Asesinato de Jo Cox: el referéndum deja de ser amargo y se vuelve terriblemente triste

Artículo publicado el 17 de Junio de 2016
Artículo publicado el 17 de Junio de 2016

[OPINIÓN] En Gran Bretaña, desde hace más de un cuarto de siglo, ningún político había sido asesinado. Lamentablemente, la estadística ha cambiado. La diputada laborista Jo Cox ha sido asesinada tras una reunión con sus electores al ser disparada y apuñalada por un agresor que, supuestamente, gritó "Gran Bretaña primero". Su muerte, cambia de manera irreversible el tono del debate sobre el Brexit. 

Jo Cox, a sus 40 años, fue elegida diputada del distrito electoral de Batley y Sten en West Yorkshire durante la elección general de 2015. Antes de esto, trabajó en el sector de las ONG; se encargaba de apoyar el trabajo de OXFAM y de algunas otras organizaciones. Tenía dos hijos. Ejerció sus funciones como política poco más de un año en el parlamento - donde apoyó activamente la campaña "Gran Bretaña más Fuerte en Europa" - antes de ser asesinada, supuestamente por un terrorista a favor del Brexit.

Tengo 25 años. No he vivido un sólo asesinato político en Reino Unido en toda mi vida.

Jo Cox estaba realizando una reunión pública con sus electores en una biblioteca local cuando le dispararon y fue apuñalada hasta la muerte. Estaba escuchando las preocupaciones de sus votantes, acortando la distancia entre la gente y el poder, comprometiéndose desde la base con el público para trabajar por compromisos que beneficien a la mayor parte de la población posible. Fue asesinada por un hombre que, a pesar de haber tenido el derecho democrático de expresar sus agravios, aún sentió la necesidad de matar para hacer valer sus creencias.

Sea cual sea sea el motivo de esta matanza sin sentido, el asesinato de Jo Cox ha afectado el tono de la discusión del referéndum. Ayer, ambos equipos, 'Bremain' y 'Brexit' (Quedarse e Irse), suspendieron sus campañas por respeto. Las redes sociales, sin embargo, se llenaron de comentarios de repudio hacia el tono amargo que ha tomado la discusión.

Hay quienes dicen que su asesinato no debería politizarse, incluso si tales acciones están motivadas políticamente, inevitablemente tienen consecuencias políticas. Brendan Cox, el marido de la diputada de Yorkshire, dio una declaración tras su muerte. "Ella hubiera querido que, en este momento, sucedieran dos cosas: una es que nuestros preciosos niños reciban todo el amor del mundo, y dos, que todos nos unamos en la lucha contra el odio que la mató. El odio no entiende de credo, raza o religión, es venenoso". Jo Cox pasó su vida luchando por una sociedad mejor, en la cual se reduzcan las diferencias. Parece incorrecto rechazar la fuerza de este mensaje llamando a una reacción apolítica.

El mismo día que Jo Cox fue asesinada, Nigel Farage presentó un póster de campaña que mostraba una imagen de una larga fila de refugiados que escapaba de la Guerra Civil siria, bajo el título "Punto de Ruptura". El uso de esta imagen evoca de un modo un tanto inquietante el material que usaba la propaganda nazi. Esta no es la primera vez que la campaña por el Brexit invoca casualmente al Tercer Reich - Boris Johnson comparó la UE con Hitler. El lenguaje de la campaña antieuropea ha sido continuamente colonialista y nacionalista. Es necesario evitar que el nivel de odio de esta publicidad engañosa y degradante tenga un impacto en el paisaje político británico.

Hace dos días, la cobertura del Brexit incluyó una flotilla de barcos pesqueros pro-Brexit perseguidos a través del Támesis por Bob Geldof con un megáfono. Jo Cox fue al río junto con su marido y niños para agitar una bandera que decía "In" [En referencia a 'Dentro' de la UE]. Hoy, Gran Bretaña habla del primer asesinato de un político en funciones dentro de sus fronteras desde el conflicto con Irlanda del Norte.

En el resto de Europa, la cobertura del referéndum ha conducido a una plétora de títulos kitsch, que retratan Gran Bretaña a través de su historia cultural. La posibilidad de que el país salga de la Unión se ha recibido con preocupación, pero se ha enmarcado como un capricho político más de la pequeña isla pintoresca. Ahora, de repente, el tono se ha vuelto muy serio. Ya no somos una nación que bebe té, o que destroza, de manera educada, algunos de los mejores platos. Ahora, somos un lugar donde las figuras públicas deben temer por su seguridad. A decir verdad, prefiero el ayer a la verdad de hoy.

Debemos buscar a toda costa el antídoto para este veneno.  Lejos de poner a "Gran Bretaña primero", nunca estuve tan convencido de que - y con esto cito a Obama - deberían enviarnos al final de la fila.