André Nilen: “No queremos convertirnos en una Malta nórdica”

Artículo publicado el 7 de Agosto de 2007
Artículo publicado el 7 de Agosto de 2007

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Mientras la crisis de refugiados iraquíes es global en su alcance, sólo el 4% ha buscado protección en Europa, la mayoría en Suecia que, temerosa, hizo un llamamiento de ayuda a la Unión Europea y endureció sus normas de asilo.

Por primera vez en cinco años, el número de refugiados en el mundo va en aumento. Así lo recordó António Guterres, el Alto Comisario de la ONU para los refugiados y antiguo presidente portugués, en un informe publicado el 20 de junio de 2007, día mundial de los refugiados. Los expertos estiman que el número de personas que buscan asilo se duplicará en Europa llegando a 40.000 en 2007. La guerra iraquí, que comenzó en 2003, tiene la culpa en gran medida. La invasión liderada por EE UU y el subsiguiente conflicto sectario han forzado a alrededor de 4 millones de iraquíes a abandonar sus hogares. La mitad de ellos (1,8 millones) permanecen desplazados en el interior del país mientras que el inevitable avance hacia una guerra civil amenaza con destruir las vidas de muchos más. 1,2 millones se han instalado en el oeste de Irak, en las vecinas Jordania y Siria.

Vuelo directo desde el Irak devastado. Destino: la pacífica Suecia

La tercera mayor población de refugiados en el mundo es ahora el mayor grupo de refugiados en Europa, después de que el continente viera un incremento del 50% en el éxodo de iraquíes solicitantes de asilo. La Comisión Europea vuelve a abrir la caja de Pandora con la cuestión de qué tipo de sistema “común” de asilo deberían construir conjuntamente los 27 Estados miembro. El ritmo de avance está lejos del ideal para aquellos que esperan recibir protección en Europa. Países como Malta, en la frontera marítima sur de la UE, se niega a admitir el flujo de pateras repletas de inmigrantes y solicitantes de asilo. Las organizaciones humanitarias condenan esas políticas en tanto que sólo conducen a aumentar las trágicas muertes en el mar.

Los vuelos directos desde la ciudad de Erbil, en el norte de Irak, han conectado a los iraquíes que huyen buscando asilo en la liberal Suecia desde diciembre de 2005. El país se convirtió en el refugio más popular para los perseguidos por el régimen de Saddam entre 1997 y 2003. La mayoría, beneficiados por sus generosas políticas de refugiados e integración, al tiempo que otros llegaron para reagruparse con sus familias y encontrar comodidad en las bien establecidas comunidades iraquíes en Suecia, tales como SÖdertälje, al sur de la capital o Malmö, una ciudad portuaria del suroeste. Después de los finlandeses, los iraquíes constituyen el segundo grupo de extranjeros pertenecientes de diversas religiones y grupos étnicos.

Compartir la carga

La prensa europea ha calificado la cuestión como un problema para el sur de Europa, lo que provoca el enfado, cada vez más preocupante, del pacífico y generoso norte. Estocolmo teme que el aumento de refugiados iraquíes –más de 18.000 iraquíes han solicitado asilo en Suecia desde 2006, el mayor número en todos los países europeos- pueda ser un signo de una crisis venidera. “No quieres convertirte en una Malta Nórdica”, bromea André Nilen, funcionario en el Consejo sueco de migración. En febrero de 2007, Astrid Thors, la ministra sueco-finlandesa de Migración y Asuntos Europeos, hizo un llamamiento a otros países europeos para compartir la carga de Suecia. Tal llamamiento ha tenido tanto éxito como Malta en su argumento, después de que el comisario europeo de Justicia, Franco Frattini diera su visión el 6 de junio de 2007.

Hasta ahora, el gobierno sueco ha adoptado la segunda opción favorita para el sur: reconocer menos refugiados. El Consejo de Migración anunció que sólo aquellos que estén bajo amenaza específica (y no general) de violencia, recibirán asilo. No obstante, el futuro de la propuesta es incierto, dado la reciente oleada de protestas por parte de los abogados de los refugiados e inmigrantes iraquíes. (Ver cuadro abajo).

Creando soluciones innovadoras

“No hemos tenido guerra en 200 años”, sentencia Nilen. “Nuestra única experiencia en todo este tiempo sobre la guerra ha sido a través de la acogida de los que huyeron”. Fiel a su carácter, Suecia también desea que una pequeña innovación pueda ayudar a encontrar otras soluciones para continuar recibiendo refugiados iraquíes. “Sólo quejarse en Bruselas sobre la situación de los refugiados no es ni fructífero ni creativo. Suecia quiere elevar la cuestión tan a menudo como sea posible, pero también queremos llevar el liderazgo.”

Ideas innovadoras sobre dónde pueden asentarse los refugiados en Suecia podrían disminuir los llamamientos para reasentarlos en otros sitios. El agrupamiento de familias iraquíes en Södertälje o Malmö a menudo conduce al hacinamiento y desempleo, las dos grandes razones citadas para reducir el número de refugiados o el número de prestaciones. Mientras algunos adoptan la línea dura de que la legislación debe fijar dónde deberían vivir los refugiados, ellos tendría, sin embargo, que recibir más incentivos: “los estudios muestran que los refugiados de las guerras de Los Balcanes que fueron a un lugar más pequeño como Malmö tenían más probabilidades de conseguir un trabajo y la escolarización segura para los niños” explica Nilen.

Visión de la calle: manifestaciones de protesta contra el cierre de las fronteras a los iraquíes

"Por la paz: no a la violencia, sí al amor" decían los eslóganes de protesta que el 30 de junio utilizaron los iraquíes cristianos en manifestaciones pacíficas que se extendieron por varias ciudades suecas. Entre ellas, Gotenburgo, la segunda más grande, y la sureña de Linköping.

Las protestas, en las que se pedía al gobierno sueco la concesión de un mayor número de permisos de asilo, se tiñeron de un sentimiento de frustración avivado por las recientes declaraciones del Departamento de Inmigración en las que señalaba que se concedería asilo únicamente a iraquíes del centro y sur del país y sólo en casos de amenazas de violencia especificas.

Suham Dawood, perteneciente a la Iglesia Asiria del Este, declaró al diario liberal conservador Östgöta Correspondenten que si los cristianos no se convertían al Islam serían obligados a abandonar el país. Por su parte, Hans Linde, diputado del partido de izquierdas señaló en un discurso en Gotenburgo que la violencia había alcanzado tal magnitud que podría ser tachada de limpieza étnica y que había llegado a unos niveles que, como sueco, nunca habría imaginado.

El Departamento de Inmigración defiende su postura basándose en la idea de la inexistencia de un conflicto armado en Irak. Resulta irónico, sin embargo, que el periódico de tirada diaria de Estocolmo, el Dagens Nyneter (Noticias del Día), publicara en su edición del 13 de julio que el Departamento de Inmigración se negó a enviar a sus emisarios a Irak para la realización de un informe sobre la situación actual, ya que no podían garantizar su seguridad. Sin embargo, este informe se hizo desde Jordania.

Waldemar Ingdahl, cafébabel.com Estocolmo. Traducido por Maite Múgica

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