Annemie Neyts : "Estoy muy decepcionada con Barroso"

Artículo publicado el 8 de Diciembre de 2008
Artículo publicado el 8 de Diciembre de 2008
La presidenta de los Demócratas y Liberales europeos reajusta su discurso político en plena crisis económica. La prioridad: regular los mercados, salvar el planeta y decirle adiós a Barroso

A unos meses de las elecciones europeas, durante el congreso anual de los demócratas y liberales europeos (ELDR) que este año ha tenido lugar en Estocolmo, Annemie Neyts, presidenta del Partido Europeo de Liberales, Demócratas y Reformistas (ELDR), hace balance de la Comisión Barroso y se acerca a los discursos socialdemócratas y ecologistas con el fin de volver a repetir en 2009 su récord electoral de 2004: los 102 eurodiputados.

Usted habla de enemigos del liberalismo y de las sociedades abiertas en Europa : ¿quiénes son?

En diferente medida, los partidos socialdemócratas, los socialistas arcaicos y también la extrema derecha. En la actualidad, la crisis financiera es un elemento que les da más fuerza.

La intervención de los Estados para salvar los bancos: ¿Es liberalismo o socialismo?

Es eficacia.

¿La eficacia no tiene ideología?

No.

Entonces, ¿podríamos crear un partido de la eficacia ?

(Partido ELDR)Es verdad que en política no solo hay eficacia, porque si no deberíamos tomar ejemplo, para empezar, de China, que es una sociedad considerablemente eficaz en muchos aspectos. Aunque, por otro lado, los chinos tienen un nivel de libertad como nunca antes lo han tenido en su historia. Pero, volviendo a su pregunta, en economía lo que cuenta es la eficacia. Como sabe, me gusta cuando para decir “economía” en holandés utilizamos la expresión “los asuntos domésticos del Estado” (Staatshuisverkunden). No hay que tomar una medida económica solo con una finalidad ideológica. Igualmente, si una empresa pública funciona bien y hay una verdadera competencia a favor del consumidor, no es necesario privatizarla.

Por tanto, si La Poste (Correos francés) funciona bien ¿no hace falta privatizarla?

Eso es, pero en cualquier caso es necesario que haya capacidad de elección. Usted sabe lo que se esfuerza La Poste por imposibilitar la competencia en el correo de menos de 20 gramos. En ese caso yo no estoy de acuerdo.

¿Cree que es necesario la intervención del Estado para superar la crisis?

Por supuesto que sí. Lo que ha ocurrido es muy grave. El sistema había creado unos productos que no tenían ninguna relación con la economía real ni con un dinero que era suyo. Una vez que la burbuja ha estallado, nadie tiene confianza y solamente puede intervenir el Estado.

¿Ha defendido siempre la regulación de mercados?

Sí, mi partido, el ELDR y yo siempre lo hemos defendido. Uno se puede enamorar de un mercado, pero ha de estar reglamentado.

¿Sería deseable la existencia de una autoridad europea para la regulación de los mercados financieros?

Sí, pero para coordinar. Sería más bien un sistema de supervisión y de control. Mientras que los bancos se convierten en transnacionales, los sistemas que los supervisan deberían convertirse en transnacionales también. Aunque, dicho esto, en EE UU hay cinco de estas instancias y eso no ha impedido la crisis.

"Mientras los bancos se convierten en transnacionales, los sistemas que los supervisas deberían convertirse en transnacionales también"

¿Quién era el que no creía en la regulación de mercados antes de que pasara lo que ha pasado?

No mucha gente, realmente. El comisario europeo McCreevy (conservador) no estaba especialmente a favor de la regulación del mercado: él cree más bien en el código de conducta libremente consentido.

¿Es un ingenuo?

En cualquier caso su modelo no ha funcionado. Dicho esto, tampoco hace falta que la regulación ahogue la iniciativa económica.

Usted critica a menudo la pasividad del presidente de la Comisión Europea, el conservador Durão Barroso. Desde su punto de vista, ¿qué es lo que debería haber hecho?

Él debería haber sido el primero en levantar la voz, en hacer declaraciones… Lo mismo pasó con la crisis rusa en Georgia: no dijo nada y dejó hacer a cada jefe de Estado y de gobierno. Me parece escandaloso. Se pregunta para qué proponer algo si no sabe si los Estados miembro lo van a aceptar, pero debería haberse lanzado y decir que era la hora de Europa.

Se acercan las elecciones europeas, ¿tendríamos que olvidar el concepto de simple intermediario del Presidente de la Comisión, mediador honesto, y volver al modelo de super-presidente carismático de la era Delors?

Imagine que no hubiéramos disfrutado de la energía de Nicolas Sarkozy durante estas dos crisis. ¿Qué habríamos hecho? Ha sido él el que ha llenado con energía y creatividad el vacío dejado por Barroso.

"Sin Nicolas Sarkozy, ¿qué habríamos hecho durante la crisis?"

¿Apoyaría a Barroso en un segundo mandato al frente de la Comisión?

Nosotros no tenemos a nadie como alternativa, porque los candidatos potenciales que hay entre nuestras filas todavía no se han pronunciado. Personalmente, estoy muy decepcionada con Barroso. Parece que las reuniones de la Comisión Europea son de todo menos dinámicas. Parece que le es suficiente con ser el Presidente de la Comisión, por el gusto de serlo. A pesar de todo, también tiene muy buenos comisarios: Kuneva, Louis Michel, Neelie Kroes, etc.

Desde su punto de vista, ¿cuáles son las oportunidades de los Liberales Europeos de aumentar en 2009 el umbral de 102 diputados obtenidos en 2004?

¿Por qué no llegar?

Usted le da tanta importancia a la lucha contra el cambio climático que hace publicidad de temas típicos de otros grupos como Los Verdes, junto con la crisis financiera…

Pero, vea, en Escandinavia, los liberales que gobiernan allí están muy comprometidos con la ecología, y además estamos verdaderamente en el centro del espectro político, por tanto, creo que podremos quizás mantener los 102 diputados.

¿Va a transformar su partido ELDR en un partido de militantes, como Los Verdes ?

Hemos estado pensando en eso, pero es muy complicado. ¿Cómo permitir que algunos cientos de militantes tengan el mismo poder que los partidos? Los Verdes tienen la ventaja de que no están presentes por toda Europa.

Traducido del francés por Virginia Grau y Olga Arroyo