Antonio Gamoneda: “La poesía no cambia el mundo, pero afina e intensifica las conciencias”

Artículo publicado el 3 de Marzo de 2008
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 3 de Marzo de 2008
<strong>Hablamos de poesía con Antonio Gamoneda (76 años) en el hotel de San Roque (Andalucía) donde reposa antes de dar una charla literaria. Como buen transmisor de sensaciones, a la hora de hablar, este veterano creador sigue sorprendiendo no sólo por su probada capacidad poética, sino también por una humildad sin adornos.</strong> <img src="http://www.cafebabel.
com/photos/gamoneda030308.jpg" alt="El poeta español Antonio Gamoneda, ganador del Premio europeo de literatura y el Premio Cervantes 2006 (foto, elenac/flickr)" title="El poeta español Antonio Gamoneda, ganador del Premio europeo de literatura y el Premio Cervantes 2006 (foto, elenac/flickr)" align="left" />“A veces tengo la sospecha de que la mejor poesía de Europa está en Portugal”. Son palabras del ganador del <a href="http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:C:2007:163:0007:0009:ES:PDF" target="“_blank”">Premio Europeo de Literatura 2006</a> y del <a href="http://www.mcu.es/premios/CervantesPresentacion.html" target="”_blank”">premio Cervantes</a> (el galardón literario más importante de la comunidad hispanohablante en el mundo) en el mismo año: el español Antonio Gamoneda. En cuanto a la producción literaria española también tiene su opinión formada: “Creo que España no tiene un lugar muy destacado en el conjunto de la literatura europea y en concreto no tiene un lugar destacado en el conjunto de la poesía europea”.<br /> <br /> <strong>Un poeta provinciano</strong><br /> <br /> Haber recibido semejantes galardones ha revolucionado la tranquila vida de este autor, que se define como un "poeta provinciano". Curtido en la dura Guerra Civil, ahora dice buscar momentos de tranquilidad entre múltiples viajes y reconocimientos. "He logrado encapsularme para trabajar en los trenes, aunque sea con menos serenidad ambiental", reconoce. Uno de estos desplazamientos le ha llevado hace poco a San Roque (Andalucía), antes de pasar por Grecia, Italia y algunos países árabes. <br /> <br /> Gamoneda reflexiona antes de contestar, mide su vocabulario a ritmo lento pero con una viva lucidez que le resta crédito a la imagen de un rostro arrugado por décadas de literatura y por los recuerdos de su infancia, cuyo relato en forma de memorias saldrá a la luz en los primeros meses de este año 2008. “Están teóricamente terminadas, pero yo me conozco y sé que en cualquier momento puedo ponerme en situación, no ya de corrección, sino de reescritura. Están también pendientes de un informe que me haga un jurista, porque en las memorias, en las cuales no se ocultan las verdades -incluso las verdades que van contra uno mismo- contra la buena figura del propio memorialista, también están los hechos imputables a terceras personas”, confiesa. <br /> <br /> ¿Y qué le parece a un poeta de edad avanzada fenómenos como Internet y la globalización? “No he visto nunca una página de Internet. No sé lo que es Internet. Creo que en la provincia un poeta puede encontrar la cuota de soledad que necesita sin desprenderse ni oponerse a la amistad y a la solidaridad en las relaciones humanas en términos generales”. Sin embargo, en su vida predomina la soledad. “Pienso que lo que un poeta necesita es soledad, silencio y papel en blanco” <br /> <br /> <strong>Testigo de la Guerra Civil española</strong><br /> <br /> De la dura época de la Guerra Civil de España, el literato recuerda que veía pasar todos los días las cuerdas de prisioneros por debajo de su casa. “Siempre iban hacia allá y nunca los veía regresar”, evoca, junto a la rememoración de los gritos de mujeres desconsoladas al llevarse a sus maridos a altas horas de la noche. <br /> <br /> Estas vivencias, junto a unas condiciones de vida humildes han hecho a Antonio Gamoneda forjarse una visión particular