Atentados en Bruselas: Maelbeek, un mes después

Artículo publicado el 25 de Abril de 2016
Artículo publicado el 25 de Abril de 2016

Poco más de un mes tras los atentados de Bruselas, la estación de metro de Maelbeek ha reabierto sus puertas, hoy lunes, poco antes de las seis de la mañana, con escasa afluencia de viajeros y mucha seguridad.

El primer metro pasaba hoy a eso de las cinco y media de la mañana por la estación de Maelbeek, en el epicentro de las instituciones comunitarias de Bruselas. Ha transcurrido más de un mes desde aquella explosión que acabó con la vida de dieciséis personas y que dejó, además, cientos de heridos. Hoy, al fin, la estación ha reabierto sus puertas al público.

Sin embargo, y pese a que la prensa autorizada estaba convocada a las 6.00h en presencia de la portavoz de la STIB (la Sociedad de Transportes Intercomunales de Bruselas), lo cierto es que, a la hora prevista para la salida del metro, había más periodistas de medios de comunicación belgas, franceses, ingleses y españoles, que viajeros en los andenes. 

De hecho, la reapertura de la estación coincidía con la vuelta al horario habitual de la afluencia de tráfico en la capital belga. Y es que, pese a que tras los atentados el metro no circulaba en las primeras horas de la mañana, desde hoy lunes se ha vuelto a la normalidad en los horarios de salidas y llegadas de los trenes.

"We are strong, we are united, we are Belgium"

Pese a esa aparente normalidad, es inevitable recordar los atentados del pasado 22 de marzo cuando uno se sube al metro en la estación de Maelbeek. La presencia policial y militar en la zona sigue siendo muy evidente, especialmente hoy, el día de la reapertura al público. Además, las flores que dejaron los ciudadanos tras las explosiones siguen intactas, frente a la entrada de la estación.

En su interior, se ha instalado un panel enorme para que pueda ser visto desde cualquier ángulo de la estación y para que, quien lo desee, pueda dejar su recuerdo anónimo y escrito a las víctimas y, en general, a la sociedad belga. Mensajes de todo tipo y en distintos idiomas que reflejan el sentir de la población: "Respeta la vida", "We are strong, we are united, we are Belgium", "Je suis Bruxelles", o la emotiva frase del servicio de ayuda a las víctimas de los atentados: "Aquí late el corazón de la Humanidad".

"He leído todos los mensajes y, sin duda, el que más me ha conmovido ha sido uno que dice: 'El amor siempre gana', y de hecho, yo también lo creo", nos dice Tomaso, un chico que está haciendo sus prácticas en las instituciones comunitarias.

A pesar de un ligero aumento de la afluencia de pasajeros en torno a las ocho de la mañana, y algo más una hora más tarde, lo cierto es que el número de viajeros sigue siendo más bajo de lo habitual respecto a antes de los atentados. Quizás se deba, en parte, a que tampoco se ha hecho demasiada publicidad a la reapertura del metro, por razones evidentes de seguridad. Tomaso reconoce que a él le ha pillado por sorpresa, porque "se le había pasado que hoy reabrían esa estación del metro". Por otro lado, no hay que olvidar que muchos ciudadanos todavía siguen teniendo miedo o aprensión a la hora de coger el metro en este punto. "Creo que mucha gente se baja en Arts-Loi. Yo misma he dudado si bajarme en Maelbeek, porque da cosa volver a revivir todo lo que sucedió aquí mismo", afirma Céline a la salida del metro.

Además de viajeros, también hay curiosos que no han querido perderse este día, como Solène, una estudiante de obstetricia: "He venido para reflexionar sobre lo sucedido, poner una flor y escribir unas palabras para mostrarle mi apoyo a las familias de las víctimas, los fallecidos y los que lograron sobrevivir. […] Creo que otros como yo se han acercado a este lugar para acordarse de las personas que estaban aquí el día de los atentados".

"No hay que pensar más en ello... La vida sigue"

El sentimiento de los usuarios del metro es de emoción, pero también de cierto pragmatismo. Emoción y dolor al recordar a las víctimas, las imágenes imposibles de borrar de nuestras retinas y el clima que se respiraba por toda la ciudad, durante los días sucesivos a los atentados. Pietro, un traductor jubilado de la Comisión Europea, reconoce emocionado: "Pienso en todo que ha pasado, en todas las flores que la gente ha ido dejando […] y espero que no vuelva a repetirse nada parecido". "Se te pone la carne de gallina al venir aquí y te invade un sentimiento de tristeza enorme, así que yo intento pasar lo más rápido que puedo por este lugar", dice Vanessa, una funcionaria de la Comisión.

Pese a todo, también se observa una voluntad de dar un paso adelante y dejar atrás todo lo sucedido. La mayor parte de los usuarios del metro no mostraban hoy en sus rostros algún signo que indicara que el trayecto les ha afectado o conmovido más de lo normal. Cada uno centrado en sus cosas, en llegar a tiempo al trabajo, y los que han hablado con nosotros lo han hecho con un discurso pragmático muy claro. Es el caso de Patrick, que reconoce que personalmente "le resulta una situación extraña, pero no hay que pensar más en ello... La vida sigue".

Tras los acontecimientos vividos en las últimas semanas, la reapertura de esa estación de metro no deja de ser algo meramente anecdótico y, si bien es cierto que las marcas de los atentados permanecerán imborrables durante algún tiempo en Maelbeek, no van a conseguir afectar más de la cuenta a la cotidianidad de la vida de los bruselenses. Como los propios viajeros reconocen, ni la propia presencia policial en el barrio, ya habitual, les resulta incómoda. Sin duda, la vida volverá a la normalidad en las próximas semanas.

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Este artículo proviene de la redacción de Cafébabel Bruxelles