Así es como termina Cameron: no con una explosión pero con un lamento

Artículo publicado el 26 de Septiembre de 2016
Artículo publicado el 26 de Septiembre de 2016

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Después de hacerlo fatal en Referéndum de la UE y retirarse de Primer Ministro en Julio, David Cameron, también ha dimitido como miembro del Parlamento. No se le echará de menos. 

«Los Británicos no abandonan» nos dijo David Cameron el 21 de junio. Tres días más tarde nos suelta que él va a hacer precisamente eso, asegurando que se mantendrá como líder hasta otoño. Finalmente, no duró más de 30 días.  Y ahora menos de dos meses más tarde, el Primer Ministro Británico más joven desde 1812, se ha escabullido hacia la puerta con el rabo entre las piernas, murmurando algo como «no quiero ser una distracción».

Esperemos que la puerta le golpee según sale. Este es un hombre que tuvo todas las oportunidades para dejar su mandato con un medio decente legado. Cogió un Partido Conservador venido a menos durante 13 años de gobierno laboralista y ganó dos veces: la primera como un gobierno en coalición y luego con una sorprendente mayoría.  Consiguió reducir el empleo casi a niveles récord e introdujo el matrimonio entre parejas del mismo sexo en UK; quizá la única cosa por la que la historia le recordará de forma positiva. 

Durante el tiempo que Cameron estuvo en el mandato se le presentaron un montón de oportunidades para arruinar su reputación y recibió muchas de ellas con los brazos abiertos.  Enormes cortes a créditos fiscales para familias trabajadoras (los cuales tenían que ser suprimidos por nuestros no electos Cámara de los Lores) y Ian Duncan Smith, el carnicero sin piedad de nuestro sistema de beneficios, son dos de los más claros ejemplos de las mal concebidas medidas de austeridad del Gobierno de Cameron.  Los estudiantes se encontraron cargados con tres veces la deuda que había en el gobierno de la coalición, y ahora el Servicio Nacional de Salud (NHS por sus siglas en inglés) está luchando para poder atender las ridículas peticiones de nuestro ministerio de salud. 

Pero todos esos fracasos no son nada en comparación de su gran metedura de pata: Brexit. Por ganar unas elecciones Cameron ofreció al público británico una opción que no estábamos preparados para tomar y no hizo nada para hacernos esta elección más fácil. Legitimó una creciente ola de desconfianza, xenofobia y absoluto racismo en Reino Unido y ahora estamos menos “unidos” que nunca. Y cuando llego el caos y la incertidumbre se lavó las manos y declaró que este embrollo era problema de otro.  En esta incertidumbre, después del referéndum, ocurrirá una de estas dos cosas:  o bien los británicos ciertamente abandonan la Unión Europea y Cameron pasa a la historia como el peor primer Ministro en la historia, o el discurso de Theresa May “Brexit” significa “Brexit” habrá sido inútil, el país recuperará cierta apariencia de normalidad y la historia apenas recordará todo esto. Por nuestro bien, espero que sea esto último.