Aprendamos los unos de los otros

Artículo publicado el 24 de Octubre de 2005
Artículo publicado el 24 de Octubre de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Muchos en la Europa continental miran con cierta envidia al Reino Unido y a la exitosa Tercera Vía seguida por Blair. Sin embargo, dentro del Centro para la Reforma Europea, Katinka Barysch cree que no hay un sólo modelo a seguir.

Katinka Barysch, economista jefa del grupo de expertos que conforman el Centro para la Reforma Europea, con sede en Londres, es una de las analistas líderes de la integración económica europea. Barysch aboga por la no imposición de un modelo social único a seguir en la UE. Su apuesta está sustentada por la idea de que para mejorar los modelos sociales de los Estados miembro lo mejor es aprender tanto de los éxitos como de los fracasos ocurridos a unos y a otros.

¿Qué es exactamente la Tercera Vía que tan en boca de todos está?

La llamada Tercera Vía combina una economía de libre mercado con una determinada protección en lo que a nivel social respecta. Es decir se trata de un híbrido entre el voraz capitalismo y la concienciación social. La agenda política de Tony Blair se ve, hasta cierto punto, configurada por todo esto: por una parte, la política económica de Blair es muy liberal, más liberal incluso que la desarrollada por algunos de los equipos de gobierno europeos de talante conservador. Y por otra parte, el gobierno está llevando a cabo una sólida política social que implica la desgravación fiscal para aquellas familias con menores ingresos y un aumento del salario mínimo interprofesional, además de contar probablemente con el programa de servicios sociales que más gastos está generando últimamente a nivel europeo.

¿Cabe la posibilidad de extrapolar el modelo británico a otros Estados miembro en la UE?

El Reino Unido cuenta con una posición favorable para poder influir a otras economías dentro de la UE. Su economía ha evolucionado de un modo más favorable que muchas de aquellas economías pertenecientes a la llamada eurozona y cuenta con la mitad de desempleados que por ejemplo Alemania y Francia. Sin embargo es necesario tener en cuenta la existencia de otros modelos, dentro de Europa que también son atractivos. Véase por ejemplo el modelo nórdico donde una fuerte presión fiscal se combina con un sólido Estado y su economía de libre mercado. Alemania y Francia se muestran más exitosos que el Reino Unido en lo que al Estado del bienestar y los servicios públicos se refriere. Es por ello, por lo que se plantea que más que exportar o imponer un modelo único para toda Europa, la actual Europa esta hoy en día facilitando un proceso de aprendizaje, un punto de referencia, así como un espacio de discusión para la presión ejercida por los diferentes grupos en acción. Hoy, lo que se observa en Europa es un amplio proceso de convergencia. Europa no se halla estratégicamente escindida en países que desarrollen una economía de carácter más liberal y aquéllos que practiquen una política de talante más socialista.

¿Cuáles son los desafíos ante los diferentes modelos sociales?

Cada uno a su manera, todos responden al mismo reto. A saber, todos y cada uno de los Estados miembro se plantean cómo salvaguardar sus respectivos sistemas sociales a pesar de una competitividad cada vez más fuerte a nivel europeo y mundial. Todos los Estados miembro están intentando reformar sus mercados de trabajo para aminorar el desempleo existente y crear un mayor número de puestos de trabajo dotados de mejores prestaciones; todos ellos están esforzándose en mejorar sus políticas a nivel de educación e innovación y en preparar sus sistemas financieros públicos para hacer frente a una sociedad que está envejeciendo progresivamente. En algunos países, dichos retos se presentan de una manera más desafiante y, en unos, las políticas de actuación tienen más éxito que en otros. Italia, por ejemplo, está envejeciendo a un ritmo más rápido que Francia o el Reino Unido. A Francia todavía le queda mucho por hacer para liberalizar servicios públicos tales como la energía. El Reino Unido no sale muy bien parado en lo que a indicadores de pobreza y exclusión social respecta. Y Alemania posee una fiscalidad tan gravosa en el marco laboral que está restringiendo la creación de empleo. Pero, todos poseen una capacidad inherente de aprender los unos de los otros.

¿Cómo encajan dentro de este marco los nuevos Estados miembro?

Del mismo modo que a los Estados miembro más veteranos, los países de Europa Central y del Este se encuentran con retos similares. En muchos de los nuevos Estados miembro los retos son incluso mayores. Por ejemplo, Polonia y Eslovaquia cuentan con unos niveles de desempleo mayores que los de Alemania y Francia. En Eslovaquia, las retenciones fiscales en las nóminas son mayores que en la mayoría de los países de Europa occidental. Polonia, cuenta con un mayor número de pensiones para discapacitados que Holanda. En Hungría el índice de natalidad alcanza aún cotas más bajas que en Italia. Por lo que la necesidad de reforma y de aprender de otros países de la Unión Europea es más imperiosa que en Europa occidental, particularmente cuando se tiene en cuenta que estos países están tratando de equiparar sus niveles de ingresos con los de la Europa más Occidental. Las inclinaciones liberales son más acentuadas en algunos de los nuevos Estados miembro, en particular en Estonia, Hungría y la República Checa. Pero los ciudadanos del Este de Europa también cuentan con un sentido mas sólido de la igualdad, hecho que conlleva que estos depositen mucha confianza en sus gobiernos.