de la existencia que le ha llevado de formar parte de la generación de la poesía social española hasta desbancarse de este movimiento y quedar desmarcado de etiquetas y encasillamientos de estudiosos del arte de la escritura. “La poesía es un arma cargada de futuro, decía el histórico poeta social español Gabriel Celaya. El pobre <a href="http://www.gabrielcelaya.com/" target="”_blank”">Gabriel</a> Celaya, excelente persona, por cierto, no se daba cuenta de que estaba diciendo casi lo mismo que decía <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Antonio_Primo_de_Rivera" target="”_blank”">José Antonio Primo de Rivera</a>, uno de los ideólogos del fascismo español, quien afirmaba que ‘a los pueblos sólo los han cambiado los poetas’. Las dos cosas son mentira. Ojalá pudiera ser así, pero no es así. La poesía no está capacitada para originar cambios sociales ni históricos. No es un instrumento. Ahora bien, lo que sí hace es afinar e intensificar las conciencias. Crea una calidad de pensamiento que tiene que ver con la observación y con la crítica de los hechos, y tiene que ver también con el deseo de que éstos sean simultáneamente hermosos y justos.” <br /> <br /> <strong>La vida de los olores</strong><br /> <br /> De su mundo personal, en sus memorias, tituladas <em>Un armario lleno de sombras</em> destaca una imagen, un olor que devuelve a la vida a un ser desaparecido. Una fragancia procedente de este mismo armario que da nombre a su biografía: “Murió mi madre y el armario permaneció cerrado dos ó tres años. Y un día estaba yo solo en casa, abrí el armario, y lo que había dentro del armario era una gran oscuridad. La misma habitación estaba oscura, el armario no recibía luz, estaba lleno de sombra. Pero en aquel armario yo recibí una de las sensaciones y una de las experiencias más fuertes que se han producido en mi vida. Al abrirlo e introducir mi cabeza, recupere el olor de mi madre viva, que estaba ahí dentro, impregnado. Hacía tres años que se había muerto mi madre y sin embargo percibí el olor que tenía en vida. Es una conmoción muy fuerte. En cierto modo el repaso del contenido de aquel armario me llevó a una voluntad de recuperación de recuerdos”. <br /> <br /> <strong>A continuación, publicamos dos poemas de Antonio Gamoneda</strong><br /> <br /> <strong>Caigo sobre unas manos</strong><br /> Cuando no sabía<br /> aún que yo vivía en unas manos, <br /> ellas pasaban sobre mi rostro y mi corazón. <br /> <br /> Yo sentía que la noche era dulce<br /> como una leche silenciosa. Y grande. <br /> Mucho más grande que mi vida. <br /> <dd><br /></dd><dd>Madre: <br /> era tus manos y la noche juntas. <br /> Por eso aquella oscuridad me amaba. <br /> <br /> No lo recuerdo pero está conmigo. <br /> Donde yo existo más, en lo olvidado, <br /> están las manos y la noche. <br /> </dd><dd><br /></dd><dd>A veces, <br /> cuando mi cabeza cuelga sobre la tierra<br /> y ya no puedo más y está vacío<br /> el mundo, alguna vez, sube el olvido<br /> aún al corazón. <br /> </dd><dd>Y me arrodillo<br /> a respirar sobre tus manos. <br /> </dd><dd><br /></dd><dd>Bajo<br /> y tú escondes mi rostro; y soy pequeño; <br /> y tus manos son grandes; y la noche<br /> viene otra vez, viene otra vez. <br /> </dd><dd><br /></dd><dd>Descanso<br /> de ser hombre, descanso de ser hombre. <br /> <br />

*****<br /> <div align="center"><br /> Cantidades de tiempo<br /> sitúan cantidades de sonido. <br /> Escucho más allá de la muerte. <br /> <br /> La música se alza<br /> de un pozo de silencio; <br /> es labranza del aire<br /> en tímpanos de fuego<br /> <br /> y ha entrado en mí. <br /> Ahora es música mi pensamiento. </div> <br /><br /><div align="center"><strong>Gamoneda recibe el Premio Cervantes</strong> <object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/A3UjVymh3nA" /><param name="wmode" value="transparent" /> </div> <br /> <br /><strong>Entrevista realizada por Jorge Guérrez Torrejón - Huelva</strong></dd>