Atenas: ciudad clásica, turismo posmoderno

Artículo publicado el 3 de Mayo de 2013
Artículo publicado el 3 de Mayo de 2013
Ni que decir tiene que, en la tragicomedia que se viene representando en Europa desde hace casi cinco años, Grecia interpreta el papel principal. Pese a ello, y más allá de la imagen denigrante que el resto del mundo le ha endosado, el país juega sin complejos su última carta: el turismo.
Visitamos la capital griega, que ha decidido apostar por una especie de “turismo de disturbios”, lejos de la Acrópolis y cerca de los grafitis.

Esta no ha quedado nada mal, ¡la voy a colgar en Facebook ahora mismo!” exclama una joven estudiante inglesa después de varias tentativas infructuosas de sacar una foto suya y de su acompañante con la Acrópolis de fondo. Jen y Alice están de vacaciones, han decidido desconectar unos días de sus estudios y venir a Grecia. Estamos a principios de abril y en el resto de Europa hace frío, así que para las dos amigas Atenas era el destino más lógico. “Nuestros padres estaban un poco inquietos de que nos fuéramos solas a Atenas”, reconoce Alice, “pero les prometimos que no saldríamos de noche y que seríamos prudentes. Incluso nos dieron un poco más de dinero para que nos alojáramos en un buen hotel en un barrio seguro”.

Guías, neonazis y Corea del Norte

La austeridad, los movimientos sociales violentos, las huelgas que paralizan el transporte público, la inseguridad, los inmigrantes ilegales que vagan por las calles, las rejas de los comercios cerradas, los neonazis que apalean a todo aquel que no parezca un griego típico… Atenas se ha convertido, según los medios de comunicación, en una ciudad abatida por los efectos de la crisis. Y es esta imagen la que ha hecho huir a los turistas, aunque no a todos.

En un día soleado y mientras tomamos un café frappé, Kostas Kallergis, periodista de The Crisis Republic, me explica una situación casi inverosímil. De un día para otro, en lugar del turista clásico que acostumbra a seguir el paraguas del guía, los atenienses han visto emerger un nuevo tipo de visitante. Kostas habla abiertamente de la nueva cara del turismo griego como una especie de safari: anarquistas americanos en busca de inspiración en el movimiento contestatario griego, periodistas y estudiantes europeos sin historias dramáticas que contar o gente sin ninguna convicción particular ni ningún otro motivo para estar en Grecia aparte de participar en los disturbios. “Durante los enfrentamientos con la policía, vi una decena de jóvenes provenientes de otras ciudades europeas de escapada en Atenas. En lugar de ir a Roma a tirar una moneda a la Fontana di Trevi, decidieron venir a tirar una piedra a la cabeza de un policía griego”.

Y no es broma. Como si de Corea del Norte se tratara, algunas agencias de viaje internacionales proponen Grecia a sus clientes como destino con eslóganes que vienen a decir: “Venga a ver un país europeo en crisis, desolado por la miseria, el paro y la pobreza. A su izquierda, la plaza Syntagma, donde se iniciaron muchas de las manifestaciones y, a su derecha, la calle Ermou con sus barricadas. Y para los que prefieran unas vacaciones más moviditas, encontrarán en internet excelentes consejos para practicar el “riot tourism”, o turismo de disturbios”.

La crisis ¿todo un clásico?

Ni se les ocurra mencionar este nuevo tipo de turismo a Dimitra Papadopoulou, guía apasionada, doctorada en comunicación por la universidad de París XII y que me invita a dar una vuelta por la Acrópolis con un pequeño grupo de turistas venidos de todos los rincones del mundo. “Los problemas existen en Grecia, no se puede negar la realidad. Pero la crisis no es un espectáculo. Las visitas guiadas que tienen la crisis como trasfondo no hacen más que generar una mala imagen del país”, se queja Dimitra. Un silogismo básico: una mala imagen significa menos turistas, lo que a la vez significa menos trabajo.

Aggelos Koropoulis es un treintañero que forma parte de un movimiento llamado Omikron Project, en el que sus miembros dicen ser jóvenes completamente normales que están hartos de ver imágenes tergiversadas y exageradas de su país. En un bar muy selecto, Aggelos explica que “no podemos hacer gran cosa para mejorar la economía o el empleo, pero tampoco podemos quedarnos con los brazos cruzados. El país ya sufre bastante el horror de la austeridad y la imagen que se proyecta en los medios de comunicación solo hace que agravar las cosas y amenaza principalmente el sector del turismo”. Por esta razón, los participantes del Omikron Project han empezado una verdadera cruzada contra los estereotipos o, para ser exactos, una cruzada pacífica. De momento se conforman con predicar la buena nueva en las redes sociales, imprimir carteles con fotos que parodian la situación y crear dibujos animados en los que el protagonista principal, Alex, encarna la retahíla de estereotipos que el resto del mundo ha cargado sobre los griegos.

Turismo... y anarquismo

Un grupo de jóvenes griegos, con el diploma de arquitectura y de diseño en el bolsillo pero sin trabajo, tuvo una buena idea. Para llegar a fin de mes, sus miembros aprovechan la tendencia del turismo alternativo. Inspirados por los mismos turoperadores que ya existían en otras ciudades europeas, especialmente Berlín, crearon el “Alternative Tour of Athens”. “Atenas se había convertido en una especie de zona de paso para llegar a las islas y los turistas que se quedaban solo visitaban la Acrópolis. Así que tuvimos la idea de proponerles otra cosa, les queríamos mostrar la cara oculta de nuestra capital a la vez que empezar un negocio que creara empleo”, me explica mi guía Maria Peteinaki, una treintañera con su propio estudio de arquitectura que, últimamente, está sufriendo las consecuencias de la crisis.

Su propuesta incluye un paseo privado por Exarchia, el barrio teóricamente anarquista en el que, según la leyenda urbana, ni la policía se atreve a adentrar. La visita consiste en una mezcla de arquitectura, street art, historia de los movimientos sociales, visitas de parques autogestionados y de casas ocupadas refugio de inmigrantes. Durante nuestra visita, en esta zona de la ciudad reina la tranquilidad, con alguna que otra casa quemada y fachadas llenas de grafiti. En uno de estos muros hay una placa conmemorativa que recuerda el asesinato de un joven de 15 años por parte de la policía en 2008, que desencadenó el inicio de los disturbios. “Supongo que los grafitis dan una cierta imagen de inseguridad” digo quizás precipitadamente a modo de conclusión. “No son grafitis, es arte”, me corrige Maria. Pequeño error de apreciación por mi parte…

Este artículo es el primero de una serie de reportajes mensuales sobre numerosas ciudades para EUtopia on the Ground. Consulta la página para saber más sobre nuestro deseo de una "mejor Europa" de Atenas y Varsovia. Este proyecto está financiado por la Comisión europea a través de una sociedad de gestión con el Ministerio de Asuntos  Exteriores, de la Fundación  Hippocrène y de la Fondation Charles Léopold Mayer para el Progreso del Hombre.

Fotos : En el texto © Sladjana Perkovici para EUtopia on the ground en Atenas - abril 2013 ; Videos (cc) creteregion/YouTube