'Ars Homo Erotica': "El director del museo de Varsovia es el Zapatero del arte"

Artículo publicado el 20 de Julio de 2010
Artículo publicado el 20 de Julio de 2010
Días antes del desfile europeo del Orgullo Gay que se celebró el 17 de julio, Pawwel Leszkowicz, el comisario de la exposición, habla sobre el arte lésbico, golpear a los expectadores en la cara y explica por qué el arte y el museo más grande de la capital polaca son un nervio vivo de la democracia

La homofobia no es algo poco común en Europa del Este. Los desfiles del orgullo gay de Bucarest, Letonia y Varsovia de 2006 estuvieron marcados por opositores a los manifestantes que atacaron a los activistas homosexuales. En Polonia, 5.000 personas desfilaron en una manifestación prohibida; al día siguiente, Roman Giertych, el por entonces primer ministro y ministro de educación, reunió a 800 partidarios de los valores familiares (principalmente católicos, como la mayoría de los polacos) en una manifestación para oponerse a los "repugantes pederastas". Se trata del mismo hombre que propuso prohibir que los homosexuales impartiesen clase en los colegios y facilitar la expulsión de aquellos profesores que promoviesen la "cultura del estilo de vida homosexual".

Campaña contra la Homofobia (Kampania Przeciw Homofobii), una ONG polaca que aboga por los derechos de los homosexuales, realizó una encuesta entre más de 1.000 lesbianas, gays, bisexuales y transexuales polacos en 2007. Durante los dos años anteriores, la mitad de los participantes había sufrido maltrato psicológico. Del 18% que había sido agredido físicamente, la mitad lo habían sido en más de tres ocasiones. El 85%  estaba "demasiado asustado" para denunciar el crimen a la policía.

A pesar de que en Polonia las relaciones homosexuales se legalizaron en 1932, los ciudadanos gays no disfrutan de los mismos derechos que sus homólogos heterosexuales. Exhibir sexo homosexual en el sagrado nido de cultura que es el MuseoNacional (Muzeum Narodowe w Warszawie) es  como lanzar una piedra a un estanque. La exposición Ars Homo Erotica se inauguró varios días antes de las elecciones presidenciales del 20 de junio. Se trata de la primera muestra de arte en el mayor museo de la ciudad que reúne representaciones de la erótica homosexual en Europa del Este. Cuando tomó el mando del museo en 2009, la intención explícita del director Piotr Piotrowski era revitalizar la tradicional institución. Ars Homo Erotica encaja a la perfección. Pawel Leszkowicz, comisario de la muestra, ha trabajado durante una década como director en projectos similares y relacionados con el tema.

©Ezequiel Scagnetti

cafebabel.com: ¿Cuál es la controversia alrededor de la exposición?

Pawel Leszkowicz: Comenzó en otoño de 2009 cuando Piotr Piotrowski anunció que estabamos preparando 'Ars Homo Erotica'. Hace siete meses, diputados pertenecientes al partido Ley y Justicia (PiS) dirigeron cartas al ministro de cultura exigiendo censura. El ministro, perteneciente al ahora partido en el poder, Plataforma Cívica, se negó a intervenir y reconoció la autonomía del museo en este tema. Sin embargo, desde su inauguración, la muestra no ha causado un gran revuelo. No ha habido manifestaciones o agresiones y todas las críticas de los medios son muy favorables. Durante los cinco primeros días de la exposición recibimos 1.000 visitantes diarios, más de lo que esperábamos. El silencio político es sorprendente. Tal vez detractores como políticos y miembros de la Iglesia mantienen silencio para no dar publicidad al evento; tal vez se trata de una reacción positiva.

cafebabel.com: ¿Qué impacto tendrá en la sociedad polaca?

Pawel Leszkowicz: He realizado este proyecto desde una perpectiva emancipatoria. He mantenido en mente el potencial educativo de mostrar la continuidad de los temas sobre la erótica homosexual a lo largo de la historia. En la cultura polaca el erotismo se considera abyecto. Mi meta era hacer añicos políticamente el centro de la cultura de clase alta para sublimar esta concepción de la sexualidad. Los diputados detractores afirmaron que esta exposición sería como "llevar el erotismo homosexual al váter". Yo quise traer el váter al museo nacional.

©Ezequiel Scagnetti

cafebabel.com: ¿Es el arte tan efectivo como la política en temas como la homofobia?

Pawel Leszkowicz: La nueva orientación del museo es explícitamente social. El director es como el Zapatero del mundo del arte: quiere que el museo tenga un papel activo en la democracia y en el debate político de Polonia. Está llevando a cabo el proyecto de secularizar a la sociedad, de reducir la influencia de la Iglesia y hacer eco de las voces de las minorías, en particular apoyando los derechos de los gays y lesbianas. Es por eso que me alejé de la concepción surrealista de la normatividad sexual, especialmente la de André Breton, y la traduje en términos homosexuales. Hemos reprimido la memoria cultural en Centroeuropa y Europa del Este. La sexualidad siempre había estado ligada a la heterosexualidad. La homosexualidad es subversiva. Al "amariconar la colección" he intentado crear una nueva política de la sexualidad.

cafebabel.com: ¿Alguna vez ha sentido que sus decisiones estaban a caballo entre el arte y la pornografía?

Pawel Leszkowicz: En el arte contemporáneo, la línea divisoria está borrosa. En la cultura corriente, la representación de cuerpo se ve a menudo como pornografía. Así pues esta pregunta atañe al arte contemporáneo en general. Para Ars Homo Erotica este tema se exhibe a la perfección en la sala dedicada a la sexualidad lésbica. La sección es muy impactante visualmente porque la representación de la erótica homosexual es a menudo falocéntrica. En el campo de la representación de la homosexualidad masculina se pueden encontrar conexiones con otros elementos del arte tales como clasicismo, esteticismo o estética camp. Esto no ocurre en el arte lésbico, lo que explica mi elección de imágenes muy intensas como La Sorcière, de Paulus i Svajove Stanikas. La sexualidad lésbica se explota a menudo, a veces de forma invisible e incluso considerada repulsiva. Me tomé esta exposición como la oportunidad de resaltar el carácter repulsivo del erotismo y provocar al espectador, para darle un puñetazo en la cara.

Todas las fotografías: ©Ezequiel Scagnetti