Armenia: el país de las piedras

Artículo publicado el 12 de Junio de 2017
Artículo publicado el 12 de Junio de 2017

En su libro In the Country of Stones (en español, El país de las piedras), publicado a mediados de junio del 2017, el fotógrafo francés Nicolas Blandin nos cuenta su viaje a Armenia a través de los rostros y los paisajes de un país "aislado" a nivel político y geográfico.

cafébabel: ¿Por qué llamas a Armenia el país de las piedras?

Nicolas Blandin: Sus habitantes a menudo llaman a Armenia (en armenio "Hayastán") por el apodo de "Karastán" (literalmente "país de piedras") debido a las extensiones montañosas y de rocas volcánicas que dominan el paisaje. Según una leyenda local, cuando Dios creó el mundo, esparció tierra y piedras utilizando un inmenso tamiz. La tierra blanda cayó en un sitio y las piedras en otro, para ser exactos, allí donde se halla Armenia hoy en día.

cafébabel: ¿Qué cara de Armenia quisiste mostrar en tu proyecto?

Nicolas Blandin: Ante todo, mis imágenes son fruto de una experiencia personal y subjetiva. Hubo varios aspectos que me fascinaron de Armenia: la manera en que la historia y la memoria colectiva se manifiestan en el paisaje, ya sea a través de los imponentes restos de los 71 años del régimen soviético, las repercusiones del seísmo de 1988 al norte del país o incluso a través del problema del genocidio y las fronteras. También me marcaron las historias personales de las gentes a las que entrevisté, y los símbolos que recordaban que Armenia fue el primer país en adoptar el cristianismo como religión oficial en el año 301. En resumen, en ese país aislado, podemos encontrar la naturaleza escurridiza del presente —tanto geográfica como política—, que parece evolucionar según sus propias reglas, con innegables momentos de encanto y belleza pese a las dificultades económicas y la rudeza del país.

cafébabel: ¿Qué tipo de viaje hiciste en Armenia?

Nicolas Blandin: Hice un primer viaje a dedo con mi novia durante tres semanas en septiembre de 2013. Oímos hablar de la legendaria hospitalidad armenia, pero estábamos lejos de imaginar la acogida, la curiosidad y la bondad que nos esperaban allí. Algunos pueblos veían tan pocos extranjeros que fue fácil que nos saludaran y nos invitaran a tomar café. A lo largo del viaje, a veces teníamos la sensación de habernos reconciliado con unos primos lejanos; estábamos decididos a volver algún día. Entonces, aproveché la oportunidad de hacer un voluntariado en la asociación YMCA de Spitak para pasar más tiempo en el norte del país durante el invierno.

cafébabel: ¿Qué recomiendas para el joven viajero europeo?

Nicolas Blandin: Armenia es una tierra rica en historia, cultura y contrastes. Vale la pena desviarse de la ruta preestablecida aunque solo sea por sus habitantes, curiosos y abiertos. El Cáucaso Sur es una región fascinante que os situará en un cruce entre Europa, Rusia, Asia Central y Oriente Medio.

cafébabel: ¿Es fácil viajar hasta allí?

Nicolas Blandin: A menos que se hable ruso o armenio —el inglés aún es una lengua marginal, incluso en Ereván, la capital— hace falta un poco de maña para superar la barrera del idioma y la falta de infraestructuras e información. No obstante, la curiosidad y la bondad de los armenios hacen que las dificultades se te olviden rápido.

cafébabel: ¿Qué tipo de personas te has encontrado en Armenia?

Nicolas Blandin: El deambular de un lado a otro, la curiosidad y la fotografía permiten todo tipo de encuentros. Me he topado con jóvenes, menos jóvenes, locales, miembros de la diáspora armenia que buscan sus raíces, gente con familiares dispersos por todas partes del mundo e, incluso, familias separadas durante varios meses al año porque los hombres trabajan en Rusia para ganarse la vida.

cafébabel: ¿El momento más WTF del viaje?

Nicolas Blandin: Fue haciendo autostop cerca de Khor Virap. Un coche paró e hicimos las presentaciones habituales. Mientras mi novia decía que era alemana, Samuel —el conductor del que más tarde supimos que había vivido en la Alemania de la RDA— soltó en un perfecto alemán con tono humorístico: «Was ist los? Nichts ist los. Arbeitslos!» (En español: «¿Qué pasa? Nada. ¡El paro!»).

cafébabel: Por desgracia, Armenia es un país muy poco conocido en Europa. Cuando buscamos en Google, la tercera entrada habla sobre «el genocidio armenio» ¿Según tú, cuáles son las tres maravillas del país?

Nicolas Blandin: Los innumerables monasterios (algunos datan del siglo IV) situados en una colina, sobre un lago o un cañón: Khor Virap y sus fabulosas vistas del Ararat, Noravank y sus montañas rojas, Tatev o incluso Sevanavank dominando el lago Sevan son solo algunos de ellos.

También llaman la atención los lienzos del pintor Minas Avetisian. Su antigua vivienda en Jajur, cerca de Gyumri, fue reconvertida en un pequeño museo. Por último, destacaría las nueces confitadas; en general, la gastronomía armenia, con sus frutas, sus verduras y su lavash (una crepe fina), vale la pena.

cafébabel: El resto del mundo está todavía muy dividido con respecto al problema del genocidio ¿Conseguimos ponernos en la piel de los armenios y su doloroso pasado?

Nicolas Blandin: Es evidente que a la población armenia le encantaría que se honrara la memoria de las víctimas y que el genocidio se reconociera de manera oficial. Sin embargo, hay importantes intereses diplomáticos, financieros y territoriales que frenan el reconocimiento oficial del genocidio.

cafébabel: Veinticinco años después de la salida de la URSS, ¿Se acuerdan los jóvenes armenios de aquella época?

Nicolas Blandin: Todo depende de a qué jóvenes hagamos la pregunta y la edad que tuvieran en la época. Para algunos, sobre todo al norte del país, la salida de la URSS coincidió con las réplicas del terremoto de 1988. Dos relevantes sucesos difíciles de olvidar que conmocionaron a la población.

cafébabel: Todavía hoy solemos calificar a las repúblicas ex soviéticas de países "divididos", ¿Cuál es la percepción que tienen los jóvenes armenios en relación a Europa y Rusia?

Nicolas Blandin: Desde su independencia en 1991, Armenia siempre ha mantenido una estrecha relación con Rusia por razones económicas y políticas. De hecho, el país se encuentra aislado por su geografía, pero sobre todo a nivel político debido al bloqueo impuesto por Turquía al oeste y Azerbaiyán al este. Debido a la falta de oportunidades de empleo, son muchísimos los armenios, jóvenes y no tan jóvenes, que quieren ganarse la vida en Rusia durante al menos parte del año.

Esta es la percepción de los jóvenes, que también posan sus ojos sobre Europa y los Estados Unidos ya que acogen a gran parte de la diáspora armenia. La política extranjera del país parece buscar poco a poco un respaldo más fuerte por parte de Occidente.

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LeerNicolas Blandin - «In the Country of Stones» (junio de 2017, Another Place Press)