Argelia, divorciada con su régimen

Artículo publicado el 16 de Mayo de 2007
Artículo publicado el 16 de Mayo de 2007

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La desconfianza de los argelinos con respecto a su democracia se manifestó con un pobre 35% de participación en las elecciones del 17 de mayo. Los resultados se harán públicos el 18.

El dibujante argelino Ali Dilem, anticipó hace poco el voto de los argelinos con una viñeta en la que un votante sostenía su papeleta delante de los interventores de las urnas al tiempo que les preguntaba: “¿me pueden decir dónde está la papelera?”. El riesgo de abstención masiva es el gran obstáculo de las elecciones en Argelia.

Hoy por hoy, el parlamento de Argelia está dominado por una coalición entre los izquierdistas del Frente de Liberación Nacional (FLN), que fue el partido único del régimen hasta 1989, los conservadores de la Unión Nacional Democrática (RND, creada en 1997), y los islamistas moderados del Movimiento por la Paz y la Justicia Social, conocido como el Hamas.

Las pasadas elecciones

Las citas electorales han servido a menudo para dañar la imagen de Argelia como país democrático sólido, desde que se embarcara en su particular transición en 1989. En 1991, las primeras elecciones parlamentarias fueron canceladas mediante un golpe de Estado militar tras la victoria del FIS: Frente Islámico de Salvación (ilegalizado después). Ello condujo a la guerra civil argelina (1992-2002) que enfrentó a los islamistas del FIS al gobierno instaurado tras el golpe, causando 150.000 muertes.

Las siguientes elecciones parlamentarias, en 1997, estuvieron marcadas por acusaciones de fraude masivo, según analistas argelinos y extranjeros. En 2002, las elecciones se desarrollaron en un clima de boicot, y la tasa de participación no alcanzó el 50%. En ciudades como Tizi Ouzou o Bejaia, la participación descendió incluso al 3%. Muchos argelinos desconfían de que el parlamento cambie las cosas, debido a una pobre campaña de comunicación.

Soluciones

La elección de los nuevos 389 diputados de la Asamblea Nacional -la cámara baja del Parlamento-, ha quedado ensombrecida por la abstención, y eso que los 12.229 candidatos se presentan a través de plataformas bien identificables y con propuestas diferenciadas. El Partido de los Trabajadores, por ejemplo sugiere poner fin a las privatizaciones y frenar la inversión extranjera para recuperar la soberanía nacional perdida. Entre las 140 propuestas realizadas por la Unión Nacional Democrática, se propone ampliar el Estado del Bienestar y reducir la pobreza, diversificando el tejido económico argelino.

Mientras tanto, Argelia trata de convencer del cambio que ha operado en los últimos años mediante una alta participación electoral legitimando el poder de los parlamentarios para decidir las políticas del país. Este año, el Gobierno también prometió en reiteradas ocasiones la celebración de una elecciones “limpias y sin fraudes”.

Es interés de Europa

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, ya ha declarado su esperanza de ver unas “elecciones libres y limpias en Argelia”. Hay motivos para el interés de Europa por esta cita electoral en este régimen semipresidencial francófono. La ciudad de Orán apenas dista 200 kilómetros de Alicante, arrojado sobre el tapete las cuestiones geográficas relacionadas con la seguridad y la inmigración. Un asunto que ha regado de dinero el país a través de una cooperación entre 2007 y 2010: 220 millones de Euros. Además, Argelia es un gran productor de petróleo y gas. Alrededor del 90% de sus exportaciones de crudo van a Euroopa occidental, en especial hacia Italia, España, Francia y Alemania.

Por último, a pesar de su tendencia al islamismo moderado y conservador, Argelia ha dado muestras de tolerancia. Incluso se han visto fatwas dirigidas a reprender la emigración ilegal y los atentados suicidas, problemas que preocupan a Europa. No hay favoritos para las elecciones, pero a largo plazo el objetivo de la UE podría ser, tal y como anunció el nuevo Presidente conservador de Francia, Nicolas Sarkozy, invitar a los países del Mediterráneo, incluida Argelia a profundizar en una "unión del Mediterráneo" que sirva de trait d'union (“guión”) entre Europa y África.