Atentados en París: Entre 'voyeurs' y carroñeros

Artículo publicado el 26 de Noviembre de 2015
Artículo publicado el 26 de Noviembre de 2015

[OPINIÓN] En el mismo momento en el que nos damos cuenta de que algo está pasando, nos apresuramos a observar, smartphone en mano, la realidad a través de la pantalla. Se trata de un reflejo "increíblemente inmediato". Ciudadanos, voyeurs, turistas de lo macabro, cadenas de televisión o medios de comunicación: Una reflexión que nos concierne a todos.

¿Ciencia ficción? Quizás no tanto. En un episodio de la serie de televisión Black Mirror, titulado White Bear, una mujer se despierta de repente en una habitación y tiene que escapar de un grupo de hombres enmascarados y armados con fusiles que la quieren matar. La mujer no se acuerda de nada y ni siquiera sabe dónde se encuentra; la ciudad, en un primer momento, parece desierta y de nada sirve que pida ayuda. Sin embargo, poco a poco, descubrimos que las ventanas del edificio están llenas de gente que, sin mover un dedo, graban con sus móviles la fuga desesperada de la mujer. Resulta absurdo -y paradójico- decirlo, pero aquella situación es muy similar a la que se vivió durante los atentados del pasado viernes en París e igualmente durante el asalto policial en Saint Denis hace un par de días. Ver para creer.

Esta semana, el Petit Journal, un programa de televisión de Canal+ de mucho éxito, invitó al plató a Florian, uno de los supervivientes del Bataclan. El chico estaba visiblemente emocionado: Todavía le dolía recordar aquella noche y su novia aún estaba en el hospital a causa de las heridas producidas durante el tiroteo. Por esa razón, Florian prefirió leer su intervención, un discurso un tanto frío y descriptivo, salvo cuando se trataba de expresar su admiración y reconocimiento a las personas que ayudaron durante la fuga. Ni una palabra de resentimiento hacia los terroristas: "Personas como nosotros, vestidas como nosotros y de nuestra edad". Solo se le escapó un momento de rabia al relatar que salió por la parte de atrás del local, en pleno tiroteo, y que en ese momento se dio cuenta de que alguien le estaba grabando con su móvil desde el otro lado de la ventana. A pesar del pánico, a Florian no le tembló la mano para hacerle una peineta. ¿Cómo reprochárselo?

Pero eso no es todo. Después del asalto policial en Saint Denis, las cadenas all news utilizaron las imágenes y comentarios de un testigo que grabó la acción durante casi una hora con su propio smartphone. "Me desperté en medio de la noche, escuché disparos, fui a la ventana  y lo grabé todo", contó con orgullo a BFMTV. Sin darse cuenta de lo que estaba pasando, ni ver la escena con sus propios ojos, ya tenía el teléfono en la mano. El acto reflejo es increíblemente inmediato. 

Lo de Saint Denis fue algo especialmente elocuente. El Petit Journal, de hecho, publicó un documento exclusivo en el que periodistas de primera línea se afanaban por conseguir los mejores vídeos amateurs de los habitantes del barrio. Se manejaron cifras absurdas. No es fácil juzgar esa actitud, pero la escena, cuanto menos, resulta impresionante. 

Y eso por no hablar de los lugares del atentado, en el centro de París. Mareas de turistas que en los días posteriores a los tiroteos invaden la terraza del Carillon o se agolpan ante la fachada del Bataclan para hacerse con un souvenir en alta definición del lugar de la tragedia. Flores y palabras de recuerdo que contrastan con los agujeros de los disparos de los kalashnikov

El orgullo de haber estado allí y de haber podido compartir las fotos en las redes sociales, con familiares y amigos, muy propio de una sociedad 2.0 se convierte, bajo mi punto de vista, en algo muy preocupante desde el momento en que se equipara un trágico atentado terrorista con un concierto de One Direction.

Esa situación se parece cada vez más al futuro descrito en Black Mirror. Parecido, terriblemente parecido.

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Este post ha sido inicialmente publicado en el blog From Paris with blog, de Linkiesta.