Animales en el parlamento

Artículo publicado el 22 de Noviembre de 2006
Artículo publicado el 22 de Noviembre de 2006
¿En qué lugar del espectro político cabría situar al pequeño y recién creado Partido para los Animales de Holanda (PvdD) con su destacado logo de una vaca masticando alegremente una flor?

Cuando se debilita el nexo entre los votantes y los partidos políticos, queda más espacio abierto dentro del electorado. Cada vez hay más gente que se interesa por partidos políticos tales como el PvdD o Partido Holandés por los Animales, que define sus propios ideales de un modo claro y distinto.

Cabe la posibilidad de que el PvdD se integre muy pronto en el parlamento holandés, el denominado “Tweede Kamer”. Diversos sondeos indican que el partido podría conseguir uno o dos escaños después las elecciones generales del 22 de noviembre. A mucha gente le preocupa que el PvdD trate tan sólo de un asunto, pero ha conseguido ganarse la simpatía de muchos votantes a pesar de su aproximación activista.

Hace poco, el partido denunció la negligencia de un granjero que causó la muerte de 18 caballos en una dramática inundación. Una semana antes de este trágico suceso, Alber Heijn, la mayor cadena de productos alimentarios de Holanda, tuvo que retirar de sus tiendas la sección de comida halal tras recibir 5.000 quejas por internet a través de la página web del PvdD. La acritud de los mensajes enviados expresaba la indignación popular; concretamente la crítica de la Ley islámica por permitir que se produzca comida halal sin el empleo de anestesia para matar a los animales.

Cosechando votos

Ambos acontecimientos han demostrado el buen estado de la opinión pública del partido. Es más, se podría decir que el partido se ve respaldado por el amplio rechazo de la población respecto a la experimentación con animales y la matanza preventiva de miles de éstos para luchar contra la gripe aviar, la enfermedad de las vacas locas y otras epidemias.

Los escaños del parlamento impulsarán el creciente apoyo popular. Todo este regocijo viene seguido de una larga lucha por el reconocimiento del partido que comenzó hace cuatro años, cuando éste se fundó. Durante su corta vida política, el partido ya ha participado en dos elecciones. Entretanto, se han generado partidos similares que se van extendiendo desde Alemania, Luxemburgo y Bélgica, hacia Francia y España. Marianne Thieme, líder del PvdD, de 34 años de edad, es una abogada que hasta hace poco presidía una sociedad protectora de animales. El malestar causado por la continua crueldad en el trato a los animales y el creciente descontento por la apática actuación de los partidos precedentes acerca de estas cuestiones, dio lugar a esta iniciativa política para asegurar que los animales también se tomarían en cuenta en los asuntos políticos.

Mujeres, niños, esclavos…y animales.

Importantes personajes mediáticos –entre los que destacan, el escritor Jan Wolkers, actores de telenovelas y presentadores- hacen el papel de “ganchos”. A pesar de todo, su objetivo final no es el poder político. En su lugar, estos personajes famosos actúan voluntariamente atrayendo la atención de la gente hacia los últimos inscritos en las filas del partido; por ejemplo, hace poco surgió el caso de un filántropo que donó una importante suma de dinero para costear los gastos de la campaña del partido.

A pesar de que el PvdD hace hincapié en que su partido no trata de un solo asunto, (de hecho Thieme propone un interesante punto de vista en materia de educación e inmigración), el énfasis de la campaña recae de manera obvia en el trato justo hacia los animales, el medioambiente y la naturaleza. Uno de los compromisos electorales del partido consiste en hacer un llamamiento decidido a la población para contrarrestar la destrucción del medioambiente y la violación de los derechos de todas las criaturas que en él habitan. Para la propia Thieme, esta lucha es comparable a otras luchas como la opresión de la mujer, los niños y los esclavos.

Una de las propuestas más candentes del partido consiste en incluir los derechos de los animales en la constitución y la absoluta prohibición de la experimentación con los mismos. Thieme, una vegetariana convencida, no quiere prohibir el consumo de carne. Sin embargo ha manifestado que pondría un control a la bioindustria y estimularía el consumo de comida orgánica. Mientras tanto, más de los 500 millones de animales (cifra relativa sólo a los Países Bajos) que se crían con fines alimentarios, continuarán muriendo sin derecho a un trato humanitario.