'Armadillo', ¿un documental o una película sobre la guerra?

Artículo publicado el 4 de Agosto de 2010
Artículo publicado el 4 de Agosto de 2010
Armadillo es el nombre que recibe un campo base de aliados situado en la línea fronteriza del sur de Afganistán. Janus Metz, un cineasta danés, ha pasado en ese país tres meses y medio para realizar esta trabajo en el que la línea entre realidad y ficción se desdibuja

La guerra es una cuestión de puntos de vista. Janus Metz ha instalado sus cámaras en Afganistán, en el interior de un regimiento danés, para mostrar la realidad del conflicto. Pero esta película nos crea una duda: ¿es un documental o sólo imita el estilo de este género? Las películas con estilo documental son cintas de ficción cuyo principio se basa en que la cámara obtiene un papel fundamental en el plano narrativo. La cámara acompaña a los reporteros, como sucede en la película de terror REC, o forma parte de circunstancias fantásticas, como en la monstruosa Cloverfield. Algunos cineastas han intentado crear un nuevo género, en lugar de una moda pasajera. En Armadillo, aunque la cámara fijada en el hombro ofrece una imagen con gran estabilidad y belleza visual, se pueden apreciar algunos rasgos característicos de los documentales en el momento de las escenas de combate, donde las imágenes son tomadas desde los cascos de los soldados. A pesar de la elección de una cámara objetiva que capte la situación y la voluntad de borrar las secuencias más duras al público, el director sabe transmitir las emociones más intensas de dramatización gracias a la música y a los testimonios de sus protagonistas. Por el contrario, algunas entrevistas se inclinan hacia el documental. La frontera queda entonces difusa.

Pero la guerra deja a las personas confusas. La tropa ve a los talibanes como bestias que nunca volverán a ser humanos y que hay que salvar a la humanidad de sus demonios. ¿Pero cómo se puede abatir a sangre fría a personas que se nos asemejan tanto? Las paradojas ocurren. Si uno se siente muy próximo a los civiles es más difícil defenderlos. Hay que dejar de lado los sentimientos. Parece que intentamos ayudarlos pero al mismo tiempo aceptamos a sus muertos. Pero estos hombres, quizás heridos, se comprometieron con la causa y después de cometer actos horribles, se felicitan.

La masculinidad se caricaturiza. A los hombres le gusta la pornografía y los videojuegos bélicos. Los espectadores empiezan a comprender la forma en la que los soldados ven borrosa la división entre realidad e imaginación: ¿cuál es la diferencia entre lanzar una granada en un ordenador o hacerlo en la vida real? Una última nota llega a alguno de los soldados, indicando su próximo destino: tienen que volver al frente. El film todavía razona.

Crítica publicada inicialmente en el blog Cannes Critique, redactado por 24 estudiantes de secundaria franceses y alemanes apasionados del cine, seleccionados e invitados por la Oficina franco-alemana para la Juventud (OFAJ).

Fotografía: ©Lars Skree; con la amable autorización de La Semana de la Crítica