Angela Merkel en el Consejo de Europa: “¡Continúen inmiscuyendose! ¡Impulsen la unidad de Europa!

Artículo publicado el 21 de Mayo de 2008
Artículo publicado el 21 de Mayo de 2008
Publicado por Babelstrasbourg versión francesa el miércoles 30 de abril de 2008 Traducido por Rebeca Santamarta Par Lena Morel Estrasburgo, Consejo de Europa, 15 abril 2008 El pasado 15 de abril, Angela Merkel pronunciaba un discurso ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa que se reunía en la sesión de primavera en Estrasburgo.
Tras una visita a la Corte Europea de los Derechos Humanos, la canciller alemana en un tono quasi-lírico declaró “He sentido que Estrasburgo es una capital europea: ¿qué otra ciudad tiene en su seno dos parlamentos europeos?” (ndlr: El Parlamento de la Unión Europea y la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa). Al día siguiente de la presidencia alemana de la Unión, intervino con un doble discurso, el nacional y el europeo y volvió sobre algunos asuntos actuales de la escena europea: los Derechos del Hombre y Rusia, justificando así la política interior alemana- comenzando por el reto de la inmigración y la elección de una política de integración en el respeto de la identidad cultural mientras que en otoño de este año tendrá lugar el balance intermedio de la “cumbre de integración”

Elogio al Consejo de Europa: la identidad europea

La fuerza del discurso de Angela Merkel reside sin ninguna duda en la historia del propio personaje, una historia que la canciller pone en escena para apoyar el valor simbólico del Consejo de Europa a sus ojos. No olvidemos el destino particular de una mujer de la ex República Democrática Alemana (ex Alemania Oriental) que, como ella misma dice, conoció la dictadura de un partido único (la SED, Sozialistische Einheitspartei Deutschland, partido único de la antigua RDA): “Yo viví la transformación democrática del bloque soviético. Y yo vi que mismo cuando cualquier cambio parece inimaginable todo es posible… Este ideal y esta esperanza son las que encarna el Consejo de Europa”. La alocución elogiosa dirigida a la institución europea más antigua se inscribe en una fuerte tradición cristiana-demócrata. Mientras el Consejo de Europa celebra su 60 aniversario dentro de un año, Angela Merkel vuelve sobre el discurso de Konrad Adenauer al entrar Alemania en el Consejo de Europa – un acto importante para un país que se ha aprovechado plenamente del “éxito” de esta institución: “la creación de una plataforma de encuentros regulares, en un espíritu de buena vecindad y de juego limpio, significa mucho para el desarrollo político de Europa. Es aquí que encontramos la consciencia europea”. (Honrad Adenauer, 1951)

Como llave del discurso de Angela Merkel queda sin embargo la “identidad europea”: tras la caída del bloque soviético no tiene dudas, Europa conoció una progresión fascinante que volvió palpables las premisas de la existencia de tal identidad cuando en 1988 el Papa Juan Pablo II declaraba al Consejo de Europa que “la identidad europea era una realidad difícil de conseguir”. Si la canciller alemana responde a una cita anticuada de 20 años con tanto optimismo no parece sin embargo no parece saber cómo definir los contornos de otro modo que con una sucesión de lugares comunes y valores pacificadores: Democracia y Estado de Derecho, diversidad y tolerancia, justicia y solidaridad. Queda todavía por verificar que estos principios y valores puedan ser considerados como un elemento de identidad europea.

El Consejo de Europa: ¿catalizador de los progresos de la Unión Europea en materia de Derechos del Hombre?

482046119_9652206879.jpgEs en materia de los Derechos del Hombre que Angela Merkel reviste los hábitos de la presidencia alemana de la Unión Europea apoyándose en la necesidad del proyecto de reforma de la Corte Europea de los Derechos del Hombre de una parte y de otra de la adopción por parte de la Unión Europea de la Convención Europea de los Derechos del Hombre. Mientras la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa adoptaba, dos días más tarde, una resolución sobre la adhesión de la Unión Europea/Comunidad Europea a la Convención Europea de los Derechos del Hombre (Resolución 1610-2008) y “considera que es ahora tiempo de que las declaraciones de intenciones se traduzcan en hechos: la adhesión sin demora de la Unión Europea a la CEDH”, la canciller alemana ha recordado que, por el Tratado de Lisboa, la Unión Europea se convertía en personalidad de derecho y que su adhesión a la Convención Europea subrayaría la colaboración entre ella y el Consejo de Europa. “El Consejo de Europa y la Unión Europea son diferentes pero complementarios”: un estado de hecho que los observadores de las instituciones europeas constatan desde hace tiempo deseando una toma de consciencia concreta de esta “disfuncionalidad” (ver artículo sobre la estrategia europea de los derechos de la infancia, 19 de marzo 2008, Babel Strasbourg). La cabeza del gobierno alemán además se ha arriesgado a definir la significación práctica de tal avance: “los ciudadanos de la Unión Europea podrán dirigirse individualmente a la Corte Europea de los Derechos del Hombre para lanzar un procedimiento contra los actos jurídicos de Bruselas, cuando se sientan heridos en sus derechos fundamentales”. Un trámite que Angela Merkel no desea, por supuesto, que se vuelva sistemático.

Merkel y “su” dossier ruso

Durante la elección de Angela Merkel a la cancillería alemana, el dossier ruso era la hoja de ruta prioritaria de la política de extranjería alemana: “el gobierno alemán observa más intensamente y de manera más crítica el desarrollo interior de Rusia, así como la cuestión de la democracia y del Cáucaso”, declaró Gernot Releer (SPD) en 2006. Una prioridad que Angela Merkel no dejó de recordar en el marco de su discurso ante el Consejo de Europa, un mes después de su viaje a Moscú donde había sido recibida por Vladimir Putin y Alexander Medvedev para preconizar el diálogo entre Rusia y la Unión Europea. En el programa del discurso ante el Consejo de Europa: la ratificación del protocolo 14 de la Convención Europea de los Derechos del Hombre (protocolo que permitía la puesta en marcha de la reforma de la Corte Europea de los Derechos del Hombre) por la Duma. Angela Merkel se dirigió en esta ocasión directamente a los diputados rusos presentes ese día en el hemiciclo del Consejo, felicitándoles por su compromiso por defender esta iniciativa: “Espero que haya llegado al seno de la nueva Duma el momento de aportar una nueva visión al protocolo 14 y llegar a una ratificación de Rusia”. Una intervención que llegaba en el momento preciso porque el 25 de abril, Thomas Hammarberg, comisario de los derechos del hombre, iba al Kremlin para discutir las medidas estructurales necesarias en Rusia para conseguir la puesta en marcha de normas en materia de derechos del hombre así como para la ratificación del protocolo 14 en la Convención Europea de los Derechos del Hombre y la abolición total de la pena de muerte”.

(Foto 1: REGIERUNGonline/chaperon) (Foto 2: flickr/explortise)