¿Nos encontramos en los albores de una nueva generación de terroristas, iniciada por Osama Ben Laden o en una nueva era de combate ideológico que depende de una cobertura mediática grandiosa y de retratos fotográficos propios ya difundidos para que sean recuperados en el momento oportuno por los periódicos?

Las extremas derechas y partidos populistas europeos (...) se han apresurado a hacer declaraciones de denuncia por la barbarie cometida

Sin embargo, aunque el asesino noruego pueda haberse inspirado en el auge de Al-Qaeda de estos últimos diez años, él se distingue por su increíble aislamiento, incluso mediático. Este “caso indiscutible de terrorismo de extrema derecha” (según Jean-Yves Camus, politólogo) ha sido paradójicamente criticado por el Partido del Progreso (FrP) noruego, a pesar de que Breivik militó en él durante una larga temporada. Las extremas derechas y partidos populistas europeos, desmarginalizados y presentes en la representación democrática, se han apresurado a hacer declaraciones de denuncia por la barbarie cometida, ya que temían amalgamas con sus organizaciones políticas. En Francia, la dirección del Frente Nacional ha despedido de modo inmediato a uno de sus militantes (Jacques Coutela) que se dejó llevar por un elogio al terrorismo noruego en su blog. Es momento de buscar credibilidad política, ya no se juega con bromas sobre cámaras de gas…

Referencias al pasado

Y estos últimos años, los esfuerzos han dado sus frutos: por ejemplo, el Partido de los “Verdaderos Finlandeses” (Perussuomalaiset) entró en el parlamento finlandés en abril de 2011, alcanzando unos resultados cuatro veces superiores a los de 2007. En Noruega, el Partido del Progreso es, desde 2009, el principal partido de la oposición, la segunda fuerza política del país. Sin olvidar la célebre Austria de Jörg Haider, que llegó en su día a la cabeza de un gobierno de coalición. Y, finalmente, la aparición del Frente Nacional en Francia en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Esta nueva configuración se explica debido al uso de un discurso flexibilizado, que se adapta a problemáticas más modernas (acordémonos de la visita de Marine Le Pen a Lampedusa, en Italia, para tratar los problemas fronterizos en el espacio Schengen), y de una aceptación más amplia del juego democrático. Sin embargo, las ideas ultraconservadoras y xenófobas continúan siendo, a pesar de todo, las mismas, (como lo explica Caroline Fourest en su libro Marine Le Pen, Fiametta Venner, Grasset 2011) y permanecen de maneras diversas en la mente. Así, la extrema derecha europea acarrea en gran parte la paternidad de la difusión de dicha ideología del odio.

Actualmente, a pesar de un creciente entusiasmo por esos partidos políticos, el “giro al centro” en sus prácticas aleja a los más radicales, que rechazan el modo democrático de defensa de su ideología. Eso es lo que alegó Breivik para justificar su marcha del partido de extrema derecha noruego en 2007: sus propios modelos son los Cruzados -caballeros del pasado-, Charles Martel, Ricardo Corazón de León y la Orden de los Templarios. Este individuo aislado, que se escapa a cualquier descripción posible encarna en sí mismo una nueva generación terrorista que es puro producto de nuestras sociedades liberales, narcisistas e individualistas.

Leer nuestro dossier dedicado a la extrema derecha radical en Europa redactado en Marzo de 2010

Fotos: (cc) Turismo de Haute-Vienne/flickr; Le Pen (cc) Neno/flickr; Conmemoración de Oslo (cc) Breivik: (cc) Globovision/flickr; vídeo (cc) euronews/youtube